FUNDACION EL MONTE - En primera persona: Paco Ostos                                                                                                    ( 8/2005)

Paco Ostos, adjunto al obispado de Mahagi, desarrolla su labor en una de las zonas más inestables y conflictivas del planeta. Este misionero lleva 29 años trabajando al noreste de El Congo, justo en la frontera con Uganda, en la zona de los Grandes Lagos, donde la Misión a la que pertenece -los Padres Blancos- está desarrollando una labor encomiable. Su trabajo se centra en tres ejes principales: aumentar la alfabetización y potenciar la igualdad de sexos, fomentar la desmilitarización de los jóvenes y la convivencia entre etnias y ejercer de intermediario en los proyectos que llevan a cabo, buscando los fondos y organizando el trabajo, pero dejando que la población local continúe de forma autónoma, una vez que ha sido ejecutado. Estas tres grandes líneas vertebran las distintas actuaciones que llevan a cabo en la zona y que, durante los últimos años, están contando con la colaboración de la Fundación El Monte a través del Programa de Cooperación al Desarrollo. En este tiempo han    conseguido por ejemplo, que de los 4.500 alumnos que tenían cuando llegaron-de los que sólo el 6% eran niñas- se haya pasado a 9.000, con más de un 25% de alumnado femenino. O que de los 10 médicos que hay en la zona, uno sea una mujer. 

       La participación de la Fundación El Monte en los proyectos que se llevan a cabo en la zona de El Congo comenzó hace ya algunos años y ha quedado plasmada en cinco proyectos que ya hoy son una realidad. Especialmente reseñable es el último, aún en ejecución, que consiste en la ampliación del centro escolar situado en Vida, para dar cabida a jóvenes provenientes de toda la región. "La particularidad de este centro es que allí conviven jóvenes de nueve tribus diferentes", aclara Ostos. "Esta circunstancia, en un país donde las luchas fraticidas son uno de los grandes problemas desde 1996 es un paso muy importante. Estamos demostrando que la convivencia entre tribus es posible", sentencia.

El centro da cabida a unos 150 alumnos, más las 15 personas que conforman la plantilla, si bien los propios estudiantes también trabajan en el mantenimiento del centro y en los pequeños huertos destinados al autoconsumo. "El objetivo de la Misión es crear una nueva juventud que esté dispuesta a convivir, ya que el aislamiento aumenta el recelo" comenta el misionero.
La dinámica instaurada por las misiones parte de la base de no crear dependencia en la población local. Por ello, en cuanto un proyecto está ejecutado, se corta la vinculación para que el trabajo continúe de forma autónoma de la mano de los nativos.

Pero allí el trabajo no acaba nunca. Ostos ya tiene preparado un nuevo proyecto que volverá a proponer para su subvención a través del Programa de la Fundación El Monte, que consistirá en la construcción de un internado para chicos y chicas en Sabu-Nyalebe. El complejo escolar ya está construido pero ahora es necesario facilitar la asistencia a los jóvenes ya que, tal y como explica Paco Ostos, "la ausencia de transporte público imposibilita la asistencia a la mayoría de estos jóvenes"                   

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