Fragmento del reportaje publicado en Mundo Negro en Enero 2003

República Democrática de Congo:
VIAJE AL PAÍS LEGU
Por José María Llopart

Legu está situada a unos 500 kilómetros al norte de Kisangani y a unos 100 kilómetros al sur de Isiro. Legu se llama en lengua kibudu al árbol con cuya corteza fabricaban antiguamente los vestidos. El tamtan marca el ritmo y acompasa la vida de estos habitantes del Alto Congo.

En Legu no existen poblados, tal como estamos habituados a ver en películas o documentales. Aunque veamos agrupaciones de unas siete, ocho o más chozas, se trata de una familia. Existe la poligamia y en cada choza vive una mujer con sus hijos pequeños. Otra choza es la baraza, donde se recibe a las visitas y donde se reúnen. Equivale al salón de nuestras casas.

De una familia a otra puede haber una distancia de 500 metros. Cada familia dispone de su propio huerto y algún que otro animal. Esto les permite ser autosuficientes. Hay un pequeño tamtan, que es su “teléfono”, y varios instrumentos para animar sus cantos y bailes.

Una noche estaba tumbado en mi cama, en plena oscuridad, y me llegaron sonidos de la selva. De repente, percibí el sonido de un tamtan que acompañaba los cantos de dolor en un kilio (velatorio). No muy lejos de mi choza había una celebración y otro tamtan ponía ritmo a sus bailes.

Dependiendo de la dirección del viento, oía los dos tamtanes por separado, o a la vez, o, como si se tratara de dos emisoras de radio que se estuvieran interfiriendo, un tamtan se sobreponía al otro. Durante toda la noche, los tamtanes, mezclando sus cantos de dolor y alegría, me hicieron sentir como una parte de África.

Cuando muere una persona, su cuerpo es velado durante dos o tres días y sus noches. Los cantos y gritos de dolor se suceden a un ritmo frenético, con cada pariente que llega a la choza del difunto, alcanzando gran dramatismo durante la noche.

La madre palmera

palmeraaceite La gente cocina en la calle y la vida transcurre al aire libre. Básicamente la comida consiste en la mandioca, tubérculo parecido al boniato, que se come como puré, y la hoja de la misma planta con la que elaboran el plato nacional congoleño, el sombe o mpundu. Previamente, lo habrán machacado con fuerza en el kinu, especie de mortero gigante. Para nosotros, añadir aceite o sal es algo muy sencillo y económico, pero para ellos es todo un lujo que no siempre está a su alcance. La sal la obtienen quemando hojas de papiro. Una vez obtenida la ceniza, la filtran con agua y posteriormente la evaporan. El resto que queda es la sal, pero con mucho contenido de cloruro potásico. La emplean para recuperarse de diarreas, pero su uso continuado les produce retención de líquidos, y esto no es bueno.

El aceite es el de palma. El hombre es quien sube a la palmera, con mucha precaución porque entre las ramas puede estar la serpiente (ñoka). Cortará un racimo que será machacado en el kinu. Luego se escurre mezclado con arcilla con las manos y, gota a gota, se logra el preciado condimento.

Con la savia de la palmera se elabora el vino de palma. Es bastante dulce y sólo tiene tres grados. El tronco en estado de putrefacción produce un manjar muy exquisito y apreciado en estas latitudes, los waposes, unos gusanos que se comen fritos o ahumados. En el distrito africano de Le Matongue, en Bruselas, se pueden comprar ahumados a unos 25 euros el kilo.

En la dieta no interviene demasiado la carne, si bien todos tienen alguna cabra o gallina. Por lo general, sólo comen los huevos.Los animales suelen ser para pagar favores, regalar o vender. Muy cerca de Legu pasa el río Nepoko, de donde obtienen el pescado. De vez en cuando salen a cazar, y si consiguen abatir algún mono, supone todo un festín.

Fuego, tamtan y mosquitos

EN UNA CASA SIEMPRE HAY UN FUEGO ENCENDIDO Y ES COSTUMBRE QUE AL CAER LA TARDE ESTE SE REPARTA DE CASA ENCASA, POR ESTAS LATITUDES, NEGAR EL FUEGO ES UNA DE LAS  MAYORES OFENSAS En cada mugini (agrupación de chozas) siempre hay un fuego encendido que con una tea se reparte de casa en casa. Negarse el fuego es una de las mayores ofensas.

El tamtan sigue siendo un medio de comunicación con el que transmiten mensajes entre poblados: para advertir de algún peligro, de un nacimiento, de una muerte, convocar una reunión, invitarse a una celebración, etc.

Estas llamadas o golpes de tamtan no es una transmisión en morse, en la que se pueden interpretar toda clase de palabras y números. Se trata de toques ya preestablecidos, al igual que ocurre con las campanas de nuestras iglesias.

Aunque Legu se encuentra en plena selva, hay pocos animales salvajes, como leones, panteras, elefantes, etc. En esta región, al igual que en el resto de África, es muy difícil ver alguno de estos animales en libertad. Todos están en reservas o parques naturales. Pero sí existen unos animales muy pequeños, casi invisibles, que siguen siendo muy peligrosos y provocan la principal causa de mortalidad. Se trata de los mosquitos en general y del anofeles en particular que transmite la malaria.

También por esta zona habita una de las serpientes más venenosas de África: la “mamba negra” o “viuda de África”. Un misionero Padre Blanco me dio una piedra negra y me dijo que si me mordía una serpiente me hiciera un torniquete y presionara la piedra con fuerza sobre la herida, para absorber el veneno. Afortunadamente, no me hizo falta. Es muy raro encontrarse con una serpiente, y mucho más que te ataque, salvo que tengas la mala suerte de pisarla. Hay que desconfiar de los relatos en los que aparecen serpientes por doquier.  (Reportaje completo en la revista Mundo Negro de Enero 2003)    

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