ESCRITOS DESDE EL CORAZON DE AFRICA

JULIAN AZCONA - Misionero en Zaire

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DIOCESIS DE WAMBA

Situada en la provincia del Alto Zaire, en la República del Zaire, tiene una extensión de 68.000 kilómetros cuadrados. Comprende íntegramente los territorios de Wamba y Mambasa y pequeñas porciones de territorios limítrofes. Es una meseta de unos 700 metros de altitud media, que desciende suavemente había el Oeste, atravesada por los ríos Ituri y Nepoko y cubierta totalmente por la selva ecuatorial. La población, compuesta por varias tribus de bantúes y pigmeos, está muy desigualmente repartida. Su densidad es mucho mayor en el territorio de Wamba que en el de Mambasa. En éste último se encuentra la cuenca del Ituri, donde vive uno de los núcleos más importantes de pigmeos de todo el África. Las poblaciones principales son Wamba, Mambasa y Bafwasende, capitales de los territorios del mismo nombre, Ibambi en la orilla derecha del Nepoko y Mungbere, importante por ser el final del ferrocarril del Uele que, naciendo en Aketi, sobre el río Itimbiri, uno de los afluentes navegables del río Zaire (Congo), recorre unos mil kilómetros y pasa por la importante ciudad de Isiro. El idioma común de todas las tribus es el Kiswahili, excepto en la zona de Mungbere en la que se habla el Lingala; además cada tribu tiene su idioma peculiar.

LA HORA DE LA PRUEBA

De 1960 a 1962 varios misioneros habían sido ya víctimas de la violencia en la República Democrática del Congo. Pero es en 1964, con la rebelión de los Simba, cuando la Iglesia tiene que sufrir una auténtica prueba de fuego en este país. En mayo de 1965 el balance era de 116 muertos y seis desaparecidos entre sacerdotes, religiosas y religiosos; pero a ellos hay que añadir centenares de seglares comprometidos en el apostolado misionero. La rebelión de los simba es un movimiento militar, político y social muy complejo, justificable en gran parte en sus orígenes, pero en el que se interfirieron rápidamente intereses ajenos. El 22 de febrero de 1964 estalla la rebelión mulelista en Kwilu. Luego se contagia al Sur del Kivu y de ahí va ganando terreno rápidamente hacia el Norte y el Oeste, hasta ocupar gran parte del país. Pronto los acontecimientos escapan a todo control y la violencia se desborda. Por lo que respecta a la diócesis de Wamba, los Simba entran el 15 de agosto. En un principio los misioneros quedaron en libertad y el ministerio se pudo continuar con mayor o menor dificultad. Pero el 29 de octubre, a raíz de algunas derrotas del Ejército Popular, comienza un verdadero martirio para los misioneros. El 3 de noviembre es asesinado el P. Longo en Mambasa. Los días 24 y 26 del mismo mes tiene lugar el lanzamiento de paracaidistas belgas sobre Kisangani e Isiro respectivamente. La reacción de furor y rabia de los Simba descarga sobre los misioneros. El mismo 26 de noviembre son asesinados en Mambasa cuatro Hermanos de Carlos de Foucauld y en Wamba tiene lugar la masacre del obispo Monseñor Wittebols, de seis Padres y un Hermano S.C.J. y del Dr. Lombart, de la organización Medicus Mundi, que prestaba sus servicios en el hospital de Bayenga. Los cadáveres son arrojados al río Wamba. Al día siguiente otros seis Padres y un Hermano S.C.J. son asesinados en Bafwasende. La última víctima, una religiosa nativa de la congregación de la Sagrada Familia de la comunidad de Bafwabaka (Sor Anoalite) muere en Isiro, el 1 de diciembre, mártir de la pureza. Un sacerdote, misionero en Mambasa (D. Jacinto Toneatto), pudo salvarse recorriendo a pie en cuatro noches la distancia hasta Bunia. Las religiosas de Nduye se salvaron "in extremis" refugiándose con todos los habitantes del poblado en la selva, cuando los Simba se batían en retirada. Los últimos misioneros, religiosos y religiosas, que permanecían prisioneros de los Simba en Wamba, fueron liberados en una audaz intervención de los mercenarios belgas (y del Sr. Varela, de la Embajada de España en Kinshasa).

LA TAREA DE RECONSTRUCCIÓN

El golpe ha sido muy duro para la diócesis de Wamba. Veintidós misioneros muertos y todos los demás dispersados. Los católicos diezmados y toda la población marcada para siempre por la tragedia. Los edificios casi en ruinas debido a la guerra, al abandono y al pillaje. La tarea de reconstrucción es ingente. Algunos misioneros son tan esforzados que vuelven a los puestos de misión tan pronto como son liberados, aún a riesgo de volver a caer prisioneros en algún contragolpe. Pero son los menos. Muy lentamente van llegando nuevos refuerzos que no alcanzan a cubrir las necesidades más urgentes. Algunos puestos de misión llevan años abandonados. El 2 de febrero de 1969 es consagrado obispo para la diócesis Monseñor Gustavo Olombe. Carga sus espaldas una difícil labor. Para realizarla dispone de 18 sacerdotes, cuatro Hermanos y 20 religiosas, muchos de ellos ya ancianos que no pueden tomar un merecido descanso por no tener quien les sustituya. Monseñor Olombe ha realizado dos viajes a Europa, a las viejas cristiandades, en busca de misioneros, llamando a las puertas de obispos e Institutos Religiosos. ¡Que sus voces no caigan en el vacío! Dios lo quiere y la Iglesia lo necesita.

RELACIÓN DE PUESTOS DE MISIÓN

AVAKUBI.- Fundado en 1904. Funcionó un colegio de segunda enseñanza. Abandonado desde 1964
BABONDE.- Fundado en 1955. Hay un pequeño hospital del Estado pero atendido por la religiosas de la misión. Está atendido por tres Padres
BAFWABAKA.- Fundado en 1914. Escuela de segunda enseñanza para niñas atendida por una comunidad de religiosas belgas. Escuelas primarias atendidas por una comunidad de religiosas nativas. Un Padre.
BAFWASENDE.- Fundado en 1956. Atendido por Monseñor Philip, sacerdote nativo, vicario general.  
BAYENGA.- Fundado en 1962. Posee un hospital que depende de la diócesis. Atendido por un Padre.
BOMILI.- Fundado en ?. Abandonado desde 1964.    
IBAMBI.- Fundado en 1939. Posee una escuela para la formación de la mujer, atendida por una comunidad de religiosas españolas y tres novicias nativas. Un dispensario atendido por estas mismas religiosas. Un Padre y un Hermano
LINGONDO.- Fundado en 1957. Colegio de enseñanza media (antiguo seminario menor). Un pequeño dispensario dependiente de la diócesis. Dos Padres y un Hermano.
LEGU.- Fundado en 1961. Abandonado desde 1964
MABOMA.- Fundado en 1936. Atendido por un Padre y un Hermano.          
MAMBASA.- Fundado en 1960. Recientemente se ha instalado una comunidad de religiosas nativas. Atendido por un sacerdote secular italiano
MUNGBERE.- Fundado en 1963.- Atendido por un Padre. Últimamente ha llegado un grupo de misioneros Combonianos italianos
NDUYE.- Fundado en 1950. Colegio de enseñanza media femenino atendido por una comunidad de religiosas Combonianas italianas. Escuela de mecánica para muchachos. Un dispensario atendido por las religiosas. Dos Padres y un sacerdote secular italiano.
NGAYU.- Fundado en 1950. Abandonado desde 1964.
NIA-NIA.- Fundado en ?,   Atendido por un sacerdote nativo.
OBONGONI.- Fundado en 1952. Atendido por un Padre. Abandonado desde 1964.
PAWA.- Fundado en 1945 como capellanía del hospital. Hay una leprosería del Gobierno. Un Padre
WAMBA.- Fundado en 1936. Residencia del obispo. Una comunidad de religiosas nativas tiene a su cargo unas escuelas primarias. Personal: El Sr. obispo, un Padre y un Hermano

ALGUNOS DATOS EN SÍNTESIS

Extensión: 68.000 kilómetros cuadrados. Población: 300.000 habitantes. Católicos: 54.000

Personal, en diciembre de 1963 Personal, en julio de 1971
Obispo: Monseñor Joseph Wittebols 

1

Obispo:Monseñor Gustave Olombe

1

Sacerdotes: S.C.J

39

Sacerdote SCJ

14

Nativos

6

Nativos

3

Fidei Donum

2

Fidei Donum

1

Hermanos SCJ

8

Hermanos SCJ

4

C. de Foucauld

4

Religiosas  (3Congregaciones)

20

Religiosas (4 Congregaciones)

92

Total

43

Total

152

ASESINADOS EN NOVIEMBRE - DICIEMBRE DE 1964

En Mambasa: P. Aquilino Longo, el 3 de noviembre; cuatro Hermanos de Foucauld, el 26 de noviembre
En Wamba: Mons. Joseph Wittebols, PP. Carlos Bellinckx, Leonardo Janssen, Cristiano Vandael,         Clemente Burnotte, Jerónimo Vandemoere, Santiago Moreau, Hermano José Laureys y Dr. Lombart, todos el 26 de noviembre
En Bafwasende: PP. Juan de Vries, Enrique Hams, Pedro van den Biggelaar, Arnoldo Schouenberg, Juan Slenter, Guillermo Vranken y el Hermano Guillermo Schouenberg, todos el 27 de noviembre
En Isiro: Sor María Clementina Anoalite Nengapeta, el 1º de diciembre.

Julián Azcona. Madrid, febrero de 1973


ORDENACION SACERDOTAL

El 24 de mayo fue un día singular en Puente la Reina (Navarra). Un joven del pueblo, Julián Azcona, terminados sus estudios en la Universidad de Comillas de Madrid se ordenaba sacerdote con el empeño decidido de aceptar lo más difícil: entregar su ilusión de joven a hacer el bien llevando el mensaje de Cristo a un pueblo también joven, en una situación social primitiva, dentro del corazón de África.

Y no se trata de una aventura impensada, fruto simplemente de un rechazo de nuestra sociedad civilizada y que empieza a ser enjuiciada por no pocos jóvenes. Este joven sacerdote ha vivido ya una temporada en aquel ambiente y cuenta con la mayor naturalidad las deficiencias sin número (siempre según nuestra mentalidad y solución); habla de aquellos hombres primitivos del corazón de la selva africana con comprensión, con cariño, sin distancias, como un hombre más que quiere compartir con ellos su situación y que quiere aportar lo mucho que lleva de hombre y de sacerdote para contribuir con todo ello a una elevación humana de sus hermanos los negros y a la iluminación de muchos con la luz de la buena nueva del mensaje de Cristo.

Contribuye a hacer singular en Puente ese día 24 de mayo la presencia siempre pintoresca de un obispo de color en el angosto marco de un pueblo.

Miradas entre sorprendidas y complacidas de todos, pequeños y grandes, a su paso por las calles o al presidir las ceremonias.

La magistral y suntuosa iglesia parroquial de Santiago de Puente, llena a las seis de la tarde a pesar de la hora poco cómoda, por un público que ha ido por que le ha interesado el acto y que lo ha seguido con unción y emoción, penetrándose de todo el rico y profundo contenido de un rasgo heroico realizado con la mayor sencillez y naturalidad por parte del protagonista: con la entereza de una madre fuerte en lo físico y en lo moral, madre de doce hijos y prototipo de tantas madres navarras que ven tan lógico que Dios les pida para sus designios aquello tan querido como son los hijos que El les concedió como corona.

En el presbiterio, junto con los sacerdotes adscritos a la parroquia y de amigos del ordenando, una nutrida representación de nuestra comunidad de Puente la Reina. Era una hermosa corona, en aquel soberbio presbiterio, de sacerdotes de todas las edades percatándose del rasgo valiente de Julián Azcona y dejándose interpelar interiormente en el momento personal de cada uno sobre la misión, camino y fecundidad del ministerio sacerdotal que de Dios, y en beneficio de sus hermanos, todos habían recibido.

Entre el pueblo, jóvenes, muchos jóvenes, destacando entre ellos los casi 200 alumnos del Colegio Apostólico de los Padres Reparadores, junto con algunos grupos muy concretos de comunidades de nuevas experiencias cristianas.

Se palpaba la acción del Espíritu, que no está inactivo en estos tiempos de aparente desconcierto de la Iglesia. El Espíritu habló muy concretamente a través del obispo. No fue obstáculo ni la lengua (la homilía la hizo en francés y un trozo en el propio lenguaje del futuro campo de apostolado en África del que se estaba ordenando, todo ello traducido trozo por trozo por el P. Canet, maestro de ceremonias), ni la figura del obispo, pequeña, de color, que casi se perdía entre los ornamentos pontificales, pero con un acento especial que cautivaba una unción de padre que inspiraba confianza, una actitud de debilidad - yo diría que hasta de fragilidad - en la figura del obispo que inspiraba la necesidad de prestar ayuda a quien se sentía abrumado por un peso excesivo para él y a quien cada uno debíamos sentir obligados a echar una mano.

Será, no cabe duda, un día memorable en los anales de Puente la Reina y creo que también la siembra de una semilla que con el tiempo ha de dar sus frutos.

Enhorabuena a Julián Azcona por lo que recibió, por lo que nos dio y porque él ya no se sentirá solo aún en medio de la selva virgen africana.

(Escrito aparecido en la revista  "El Reino")


Legu, 12 de diciembre de 1975

A mi hermana y amigos todos de Madrid

Queridos todos: Han pasado tantas cosas desde que nos separamos que casi resulta imposible intentar siquiera hacer una relación somera no ya de los acontecimientos - que aún sería sencillo - sino de las impresiones y sentimientos de todo tipo que nos han zarandeado.

Ahí es nada encontrarse de repente al frente de una parroquia más extensa que todo Madrid, con media docena de puestos en la selva, sin carreteras y sin saber la lengua. Y por si eso no bastara, y sin habérnosla guisado, nos encontramos al frente de una empresa de construcción con veinte obreros a nuestras órdenes, sin saber de qué recursos disponemos, sin conocer la legislación laboral vigente y con varios casos de obreros en situación nada clara. Y para resolver todo esto no disponemos de teléfono y la inspección de trabajo más próxima está en Isiro, a unos 120 kilómetros por caminos indescriptibles. Bueno, gracias a Dios y a Pepiño todo se andará.

Nuestra "entrada triunfal" en Legu tuvo lugar el domingo, día 30 de noviembre. Ya hacía dos semanas que estábamos en Wamba pero el obispo nos había prohibido ir a Legu hasta no preparar nuestra entrada oficial. Quedamos en que él llegaría a las ocho de la mañana y nosotros a las nueve. Nosotros llegamos con solo cinco minutos de retraso - tuvimos que rodar unos 70 kilómetros por estos caminos - pero el obispo no había llegado. Antes de cinco minutos yo me vi sentado en un rudimentario confesionario y ante una apretujada fila de gente que crecía por momentos dispuesta a no perderse la oportunidad de confesarse; hasta hubo que poner orden como en las colas de las estaciones para coger taxi. Confesiones en Kiswahili como os podéis imaginar... Pero entre algo que entendía y lo que intuía no creáis que me quedé tan a dos velas. Después de una hora llegó el obispo y se sentó al otro lado de la capilla para acelerar las confesiones. Aún estuvimos otra media hora. Luego la misa que celebré yo solo ante mi sorpresa, pues estaba convencido que iba a celebrarla el obispo conmigo. Sin muchos contratiempos la celebré en Kiswahili - resulta bastante sencillo de leer para un español, aunque no de entender -. Luego la fiesta, a la africana: Discursos, cantos, danzas, más discursos y más danzas; y - eso sí -, cantos al presidente Mobutu y, por dos veces, el himno nacional, "la Zaireña". Lo que faltaron, cosa que me extrañó muchísimo en los africanos, fueron los regalos. Creo que solo nos dieron un par de piñas y media docena de huevos enanos. después, la comida ofrecida por el jefe de la colectividad, en los nuevos locales, todavía sin terminar, de la parroquia. La cerveza corrió en abundancia. El obispo se despidió a las tres de la tarde y allí nos dejó a nosotros con los problemas. Nos costó Dios y ayuda hacer salir a toda la gente que se había metido en casa, cosa que logramos hacia las seis o las siete. E inmediatamente nos enfrentamos con la realidad: "¿Qué cenamos?". En la casita no había más que tres cervezas y la media docena de huevos antes citada. "Haremos una tortilla, sin pan". Pero ya, ya... Nuestro cocinero no sabía batir un huevo, no había sal en la casa, y lo que nos hizo no se parecía en nada a algo comestible. Tentaciones nos dieron de salir pitando para la misión más próxima, pero nos aferramos al terreno como si se tratase de una posición conquistada que había que mantener a toda costa. Así nos acostamos. Pepiño durmió a pierna suelta pero yo no logré pegar ojos. A la mañana siguiente oímos tocar a misa a las seis y media y, como no había otro cura que yo, pues claro, a celebrar misa. El cocinero nos había preparado un termo y logramos encontrar un bote con chocolate en polvo. Nos servimos las tazas, echamos el chocolate y al primer sorbo nuestra sorpresa: Aquello no era café sino té. Así que desayunamos té con chocolate. Primer contacto con los obreros de la construcción y con las obras: Aunque la estructura fundamental está hecha, aquí queda todavía mucho tomate... Y el problema más urgente: No tenemos comida. Organizamos una salida por la selva a ver si logramos comprar algo a los nativos: "Si pudiéramos comprar una gallina...", "o un pescado del río Nepoko". Compramos unos huevos, algunos plátanos y alguna piña. Cuando nos volvíamos nos pararon en el camino y nos vendieron un pescadito fresco que nos pareció como la mano de la providencia. Con él tuvimos para comer y cenar. No podíamos seguir en es situación así que organizamos para el día siguiente un viaje a Isiro para llenar un poco la despensa. 120 kilómetros por estos caminos son tres hora y media de sacudidas, patinazos, frenazos y algún que otro pinchazo. Los dominicos españoles de Isiro nos invitaron a comer con ellos y nos orientaron en dónde podíamos hacer las compras. Nos gastamos unas 20.000 pesetas y aún se nos quedó algo por comprar. Compramos un saco de arroz, de 80 kilos, otro saco de sal, tres cajas de cerveza, una caja con seis grandes botes de leche en polvo, mantequilla, botes de conserva, aceite de palma y de girasol, margarina, detergente, otras cosas más menudas y diez kilos de carne. Tuvimos bastante suerte de poder encontrar tantas cosas, y la carne nos resultó bastante tierna. Pero a lo mejor os estoy aburriendo con estos detalles tan menudos que en un lugar civilizado no ocasionan otras preocupaciones que las de los precios que suben cada día, pero que aquí necesitan toda una expedición en regla, pensada y calculada y aún contando con el factor "suerte". ¡Ah!, y hablando de los precios, os diré que de cuando estuve la otra vez ahora, se han triplicado o cuadruplicado, pero que la ayuda que proporciona el obispo a los misioneros sigue siendo la misma: 20 Zaires por mes a los religiosos, 35 a los no religiosos. Al cambio oficial un zaire vale dos dólares (es decir, por dos dólares te dan un zaire). En el mercado negro un zaire no vale nada prácticamente: Se pueden cambiar dólares por zaires al par y aún hemos oído que hay quien paga más de un zaire por un dólar. Creo que el obispo nos dará 35 Zaire a cada uno al mes. Eso, para que os hagáis una idea aproximada del valor real, son unas 2500 pesetas. Así que el primer problema de cara al porvenir con el que nos tenemos que enfrentar es el de la supervivencia. Ya contábamos con él. Por eso nos preocupamos de recaudar algunos fondos antes de venir y, de cara al futuro, lo mejor será encontrar algunos bienhechores fijos que nos den alguna ayuda sistemáticamente.

En estas casi dos semanas que llevamos en Legu ya nos vamos haciendo cargo de la situación. Pepiño ya ha cogido las riendas de la construcción de la iglesia y casa parroquial y yo ya he iniciado el apostolado. Ya hemos visitado varios de los puestos de la selva. En todos ellos largas filas de confesiones, la Eucaristía y, por ser la primera vez, saludos, cantos de bienvenida, discursitos y poner cara de circunstancias. Y, gracias a Dios, en dos puestos nos han hecho algunos regalos: Dos gallinas y un pato. Y en cada puesto los ramos de flores entregados por las guapas de turno pero sin beso: Pepiño me dice que parece que estamos haciendo la vuelta ciclista a España.

Y con todo esto no os he contado todavía qué tal nos fue nuestro viaje: Salimos de Madrid con una hora de retraso a consecuencia de la avería de un radar. Entres las cosas que distinguimos desde el avión se encuentran el Mar Menor, las costas de Argelia y el desierto del Sahara; luego vimos un momento las costas del golfo de Guinea, sobrevolamos a baja altura Brazaville, el gran río Zaire y Kinshasa. El avión iba solo a un cuarto de su capacidad total. Aterrizamos en Ndjili, el aeropuerto de Kinshasa con la hora de retraso inicial. Aún se veía con la luz del día. Solo nos apeamos tres pasajeros, así que los trámites de aduana, policía, divisas y sanidad los pasamos rápidamente y sin ningún contratiempo fuera de lo normal en un país africano. Cogimos un taxi y le indicamos al chofer la parroquia de la Sagrada Familia, que está en el mismo Ndjili, a pocos kilómetros del aeropuerto. Allí nos recibieron con los brazos abiertos los PP. de los Sagrados Corazones: Jesús, Pedro, Germán y José Ramón. Cenamos con ellos . Durante la cena empezó a caer una lluvia suave que refrescó un poco el ambiente y fue como la mejor bienvenida para un gallego. Hicimos noche en el convento de las monjas de los Sagrados Corazones y, a la mañana siguiente, concelebré con José Ramón en Lingala. Lo debí hacer tan bien que se pensó que yo sabía Lingala. Pasamos cuatro días en Kinshasa solucionando nuestra situación legal. Nos hospedamos en el convento de los PP. Reparadores en la barriada de Selembao. Nos acogieron muy amablemente y de paso Pepiño les solucionó algunos problemas de su instalación eléctrica y de los amplificadores de la iglesia. Estuvimos en la Embajada de España inscribiéndonos y visitamos a unas religiosas españolas de quienes teníamos la dirección y yo conocía personalmente a una de ellas. Nos ayudaron mucho. Claro que tuvimos ocasión de corresponderles pues habían dejado abandonado el coche a unos kilómetros de su casa. Fuimos a ver qué se podía hacer y logramos ponerlo en marcha y volver con él a casa. Luego tuvimos una velada muy agradable en el pequeño patio de su convento. Se visten medio a la africana envueltas de cintura para abajo en un paño que en Kiswahili se llama kikwembe y en Lingala limputa (¡Vaya nombrecito!).

El sábado 25 de noviembre, nuestro viaje Kinshasa -Isiro. De paso para el aeropuerto entramos a despedirnos de los Padres de los Sagrados Corazones. Las primeras peleas en el aeropuerto con los mozos, todos quieren coger algún bulto para poder después reclamar su propina, pero con el peligro de que alguno de los bultos desaparezca - después de amenazar con llamar a la policía logro que quede un solo mozo a quien le cargo con los dos bultos mayores y el resto los cogemos entre Pepiño y yo. Nueva pelea con los empleados de Air-Zaire que quieren limpiarnos 18 zaires por el exceso de peso. Al fin se conforman con diez que era más o menos el precio justo que debiéramos pagar oficialmente (claro, se los embolsan ellos y no la compañía). Hora y media de vuelo hasta Kisangani en un reactor; y, sorpresa agradable, nos dan de comer y bastante aceptable. Tuvimos suerte de que el fokker para Isiro estuviese esperando sobre la pista y, sin nuevos trastornos ni papeles, pasamos de un avión al otro. Yo me preocupé de coger dos plazas en el avión y Pepiño se ocupó de que las maletas no se nos perdieron al hacer el cambio. Una nueva hora de vuelo y aterrizamos en el pequeño aeropuerto de Isiro. Desde Kinshasa habíamos mandado un mensaje radiofónico anunciando nuestra llegada y nos vimos agradablemente sorprendidos al comprobar que nos estaban esperando en Isiro: El Vicario General con el camión de la diócesis. La última etapa ese día: 120 kilómetros, cuatro horas en la cabina del camión y cuatro personas dentro: El chofer, el Vicario y nosotros dos; Ah, y el viario no es ningún Adonis. Cuando llegamos no sabíamos dónde teníamos los huesos ni los músculos de nuestro cuerpo. En Wamba saludamos al Sr. obispo. Nos recibió muy amablemente pero nos prohibió ir a Legu hasta tanto no nos preparase nuestra llegada oficial. En Wamba hay unos misioneros italianos, de la Consolata, y unas religiosas Hijas de la Caridad - dos de ellas españolas, una norteamericana y otra austríaca -. Esta última celebraba aquel día su cumpleaños y habían organizado una pequeña velada con algunos dulces y bebidas. Vinieron también los misioneros de Lingondo - mi antigua misión -. Son dos Hermanos, profesores en el colegio, que era de la diócesis pero que ha sido nacionalizado. Trabajan - o intentan trabajar - como profesores contratados por el Gobierno pero aquello no funciona. Nos invitaron a ir al día siguiente para así poder tener la Eucaristía y de paso hacerles un poco de compañía. Aceptamos encantados. Nuestra Estancia en Lingondo se prolongó casi dos semanas. Pepiño se dedica a sus chapuzas y yo me meto en la cocina para ayudar o sustituir al boy. Les guiso unos pollos al ron que se chupan los dedos; intento hacer paella pero no logro darle gusto; resulta un tanto insípida (a ver si María Luisa me manda la receta). Visitamos esos días los alrededores de Lingondo y mucha gente me reconoce y me saluda. En un poblado de leprosos, que yo solía visitar, también me reconocen y nos reciben con grandes muestras de alegría.

El jueves 20 nos llegan las primeras noticias, todavía dudosas, de la muerte de Franco: Que si alguien lo ha oído en una emisora de Sudáfrica, que si otra emisora lo ha desmentido... A medio día del viernes 21 captamos radio Francia Internacional y un corresponsal en directo desde Madrid va informando de las honras fúnebres al Caudillo. Así pues, Franco ha muerto, descanse en paz. El sábado a la misma hora captamos de nuevo radio Francia y podemos oír en castellano a Rodríguez de Valcárcel gritar: "¡Viva el rey!". En días sucesivos y por la misma emisora nos enteraríamos de la actualidad en España. De la proclamación oficial de Juan Carlos I rey de España el jueves 27 y de los ecos que suscitó la homilía de Tarancón en la misa del Espíritu Santo. A nuestro modo también lo celebramos con pollo al ron, patatas dulces con mermelada y whisky. Es todo lo que pudieron ofrecernos los Hermanos de Lingondo. Al día siguiente nos despedimos de ellos para hacer una nueva etapa de aproximación a Legu. Viaje hasta Ibambi. Saludos a las Padres Reparadores y a las Dominicas españolas. Estas tuvieron un gesto formidable de comunicación cristiana de bienes: Nos dieron 100 zaires para que pudiéramos solucionar los primeros problemas. En Ibambi estaba nuestro coche: Un land Rover con unos 50.000 kilómetros de rodaje por la selva pero todavía en buen uso. Y nos estregaron los fondos en metálico que había para la continuación de las obras en Legu: 1.238 zaires. El P. Bernhard Robben fue el iniciador de la construcción, pero un mes antes de nuestra llegada al Zaire tuvo que marcharse a Bélgica para operarse de próstata. La antigua casa parroquial es poco menos que una chabola y resulta inhabitable. El buscó dinero en Alemania e inició la construcción de la nueva iglesia y casa parroquial. Esperamos que se cure para que vuelva y pueda ver su obra concluida. Pero el mes de ausencia sin ningún control ha perjudicado mucho la situación en todos los aspectos. Ahora estamos intentando subsanar las situación e intentar liquidar la construcción lo antes posible. Es imposible controlar a los 19 obreros zaireños; lo ideal sería quedarnos con tres o cuatro: La obra adelantaría lo mismo y se reducirían los gastos en proporción notable.

Y lo demás ya lo sabéis. Aquí estamos dispuestos a seguir adelante. En otra os hablaré de nuestras impresiones sobre la situación económica, política, social y religiosa del país. Por ahora ya está bien.

Procura sacar alguna fotocopia de ésta y se la das a Delfín o Manteiga para que se informen nuestros antiguos compañeros de Comillas. Cuando empecemos a recibir vuestras cartas os iré escribiendo individualmente.

Hasta la vuestra. Que paséis todos unas felices fiestas de Navidad y que el año nuevo sea fecundo en bendiciones del cielo. Recibid un fuerte abrazo de vuestros amigos

Julián (y Pepiño)


EL P. JULIÁN AZCONA NOS ESCRIBE DESDE EL ZAIRE - (Enero 1977)

Julián Azcona, misionero en Legu (Zaire), tan vinculado y conocido por los lectores de "El Reino", nos escribe una carta de amigo contándonos su vida con la sencillez y naturalidad que le caracteriza, e introduciéndonos con ella en los mil detalles de una misión al vivo.Gracias, Julián.

Queridos amigos lectores de EL REINO: Cuando me vine al Zaire en noviembre del 75 hice serios propósitos de escribiros algún articulillo de vez en cuando para que supierais de nuestra misión y de nuestras andanzas. Varias veces lo he intentado, pero siempre me ponía en plan demasiado serio y terminaba por ir el papel al cesto. Así que me he dicho: ¿Por qué no una carta en plan familiar? Aquí me tenéis si me queréis leer como a un amigo. El P. Martín tuvo la humorada de publicar una carta que no había sido escrita para ser publicada, por la que os enterasteis de nuestro viaje y de las primeras peripecias por éstas tierras. Ahora os voy a contar algunos de los acontecimientos acaecidos en la misión y en el país desde entonces acá.

LA VUELTA DEL "MUPE"

Fue en marzo del 76, a finales, ya no recuerdo exactamente la fecha. El R. P. Bernhard Robben, Reparador alemán, era el párroco de Legu desde hacía unos cinco años. A sus sesenta años se animó a venir de misionero al Zaire, sin saber el Francés ni el Kiswahili. Y escogió Legu como campo de su apostolado. En Legu había una pequeña capilla de ladrillos y una casita casi inhabitable para un europeo. (Por cierto, en ella había vivido y trabajado el P. Juan Rodríguez hasta la rebelión del 64. Los nativos conservan de él un grato recuerdo). El P. Robben le fue haciendo añadidos, con lo que ganó en espacio, sin ganar en calidad. Al fin buscó dinero y se animó él solo a construir una nueva casa y una iglesia de estructura metálica. En estas estaba, con las obras ya avanzadas, cuando se vio aquejado de una grave dolencia en el verano del 75. Aguantó lo que pudo esperando nuestra llegada pero, al fin, tuvo que salir urgentemente para ser operado en Europa. Solo unas semanas impidieron nuestro encuentro. Y solo cinco meses más tarde estaba ya de vuelta. Las oraciones de los cristianos habían sido escuchadas. El recibimiento fue apoteósico, semejante al que nos tributaron a nuestra llegada. Con su venida se normalizó la situación en la misión y las obras recobraron nuevo impulso. Hoy, tanto la nueva casa como la iglesia, están prácticamente terminadas. Y no solo eso: Ha construido una capilla en uno de los puestos de la selva y sigue en plena forma.

Confirmaciones

Acontecimiento destacado durante el año pasado fue la visita del obispo a la parroquia para administrar las confirmaciones. Es prácticamente la única visita en plan de apostolado que los puestos de misión reciben de su obispo cada dos años. Los cristianos la esperan con ilusión y curiosidad. Empezó el recorrido en el mes de mayo. A nuestra parroquia llegó el 13 de junio por la mañana. Confirmaciones en Legu centro y en los dos principales puestos de la selva. Homilías de dos y tres horas - pero ¿qué importa aquí el tiempo? - , insistiendo en la divinidad y humanidad de Jesucristo y en la denuncia de la corrupción en el país. Los cristianos de África tienen mucho más aguante que los de Europa para soportar homilías. Noventa confirmaciones en total. Luego, revisando las listas, descubrí que algunos la habían recibido ya por primera vez en 1974. ¿Qué más da? Lo importante es acaparar una bendición más de Dios y, si viene a través del obispo..., pues es algo que no puede ocurrir todos los días. Y hasta dentro de dos años, si Dios quiere.

Desventuras de un proyecto

Hace unos días me decía una religiosa que una misión está incompleta mientras faltan las monjas. No le pedí razones pues estaba convencido de ello. Por eso, desde que el obispo me dijo en España que mi destino sería Legu, empecé a buscar posibles misioneras, y tomé contacto con varias congregaciones de religiosas. Las Esclavas Misioneras de Jesús, de Milagro (Navarra), estaban dispuestas a venir. Así que en cuanto llegué aquí hablé con el obispo sobre este asunto. Su primera respuesta fue negativa pues él contaba personalmente fundar una congregación de religiosas, - las Hermanitas de la Evangelización -, y había pensado en Legu como lugar del alumbramiento de la criatura. No me desanimé y volví a la carga en otra ocasión que consideré más propicia. Hablamos. Sus posibles monjas tardarían aún en existir cuatro o cinco años. ¿Qué haríamos todo ese tiempo en Legu? "Puede hacer venir a Legu esas religiosas", me dijo. La cosa parecía estar clara. Inmediatamente escribí a Milagro con la noticia para que se fueran haciendo a la idea y al P. Robben, a Alemania, para que procurase recaudar fondos para construirles la casa.

Pero aquí entra en liza una tercera congregación: Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Desde hace unos años están radicadas en Wamba-centro trabajando en el hospital del Estado. Por lo visto añoraban una segunda fundación en la diócesis para no sentirse tan solas. Así que, tan pronto como supieron que el obispo me había autorizado a hacer venir religiosas a Legu, pensaron que a ellas les vendría el lugar de maravilla. Así que se presentaron en Wamba la Visitadora General y la Provincial. Junto con la superiora de Wamba convencieron al obispo para que fueran ellas las que fundasen en Legu. Así me lo comunicó el obispo en una carta que me apresuré a transmitir a Milagro. Aceptamos la decisión del obispo, seguimos ilusionados en el proyecto de construcción e iniciamos la compra de materiales: Madera, instalación sanitaria, instalación eléctrica. Hasta un total de seis mil zaires habíamos ya gastado cuando nos llega la noticia de que el Consejo General de las Hijas de la Caridad "no se puede comprometer en la fundación de Legu". Así que estamos peor que al principio.

Vuelta al obispo para exponerle la situación. Nos encarga construir la casa y que a Legu "vendrán las monjas que él decida y cuando él lo decida". ¿Quién puede darnos una solución o al menos un consejo? ¡Animo!

La serpiente de la escuela

Retrocesión sí, retrocesión no..., Como la Parrala. En noviembre del 73 todas las empresas y bienes de extranjeros fueron zairianizados, es decir, pasaron a manos de zaireños por simple decreto. En diciembre del 74 les tocó el turno a las escuelas que en su mayor parte eran confesionales: Católicas, protestantes, kimbanguistas. Fueron nacionalizadas por decreto.

El año pasado, el Comité de Estabilización, vista la situación económica del país, decide retroceder los bienes zairianizados, es decir, devolver los bienes a los antiguos propietarios extranjeros con algunas condiciones. La aplicación de esta medida no se ha llevado totalmente a cabo y se está haciendo no sin quebraderos de cabeza. Al principio del curso 76-77 se empieza a hablar también de retrocesión de las escuelas a las Iglesias. Algunos obispos escriben urgiendo a las congregaciones religiosas la aplicación de la medida: "Es ya un acuerdo con el Gobierno, solo verbal pero firme", aseguran. Otros escriben pastorales en tonos un tanto triunfalistas. "Volvemos a tener la sartén por el mango", vienen a decir, "la usaremos con mesura, pero la usaremos". Incluso algunos Comisarios de Región (Gobernadores), como en Kisangani, urgen a los obispos a que se decidan y, de hecho, se lleva a efecto la retrocesión de algunos colegios, nombrando las Iglesias nuevos prefectos y profesores. Pero en noviembre el Departamento de Educación Nacional rectifica: "No se devuelven las escuelas; se trata solo de un mandato de gerencia del Gobierno a las Iglesias; hay un proyecto de convención que está en estudio pero no hay todavía ningún acuerdo".

Así que hay que dar precipitadamente marcha atrás y esperar a ver qué es lo que la convención - si algún día llega a firmarse  nos depara.

En Legu hemos organizado la catequesis al margen de las escuelas. Nos ayudan algunos maestros que son católicos y que voluntariamente quieren hacerlo, pero con completa separación e independencia mutua entre la escuela y la parroquia. De los cursos de catecumenado se encargan los catequistas. Procuramos ayudar a las escuelas en la medida de lo posible, sobre todo en lo referente a la adquisición de material pedagógico, pero sin ningún compromiso.

Al iniciarse el curso actual nos reunimos con los maestros en una charla informal y les insinué la posibilidad de reunirnos de vez en cuando para hablar de temas de actualidad cultural, política y religiosa. Se tomaron la cosa con tanto interés que inmediatamente surgió un programa de dos reuniones semanales (lunes y jueves) para estudiar los lunes diversos temas culturales, de acuerdo con una lista que ellos elaboraron y, los jueves Filosofía y Pensamiento Africanos -que dejaron a mi libre iniciativa-. A esto he añadido de vez en cuando un rato de lectura y comentario del periódico. Por ahora la continuidad y los resultados son satisfactorios. También hemos organizado una pequeña biblioteca a disposición de todo el que quiera inscribirse como lector previo pago de una cantidad casi simbólica: 20 makuta. Ni qué decir tiene que son casi exclusivamente los maestros los que los que se aprovechan. También funciona con formalidad. Nosotros procuramos enriquecerla en la medida de lo posible. La valoración de estos pequeños esfuerzos habrá que hacerla pensando que estamos en plena selva ecuatorial y que la ciudad más próxima de una cierta entidad a tener en cuenta es Isiro, que está a 120 kilómetros por caminos de selva.

Epidemia misteriosa.

Quizá estéis mejor informados que yo de este asunto. Allá por el mes de septiembre se empezaron a oír noticias alarmantes sobre una epidemia que causaba estragos por el Sur del Sudán y por el Noroeste del Zaire. La localidad más afectada fue Yambuku, cerca de Bumba, en la Región del Ecuador. Los síntomas iniciales en cada enfermo podían hacer pensar en una crisis de malaria y los subsiguientes en tifus; pero el mal no cedía ante el tratamiento adecuado para estas dos enfermedades y el enfermo moría entre dos y ocho días después de aparecer los primeros síntomas. Hubo una crisis de pánico y la gente huía de los poblados a la selva. El personal religioso de la misión de Yambuku estaba formado por seis religiosas, tres Padres y un hermano; también a ellos les alcanzó la epidemia y murieron - que yo sepa - cuatro de las religiosas y uno de los Padres.

El Gobierno Tomó medidas drásticas para evitar la propagación de la enfermedad: Cierre de la ciudad de Bumba, del aeropuerto y del puerto fluvial, campamentos de cuarentena y misiones sanitarias. Se enviaron muestras a diversos laboratorios extranjeros y, al fin, el causante de la enfermedad fue identificado como un virus: El virus de Marburgo. Por lo visto, hace algunos años, unos investigadores de esta ciudad, trabajando sobre un mono de color verde, se vieron atacados por unos síntomas de enfermedad de los que murieron varios de ellos. Se comprobó que la enfermedad y muerte de los investigadores había sido causada por un virus proveniente de dicho mono verde que fue bautizado como "Virus de Marburgo". Posteriormente murió un turista proveniente de la Unión Sudafricana a causa del mismo virus. Ahora ha sido una epidemia en el Zaire y Sudán que ha ocasionado muchos muertos (unos cuatrocientos, estiman fuentes oficiales, pero el número exacto nunca se sabrá). El mes pasado se hablaba de que esta misma enfermedad se había declarado en Angola. La epidemia se extinguió por agotamiento. Esperemos que si vuelve a aparecer será rápidamente dominada, pues los organismos médicos internacionales están ya mejor preparados para hacerle frente.

Un volcán con toda la barba.

Decidimos tomarnos diez días de vacaciones durante el mes de agosto pasado y la elección de qué hacer y dónde ir aquí se impone de necesidad: Contemplar las bellezas naturales de este país al Este, en el Kivu. En tres días de land-Rover nos plantamos en Goma, a unos mil kilómetros de aquí, a orillas del lago Kivu, justo en la frontera de Rwanda. Y con suerte. Nos pusimos en contacto con los Padres Blancos entre los que había algunos españoles. Un grupo de ellos había organizado para el día 13 la subida al Nyiragongo (pronúnciese Ñiragongo). Nos aceptaron y nos unimos de buen grado a la excursión. Se trata de una majestuosa montaña de 3.470 metros de altitud en forma de cono truncado, que se adorna durante el día con un penacho de humo y durante la noche con un resplandor rojizo - es un volcán en actividad -. Hasta el pie del volcán se puede ir en coche convencional, pero para salvar la diferencia de dos mil metros de desnivel hasta el borde del cráter hay que hacerlo en el de "San Fernando". Así que después de cumplir las formalidades y pagar la cuota establecida iniciamos la subida sobre las diez de la mañana. Lucía un sol tropical pero, antes de tres cuartos de hora, se nos echó encima una tormenta también tropical. Cada cual empezó a sacar lo que tenía para protegerse de la lluvia: Impermeables, plásticos, anoraks; no sirvieron de nada. Pronto dimos alcance a un grupo de jóvenes turistas a los que se había unido una doctora alemana no tan joven; tenían aspecto de muy fatigados. Les adelantamos y se unió entonces a nuestro grupo la tal doctora. Hacia los dos tercios de escalada hay un primer refugio: A él llegamos los primeros Pepiño y yo con tiempo suficiente para hacer un buen fuego al que se iban arrimando todos conforme iban llegando. Allí nos quedamos un buen rato y con suerte pues, mientras estábamos dentro, la lluvia se convirtió en granizo.

El hollín acumulado en el tejado empezó a caer sobre nuestras cabezas a causa de la pedregada; peor hubiera sido recibir directamente las piedras. Las desgracias de los turistas jóvenes no cesaron. Por arrimarse demasiado al fuego a uno de ellos se le quemó un zapato; estaban tan desanimados que todos, excepto tres, decidieron volverse atrás. Cuando salimos del refugio se podía coger el granizo a puñados y la lluvia continuaba; había que seguir. Sobre las cuatro y media de la tarde llegamos al último refugio, a solo unos 150 metros del borde del cráter. El cielo despejó y nos secamos lo mejor que pudimos - algunos retorciendo los pantalones -; los míos que eran muy finos - "vascos" - se revelaron los mejores, pues nada más acercarlos al fuego se secaron. Y ¡Hala!, la última etapa: Solo 150 metros, pero casi en dirección vertical. Los primeros que alcanzaban la cima empezaban a dar exclamaciones de admiración, un tanto por el espectáculo y otro tanto para animar a los que flaqueaban. Y no era para menos: Un cráter enorme, de unos tres kilómetros de diámetro, las paredes interiores todavía un poco más verticales que las exteriores, a unos doscientos metros de profundidad una plataforma de lava ya solidificada y en el centro la lava hirviente e incandescente formando caprichosas combinaciones de fuegos de artificio y produciendo un sordo rumor de tormenta marina. Llegamos con el crepúsculo y allí estuvimos como una hora y media hasta que fue noche cerrada para mejor contemplar el espectáculo en todo su esplendor. Un poco a la fuerza iniciamos el descenso hasta el refugio, alumbrándonos con linternas y multiplicando las precauciones para no rodar por la pronunciada pendiente. Una vieja dolencia en la rodilla derecha se me despertó de repente y me hizo pasar la cueva. En el pequeño refugio pasamos una memorable velada de alegría y amistad. Muy de mañana reiniciamos el descenso diciendo adiós - tal vez para siempre - al impresionante volcán.

Pues sabréis que sólo cuatro meses mas tarde, en diciembre pasado, el Nyiragongo se despertó de su aparente letargo de siglos y empezó a eruptar. Pero no por el cráter principal sino que se le abrieron lateralmente media docena de pequeños cráteres - justo por el lado por donde nosotros subimos - por los que empezó a vomitar lava en gran cantidad. En el llano la lava ha formado una capa de dos metros de espesor. La ciudad de Goma se ha salvado sólo por chiripa. La lava llegó a sólo doscientos metros de su aeropuerto que está prácticamente dentro de la ciudad. Allí, por un pequeño desnivel, la lava siguió por otro camino. Dicen que es la primera erupción de este volcán conocida en la historia. Los habitantes de Goma, atemorizados, salieron por pies en dirección a Gisenyi, al otro lado de la frontera de Rwanda, intentando poner de por medio el lago Kivu entre ellos y el volcán. Según una carta del obispo de ésta ciudad los muertos deben ser unos sesenta o setenta. Era una zona muy fértil y muy poblada; y todo, poblados, campos y animales han desaparecido bajo la lava.

Y no os escribo por ésta más. Si os interesa alguna cosa en particular me podéis escribir personalmente al B. P. 71 de ISIRO (Zaire) y procuraré contestaros.

Un saludo cordial para todos de Julián


PROBLEMAS DE UNA JOVEN REPÚBLICA AFRICANA

Nuestro común amigo, Julián Azcona de quien los buenos lectores de EL REINO recordarán porque publicamos su ordenación sacerdotal, a quien incluso algunos de nuestros buenos lectores ayudaron con ocasión de su marcha a las misiones, nos ha vuelto a escribir largo y tendido. Escribe además con una maestría digna del más calificado cronista. A través de su relato nos podemos dar cuenta cabal de sus vicisitudes, de las de la joven república africana y hasta de sus propios sentimientos.

Pero sobre todo sobresale - cosa que agradecemos de verdad al P. Julián Azcona - el afecto por EL REINO y por sus lectores. Ya sus primeras palabras de introducción son una muestra manifiesta. Transcribimos su carta-crónica sin cambiar un ápice y pedimos que nuestros lectores le sigan favoreciendo espiritual y materialmente. Dice así:

Queridos amigos: Siento un cierto reparo al ponerme a escribiros, pues son tantos y tan enmarañados los acontecimientos que estamos viviendo que resulta aventurado intentar encontrarles un sentido lógico y aún más aventurado el querer comunicarlo en unas cortas líneas. Voy a arriesgarme a pesar de todo.

La guerra de Shaba

El acontecimiento que marcará el año 1977 en los anales de la Historia del Zaire es sin duda la guerra de Shaba o "Guerra de los Ochenta Días" como gustan llamarla los medios oficiales. El país venía experimentando una profunda crisis en todos los órdenes que puso en la cuerda floja la estabilidad del régimen del General Mobutu. Por eso, cuando el 8 de marzo se inicia la invasión-rebelión en la región de Shaba (ex-Katanga), todo el mundo pensó que se trataba del empujón definitivo al Régimen. Con palabras del propio Mobutu: "El complot contra el país se tramó con complicidades internas hasta los niveles más elevados del ejército"; "hubo cuadros - del M.P.R. - que expresaron sus dudas, que comenzaron a tomar distancias, que estuvieron con un pie dentro y con un pie fuera, que encabezaban las manifestaciones de apoyo, pero que al mismo tiempo celebraban en círculos privados el fin del Régimen". Los ambientes internacionales parecieron también resignarse a contemplar sin muchas lágrimas la caída del Régimen de Mobutu. De hecho, hasta el 13 de abril, las tropas nacionales sufrieron una importante "derrota moral" y a punto estuvo de caer en manos de los rebeldes la ciudad de Kolwezi, importante núcleo minero. Pero quien no se resignó a caer por las buenas fue el propio General Mobutu y, con la ayuda de Marruecos, Francia y Arabia Saudita principalmente, logró dar la vuelta a la situación militar y, el 20 de mayo, con la liberación de Dilolo, terminar la guerra.

Desde aquí seguimos con una cierta inquietud el desarrollo de los acontecimientos a través de las noticias de la radio. Evidentemente no nos hacía ninguna gracia la perspectiva de vernos envueltos en un conflicto entre zaireños. El recuerdo de lo sucedido en nuestra diócesis en noviembre del 64 está todavía muy vivo. Nuestra preocupación subió de grado cuando nos enteramos de la detención de un grupo de periodistas, entre ellos cuatro compatriotas nuestros, que fueron considerados como espías; nada extraño, pues ya en 1960 Mobutu dijo en cierta ocasión: "Los periodistas, todos espías. Lo sé, ¡yo mismo lo he sido!". Así que respiramos aliviados cuando se les puso en libertad.

Terminó la guerra. El balance oficial nos da cuenta de 219 soldados zaireños y marroquíes muertos o desaparecidos; de los rebeldes y civiles nada se dice. Pero la nube de tormenta y de crisis no acaba de despejar sobre el Zaire.

Sus coletazos.

Las purgas. De militares y de civiles. La destitución del General Bumba Moaso y del Coronel Mampa Salamy, jefe del Alto Estado Mayor. La condena a muerte de éste último junto con el antiguo Gobernador de Shaba, Monguya Mbenge. El propio Mobutu se hace cargo de la jefatura del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armada del Zaire y del Ministerio de la Defensa Nacional.

Destitución del gobernador del Banco del Zaire, el ciudadano Sambwa, por motivos financieros. Y, la más sonada de todas: La destitución de todas sus funciones de Nguz a Karl-I Bond, Ministro de Asuntos Exteriores, Comisario Político y Dignatario de la Orden nacional del Leopardo. Acusado de alta traición por complicidad en la guerra de Shaba y de injurias al Jefe del Estado, fue detenido el 13 de agosto, juzgado y condenado a muerte el 13 de septiembre. Dos días más tarde el presidente Mobutu le conmutaba la pena de muerte por la de cadena perpetua. Originario de Shaba, joven e inteligente, se había distinguido (quizá demasiado) por su dinamismo y eficacia al frente de su Ministerio incluso durante la guerra.

Democratización del Régimen. Estamos en año de elecciones. El 5 de diciembre termina el mandato presidencial para el que fue elegido Mobutu en 1970. Este mes se reúne el II Congreso ordinario del M.P.R. y durante el mismo se designará el candidato a la presidencia de la nación. Mobutu ha declarado que acepta el juego democrático y que contenderá con cualquier rival que quiera presentarse. Si es designado por el Congreso presentará su candidatura a sufragio universal. Claro que tiene todas las de ganar en un sistema de partido único del que él mismo es el fundador.

La ley electoral del 16 de julio de este año establece que serán elegidos por sufragio universal los consejeros de Zona urbana (equivalente de algún modo a nuestras Diputaciones provinciales); los consejeros de Zona rural siguen siendo designados a dedo; serán así mismo elegidos por sufragio universal todos los Comisarios del Pueblo (Parlamento) y 18 Comisarios políticos (dos por cada región ) de los 30 que componen el "Bureau Politique" o Senado; los otros doce serán por designación directa del Jefe del Estado. Para los que hemos vivido tantos años gozando de cierta "democracia orgánica" esto nos suena a algo bastante similar.

Las elecciones. Se han desarrollado durante el mes de octubre, los día 8, 15 y 22 para cada uno de los tres grupos a elegir respectivamente. De las primeras aquí nos vimos libres pues estamos en plena Zona rural. En general saqué la impresión de que se desarrollaron con bastante orden y limpieza. La campaña electoral, toda dentro del marco del M.P.R., no tuvo mucha garra; los carteles de los distintos candidatos eran prácticamente todos intercambiables. Vi alguno que encabezaba su propaganda con la frase "el temor de Dios es el principio de la sabiduría"; otro que con las iniciales de su nombre hacía unos acrósticos; otros que alardeaban de sus riquezas como gancho electoral; incluso hubo uno que solicitó mi ayuda, sin mucha convicción, es verdad. Los recursos al tribalismo estaban prohibidos; pero, de hecho, en este país con tan elevado grado de analfabetismo y tan precario en medios de comunicación, han jugado papel fundamental las afinidades clánicas, tribales e incluso religiosas. Ahora habrá que esperar a ver la actuación del Consejo Legislativo (Parlamento) elegido en su totalidad por sufragio universal, para poder juzgar del grado de democratización del Régimen.

Muerte de Mamá Mobutu

Acontecimiento inesperado y que nos ha llenado a todos de consternación ha sido la muerte de Mamá Mobutu, esposa del presidente. La noticia nos llegó el mismo día del fallecimiento, 22 de octubre, a través de la radio. Inmediatamente se colocaron las banderas nacionales a media hasta y se suspendieron las actividades docentes, laborales y comerciales en señal de duelo. Los periódicos solían hablar de vez en cuando de viajes del Presidente a Europa por razón de salud, pero nunca por la de su esposa. Durante la guerra de Shaba Mamá Mobutu trabajó intensamente visitando y ayudando en el frente a enfermos y heridos. De ahí la sorpresa por su repentina muerte; ésta le ha llegado después de unos días de internamiento en una clínica de Ginebra. He sabido que ya antes tuvo un colapso cardíaco durante la travesía en barco del océano en uno de sus viajes a América.

Y, como consecuencia del funeral, tormenta que puede traer cola. El cardenal Malula hizo la homilía sobre Mateo 25, 31-46 haciendo una insistente llamada a la justicia y al amor; pero empleó todas las veces el nombre de bautismo "Antoinette" para designar a la difunta y no el oficial de "Mama Mobutu". Por el contrario, el Papa, en un telegrama de condolencia, empleó el nombre oficial. Y al día siguiente la prensa de Kinshasa a grandes titulares en primera página se preguntaba: "¿Quién es más cristiano, el Cardenal o el Papa?", desviando así la atención de un problema fundamental - la injusticia flagrante en el país - a un problema fronterizo, el de la autenticidad o no autenticidad de los nombres cristianos de importación.

Llegó la Convención Escolar

Anterior en el tiempo a todos estos acontecimientos fue la firma de la Convención Escolar entre el Gobierno del Zaire y cada una de las tres Iglesias oficialmente reconocidas: católica, protestante y kimbanguista. Las Iglesias disponían cada una de su propia RED de enseñanza; la de la Iglesia católica representaba el 68 % del total del país en primaria y del 44 % en secundaria. Ya en agosto del 71 Mobutu nacionalizó la Universidad Lovanium de Kinshasa. El 30 de diciembre del 74 el M.P.R. anunció la supresión total de la enseñanza libre. La medida fue sorpresiva y rigurosa. Las Iglesias entregaron todas sus escuelas a las autoridades del Estado y muchos misioneros dedicados a la enseñanza fueron abandonando el país. La suerte que corrieron las escuelas fue muy diversa según los distintos lugares, pero en general se puede considerar de catastrófica. Los funcionarios del Estado entraron a saco en las reservas de dinero y almacenes de materiales vaciándolos por la vía rápida. Luego se dedicaron a explotar a los alumnos y multiplicar los puestos de trabajo a unos niveles o a crear "escuelas ficticias y profesores imaginarios" - en palabras del propio Mobutu - a niveles más altos. Todos a chupar del erario público con el rendimiento ínfimo. El presupuesto de Educación Nacional pasó de 98 millones de zaires en el curso 75-76 a 163 millones en el curso siguiente.

Ante esta situación, al principio del curso pasado se empezó a hablar de devolución de las escuelas a las Iglesias, como sabéis. Se entablaron negociaciones entre representantes del Gobierno y de la Iglesia católica, que ostentaba al mismo tiempo la representatividad de las otras dos Iglesias. Después de diez meses de conversaciones se llegó el 26 de febrero de 1977 a firmar el texto de la Convención. Texto único pero firmado por separado con cada una de las Iglesias. Según él, las escuelas continúan siendo todas nacionales - con lo que se le salva la cara al Estado -, pero se entregará a la gestión de las Iglesias todas aquellas escuelas que les habían pertenecido antes de la nacionalización. En estas escuelas, las Iglesias podrán organizar cursos de religión y de moral. El Estado corre con todos los gastos de funcionamiento y de personal. Se ha evitado, por tanto, volver al antiguo sistema de "escuelas oficiales" y "escuelas privadas", y se ha arbitrado un sistema de escuelas nacionales pluralistas que, en teoría, parece el ideal. Pero la cosa no es tan sencilla.

El texto de la Convención contiene bastantes ambigüedades que pueden ser una fuente de conflictos. Como señalaba la Sagrada Congregación para la Educación Católica, las competencias respectivas de la Iglesia y del Estado en la ejecución de la Convención no quedan definidas; ni de las instituciones subsidiarias, ni de los funcionarios; tampoco la gravedad de las violaciones a nivel de signatarios ni de ejecutores, quedando un poco a la arbitrariedad del humor del momento. Quizá tampoco se podía pedir más en un país en el que en 17 años se han estudiado once proyectos de Ley de Educación sin haberse llegado a promulgar ninguno. Conviene tener en cuenta también - como dice el abbé Monsengwo Pasinya, Secretario de la Conferencia Episcopal del Zaire - "el clima particular que caracteriza el modo zaireño de administrar los asuntos públicos"; "el aparato legislativo y reglamentario del Estado evita todo fixismo". El acuerdo es, por tanto, puramente coyuntural.

Se puede pensar que el Gobierno ha tomado esta decisión bastante a pesar suyo. En dos años de nacionalización se le hundió el aparato escolar y hasta los edificios empezaban a correr la misma suerte. La falta de conciencia moral y profesional de los funcionarios de Educación alcanzó cotas elevadas. En palabras del abbé Monsengwo: "Ante una fuerte ola de disolución del aparato escolar, el Estado busca operar un restablecimiento de la moral y de la disciplina, sin por ello renunciar a sus opciones recientes de nacionalización y laicización". Para ello vuelve sus ojos a las Iglesias. Y uno se pregunta seriamente si esa es la misión de la Iglesia, hacer de gendarme del Estado en ningún dominio por noble que sea. Y se pregunta también seriamente si podrá conseguirlo: El cuerpo corrupto de funcionarios de Enseñanza del Estado no ha sido desmontado y, paralelo a él, la Iglesia está creando el suyo que deberá trabajar en armonía y subordinación al primero. Por otro lado, el mal es general: Sin medidas generales ¿podrá la Iglesia crear una isla de honestidad en un mar de corrupción?

El Comité Permanente del Episcopado del Zaire, el 10 de julio de 1977, en una exhortación a sacerdotes y religiosos analiza la situación y hace autocrítica: "Deploramos, con razón, ciertos males que afligen a nuestra sociedad: Indelicadeza en la gestión de fondos públicos; corrupción que degrada la bondad humana y escarnece los derechos más elementales de pequeños y débiles; el dejar hacer en las costumbres; la carrera por el poder y el dinero; la dominación de unos por los otros. Y la lista podría alargarse. Pero ¿no somos nosotros los verdaderos responsables de esta situación, ya que los verdaderos actores designados, en su mayor parte han salido de nuestras escuelas y han recibido su educación en nuestras misiones?". El fracaso en el pasado ¿será buena garantía para el futuro?.

En este país en el que todas las escuelas son nacionales, no existe la enseñanza obligatoria y gratuita ni siquiera a nivel de primaria. Todos los alumnos deben contribuir con una cierta cantidad, que este año alcanza aquí, en la selva, los 3,80 zaires y que se desdobla en impuestos al Estado, gastos de funcionamiento y seguro... La cantidad puede parecer ridícula, pero ya no lo parece tanto si se compara con el salario diario de un obrero en las plantaciones que es de 0,35 zaires. Piénsese además en libros, uniformes etc. Esta normativa ha existido siempre, pero en estos años ha sido papel mojado, no para los bolsillos de los alumnos, sino para las arcas del Estado. Ahora se urge el cumplimiento. Las autoridades locales son las encargadas de la construcción y mantenimiento de los locales de enseñanza primaria y de las casas de los maestros nuevos; pero ante la incuria general terminan por ser los alumnos quienes, en los primeros meses del curso, construyen sus propias clases y ayudan a sus maestros. Ahora la Iglesia tendrá que hacer cara de severidad urgiendo a todos el cumplimiento de sus respectivas obligaciones.

Y pensemos un momento en la enseñanza secundaria: La pensión oficial de un internado en la selva es de 200 zaires, lo que unido a las otras contribuciones, representa dos años de salario de un obrero; la enseñanza será inevitablemente clasista. Al aceptar este juego ¿Cómo podrá la Iglesia ser conciencia crítica de esta sociedad injusta?

Mientras las escuelas fueron confesionales, la Iglesia católica imponía con severidad a su cuerpo de docentes la moral sexual pública y la disciplina del matrimonio monogámico; el menor escándalo en este dominio suponía la expulsión inmediata. Muchos maestros se sintieron liberados de este yugo con ocasión de la nacionalización y, quien más quien menos, tomó una segunda o una tercera mujer. Algunos se comportaron inclusive como enemigos declarados de la Iglesia. Ahora, la vuelta a la disciplina antigua ha puesto a muchos maestros entre la espada y la azada. Sumadas las escuelas de las tres Iglesias, el porcentaje de escuelas que dependen directamente del Estado en la selva es nulo y en la ciudades muy pequeño. Así que, ni la Iglesia tiene posibilidades de escoger entre los maestros, ni estos tienen posibilidad de escoger entre las escuelas. Y como en este país quien logra terminar primaria se siente ya liberado de cultivar la tierra, no queda ya más remedio que poner buena cara al mal tiempo y volver como hijos muy sumisos al seno de la Madre Iglesia; y ofrecerse inclusive a dar clases de religión en la escuela.

Se ha presentado la firma de la convención como un jalón en la vía del ecumenismo. En su discurso del 21 de diciembre de 1976 en la apertura de la sesión presupuestaria del Consejo Legislativo, el Presidente Mobutu dijo: "La Iglesia católica, la Iglesia protestante y la Iglesia kimbanguista se han reagrupado para presentar en unidad su contribución al esfuerzo especial del desarrollo nacional, principalmente en el dominio de la enseñanza. Es la primera vez que se ve a cada Iglesia olvidar sus intereses propios para colaborar mano a mano con el Estado a la formación del joven zaireño de mañana. Este acto, tan ecuménico pero también "auténtico" y nacionalista debía ser señalado y yo les felicito por ello sinceramente". Sin duda a nivel de altas jerarquías fue así. Pero el país es muy extenso y Kinshasa nos queda muy lejos. Lo que yo constato a nivel local es que no existe el menor espíritu ecuménico ni por parte de los miembros de la Iglesia católica ni de los de la protestante; quizá, inclusive, la Convención ha supuesto un retroceso: Alumnos de diversas confesiones que frecuentaban una misma escuela se han visto este curso obligados a separarse. Se ha fruncido el ceño de los responsables y las escuelas, más que un terreno de colaboración, parecen un campo de batalla. Cosa por otro lado bastante absurda, pues un nativo de estas tierras, sin demasiadas complicaciones de conciencia puede ser al mismo tiempo católico entre los católicos y protestante entre los protestantes, sin por ello abandonar sus creencias ancestrales.

Tenemos de nuevo curso de religión en las escuelas. Y no es que uno llegue a pensar que "la enseñanza religiosa en la escuela es el mayor obstáculo a la fe" como alguien ha afirmado. Pero sí piensa uno que viene a ser el plato de lentejas que la Iglesia del Zaire ha recibido como compensación a la hipoteca de su libertad e independencia. Al verse privada de las escuelas, la Iglesia se puso en plan de búsqueda de nuevas formas de evangelización, menos llamativas pero más eficaces, intentando el compromiso personal con Cristo, individual y por pequeños grupos. Ahora, con la recuperación de la clase de religión, se corre el riesgo de abandonar todas esas inciativas y de volver al camino fácil pero peligroso del catecumenado escolar.

Dos zaireños camino de los altares.

Dado el ritmo agitado de los acontecimientos en el país, ha podido pasar desapercibida para muchos esta noticia. "L Observatore Romano" del martes 5 de julio anunciaba la apertura del proceso de beatificación de dos zaireños. 1º Sor María Clementina Anoalite, religiosa de la Sagrada familia en la misión de Bafwabaka, diócesis de Wamba. Todavía viven entre nosotros sus familiares, sus compañeras de congregación testigos de su martirio y otros muchos que la conocieron. Trasladada a Isiro durante la guerra civil del 64, prefirió la muerte antes que acceder a los deseos de un jefe simba. Murió apuñalada el 1º de diciembre de 1964.

2º Bakanja, obrero en una plantación, murió a golpes de látigo en 1909 por no obedecer al gerente de la plantación que le prohibía rezar.

Esperamos su pronta glorificación para que sirvan de estímulo a esta generación de jóvenes Zaireños un tanto desorientados y carentes de modelos que imitar.

A modo de crónica local.

Y como esto se va alargando demasiado voy a haceros una rápida enumeración de algunos acontecimientos vividos en Legu durante este año.

Visitas: No muchas, pero de vez en cuando alguien llega a este rincón del mundo. Cabe destacar el 1º de abril la visita del Rvdmo. P. Albert Bourgeois, General de los PP. Reparadores. Nuestro párroco es un Padre de su Congregación. Con nosotros estuvo todo un día interesándose por nuestro trabajo. Le acompañaba el P. Provincial del Zaire.

El 20 de agosto nos visitó el Hermano Pierre Hilden, director de la revista "Heimat und Mission" que publican los Reparadores de Luxemburgo. Venía acompañado de otro Hermano Reparador y de un Padre Jesuita español, misioneros ambos en Kisangani.

Eclipse de sol. Era algo llamativo: El 18 de abril, a medio día y sin nubes, el sol ni calentaba ni alumbraba como lo hace normalmente en estas latitudes. ¿Qué podrá ser?: Tal vez un eclipse. Recurrimos al cristalito ahumado y, efectivamente, una gran parte del astro rey quedaba oculto tras la luna. En otra misión también lo notaron y a un Padre se le ocurrió decir de broma que era el anuncio del fin del mundo; por la tarde tuvieron trabajo extra en el confesionario... Uno piensa que ya podía ocurrir con frecuencia, no por lo de las confesiones sino por ahorrarse un tantico de calor.

Muerte del Subjefe. Se fue hasta Isiro en mobilette por estos camino y allí falleció de repente nuestro subjefe Rafael, el 26 de abril. Como para el africano no existe la muerte natural, hay que buscar siempre un culpable - un asesino -; en voz baja el pueblo comenta que fue su propio hermano, el jefe, quien lo mató: "Como él es malo, no podía soportar a su hermano que era bueno y por eso lo ha matado". Padecía fuertes reumatismos que, sin duda, le afectaron el corazón. En Isiro tuvo una acalorada discusión con su hermano por cuestiones de dinero, lo que unido a la fatiga del viaje, le produjo una crisis cardíaca de la que falleció. Bautizado católico, pero polígamo como casi todos los que disponen de algo de dinero. Durante su entierro me mantengo a cierta distancia sin participar en la ceremonia; los protestantes cantan sus salmos e himnos; nuestro párroco se acerca también rodeado de acólitos para rezar un responso; en la tumba, de más de dos metros de profundidad, colocan primero un colchón ("hace unos años, en lugar del colchón hubieron metido dos de sus mujeres vivas", me comenta un nativo al oído); luego el féretro y, cuando empieza a caer la tierra, alguien arroja dos gallina vivas; hay un momento de desconcierto, pero el jefe las hace retirar rápidamente y continua la ceremonia. Construyen una casita sobre la tumba en la que colocan una potente luz y, durante meses, un centinela; todo para impedir que durante la noche vengan los brujos a desenterrar y comerse el cadáver. Durante varios días tenemos la algarabía de las plañideras que vienen a llorar al muerto.

Ordenación sacerdotal. Acontecimiento poco frecuente entre nosotros. El 14 de agosto asistimos en Wamba a la ordenación del abbé Kebika. Con alegría pero también con cierta ansiedad. La llamada a la paternidad en el africano es prácticamente irresistible; el africano es creado para transmitir la vida y el que no lo realiza o es un egoísta o un fracasado. De ahí la urgencia para la Iglesia africana de que se resuelva de una vez la opcionalidad del celibato sacerdotal. Todos recordamos que el último que se ordenó en Wamba, Kapita, seis años antes, estaba casado en secreto con anterioridad a su ordenación.

Jubileo sacerdotal: Nuestro párroco, el P. Bernhard Robben, ha celebrado este año su 41º aniversario de su ordenación sacerdotal. La fecha exacta se cumplía durante el mes de julio pero nosotros la celebramos el 28 de septiembre con ocasión de la visita del P. Roelantes, Provincial del Zaire. Para la fiesta vinieron sus cohermanos en religión de las misiones vecinas y dos abbés; misa concelebrada y renovación de su ofrecimiento al Señor. Después, cena en la intimidad. ¡Que sea por muchos años, Pater Robben!.

Y ordenación sacerdotal en perspectiva. Estamos un poco tristes en la misión: Pepiño se nos ha marchado. Era nuestro ángel guardián que nos sacaba de todos los atolladeros en que nos metíamos; tendremos que andar ahora más con pies de plomo por todos estos andurriales. Pero no se fue para siempre: Aunque ya terminó sus estudios de Teología en Comillas-Madrid, el obispo ha creído conveniente enviarle unos meses al Seminario Mayor de Bukavu para que conviva y conozca un poco al futuro clero africano, para que estudie algo de Antropología africana y se perfeccione en la lengua; todo

su trabajo apostólico.

Y con estas tres ultimas noticias de alegría y esperanza, variaciones sobre un mismo tema, me despido de vosotros hasta la próxima. Julián Azcona

(ARTICULO ESCRITO EN OCTUBRE-NOVIEMBRE DEL 1977 Y PUBLICADO EN LA REVISTA EL REINO A PRIMEROS DE 1978)


08/Junio/2004 -Querido José María, aquí te envío una página de mis recuerdos del Zaire. La lees y, si te parece la pones en la página web. Saldré para Australia el 26 del presente y volveré el 24 de julio. Ciao. Julián.

TESTIMONIO SOBRE UNA ATROCIDAD COMETIDA EN EL ZAIRE

El 24 de noviembre de 1978, en la ciudad de Isiro, se cometió una grave atrocidad con un grupo de delincuentes comunes, detenidos en el calabozo. Vaya en primer lugar la lista de las víctimas para que quede constancia de sus nombres:

1. NATIMONI ADUMANA (el único superviviente). - 2. ZAIDI - 3. NJELA - 4. MOLOMA - 5. ODRA - 6. MOPEPE 7. MAGWANGASA - 8. ANDOMO - 9. SABANE - 10. ASENGA - 11. GOMBARI - 12. GARAMBA

Conozco personalmente solamente al primero, Natimoni, natural de Bagyamoni, uno de los poblados de la parroquia de Legu, a quien curé repetidas veces de las heridas, no del todo cicatrizadas, que le quedaron como secuelas de las torturas sufridas. Entre cura y cura me fue narrando lo que sigue:

Zaidi ( junto con un compinche), entró un día en la Procura de Misiones de Isiro para robar. Hubo un encontronazo con la policía y Zaidi, con un cuchillo, le atravesó la mano a uno de los agentes. Él fue detenido pero su compañero logró escapar y se refugió en Sudán.

Otros habían robado en los lugares de trabajo.

Natimoni trabajaba de camarero en una taberna de los suburbios de Isiro. Un día se quedó con una parte del dinero recaudado (540 zaires). Denunciado por el dueño del bar, fue detenido por la policía el 21 de noviembre y conducido al calabozo en el cuartel de la policía. Inmediatamente fue encadenado con argollas de hierro. Allí encontró al resto de sus compañeros de desgracia, que habían sido detenidos con anterioridad.

El trato que recibían era el habitual en las prisiones del Zaire. Los prisioneros no reciben comida si no es la que les llevan sus familiares pero, en este caso, incluso eso les estaba impedido, pues los policías ahuyentaban a los familiares que se la traían. De vez en cuando eran golpeados con porras, según el capricho y el humor de los agentes. Algunos policías menos inicuos se compadecieron y les proporcionaron agua para beber.

El 24 de noviembre, el mecánico de la Vici-Zaire (la sociedad del ferrocarril del Haut-Uélé) se presentó en la prisión provisto de un aparato de soldadura eléctrica, barras de hierro y barillas de soldadura. Había sido enviado por el ayudante del Comisario Subregional de polcía, que trabajaba en la B.C.L.S. (la policía de Seguridad, o policía política). El nombre del Comisario de Policía era IBOSHIRI. Obligaron a los prisioneros a echarse al suelo boca abajo, colocando los brazos y los pies en extensión en forma de X,y les sujetaron los brazos por la nuñecas y los pies por los tobillos con sendas barras de hirro, largas de un metro aproximadamente, curvadas por los extremos, de forma que con unos golpes de martillo abrazaran completamente los miembros de los presos. Luego les aplicaron soldadura para impedir que las barras se pudieran quitar facilmente. La soldadutra les produjo quemaduras de tercer grado. Imaginaos los alaridos y el insoportable olor a carne quemada. El dolor era tan intenso que algunos perdieron el conocimiento.

Natimoni fue el noveno en sufrir esta tortura. Pedía a gritos a sus carceleros que le matasen en vez de hacerle sufrir de manera tan atroz. A los alaridos y lamentos los policías respondían con carcajadas e ironía: "No os lamenteis pues no habeis devuelto todavía el dinero robado".

Después de que se les aplicara la soldadura, fueron arrojados como fardos a un camión, (dos polícias cogían a cada preso de pies y manos y, balanceándolo, lo echaban al camión cuando el cuerpo había cogido impulso) y transportados a la prisión central de Isiro. Natimoni permaneció dos días en prisión sin recibir asistencia sanitaria y sin comer. Unicamente le dieron agua para mitigar su fiebre. A los dos días, con una sierra, le quitaron los hierros soldados, lo arrojaron de nuevo al camión - "kama kuni kutupwa motokarini", como un fajo de leña que se arroja al vehículo, dice textualmente el relator -, transportado a las afueras de Isiro, junto al campo de futbol, en el distrito de Kinkole, y allí fue depositado sobre las vías del tren y abandonado. Eran las seis de la mañana. Felizmente que la circulación ferroviaria era muy escasa. Allí fue encontrado por algunas personas que pasaban por las proximidades y que habían oído sus gritos. Éstas le apartaron de las vías del ferrocarril pero le dejaron de nuevo a pocos metors. Allí estuvo abandonado otros dos días más, expuesto a las inclemencias del sol ecuatorial, a las lluvias torrenciales de esa época, al frío de la noche y a las pedradas de gente desaprensiva, niños y mayores. Por suerte para él pasó por allí el Magistrado-Jefe del tribunal de Isiro que lo metió en su coche y lo llevó al hospital.

Sentía dolores terribles, sobre todo en la mano izquierda y en el pie derecho. Se le había declarado una gangrena y tenía la mano desompuesta como la de un cadaver. Las heridas estaban llenas de gusanos: "wanyama walitoka kwa mikono na miguu", "salían bichos de las manos y los pies", dice el muchacho.

En el hospital se le prdujo una hemorragia intensa por la herida de la muñeca derecha. Un mestizo de nombre Norbenz (la grafía es dudosa) donó su sangre para que le hicieran una transfusión.

El 26 de diciembre le fue amputado el antebrazo izquierdo, a unos ocho centímetros por debajo del codo. Al día siguiente, 27 de diciembre, fue transportado al hospital de Nebobongo donde permaneció hasta el 15 de mayo del 79, fecha en que volvió a su pueblo natal, Bagyamoni. Yo entré en contacto con él dos meses más tarde, el 17 de julio. Todavía tenía sin cicatrizar las heridas de las piernas. En la muñeca derecha le quedaba solamente una pequeña llaga, pero, debido a las cicatrices de las quemaduras, tenía la mano retraída hacia dentro.

Natimoni fue el único superviviente del grupo. Los demás heridos permanecieron en las mismas condiciones que él durante cuatro días en la carcel. Luego los trasladaron al Hospital General de Isiro, donde fueron falleciendo en breve tiempo por tétanos o por gangrena.

El Comisario de Polía IBOSHIRI se hizo tristemente célebre por este caso y por otros semejantes en que era todavía más expeditivo. Cargaba los presos en un camión, los llevaba hasta el puente del Nepoko (a unos 85 kilómetros por el camino de Wamba) y allí los abatía a quemarropa, dejando que cayeran sus cuerpos al río para que fueran pasto de peces y cocodrilos. Quería sencillamente "limpiar" Isiro de bandidos, rateros y bribones. Nadie le denunció.

Julián Azcona


OPERACIÓN CAMBIO DE BILLETES: ATRACO DE ESTADO

Los días 25 y 26 de diciembre los habitantes del Zaire se vieron sorprendidos por una noticia inesperada: Los billetes de 5 y 10 zaires carecían de curso legal y en el plazo de tres días había que cambiarlos por otros nuevos. El país había cerrado sus fronteras y espacio aéreo para evitar el reflujo del dinero del exterior. Cada Zaireño o residente tenía derecho teórico a cambiar un total máximo de tres mil zaires, presentando en regla el carnet de identidad o el de residente. Para los habitantes de las capitales de Región o Sub Región no parecía haber problema. Pero para los del interior resultaba imposible. La mayor parte de la gente vive a 100, 200, 300 y hasta 400 Km. del banco más próximo. La Sub Región del Alto Uele, con una extensión de 89683 km. 2 sólo dispone de cuatro establecimientos bancarios todos ellos situados en la capital ISIRO, y no es la menos favorecida. Sin carreteras, sin medios de transporte ¿Cómo poder llegar y cambiar?.

Para los habitantes de la ciudad y para quienes lograron llegar a tiempo la situación tampoco se presentó muy halagüeña: Había que cumplir toda una serie de formalidades. El primer problema era cómo lograr introducirse en el banco. Una vez dentro, si faltaba algún requisito había que salir y las perspectivas de poder volver a entrar empeoraban. Así cambiaron su dinero unos cientos de personas los días 27 y 28. El 29 por la mañana los bancos no abrieron. Por la tarde reanudaron la operación de cambio pero solo para los que habían cumplido las formalidades de víspera, con una desagradable sorpresa: La cantidad a cambiar había disminuido de 3000 a 500 zaires por persona. El día 30, domingo, volvieron a abrir los bancos pero ya solo cambiaban 150 zaires. Entre tanto y por la puerta trasera e incluso por la noche los billetes entraban y salían en maletas y baúles para quienes disponían de influencias o recursos para dar gruesas sumas a los responsables del banco.

La economía del Zaire está en situación caótica debido a la caída de la productividad y aumento del consumo, a la especulación, al fraude fiscal generalizado, a la corrupción, a la privatización sistemática de bienes comunes y a la plétora de funcionarios del Estado (algo verdaderamente increíble). El Estado carece de ingresos para poder pagar a sus funcionarios y ha caído con frecuencia en la tentación de fabricar papel moneda y así salir del apuro. El exceso de papel circulante, unido a las otras causas, ha originado una inflación galopante que se inscribe cada año con números de tres cifras. A pesar de la cantidad de papel, los bancos carecen de liquidez pues nadie ahorra a no ser por el sistema del calcetín: Los bancos son inaccesibles físicamente y además cobran al cliente por tener una cuenta corriente.

El llamado "Plan Mobutu" de estabilización y saneamiento de la economía nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste pero parece que se propone seguir consiguiendo créditos del exterior. Para obtenerlos le han exigido al país poner un poco de orden en casa. Lo lógico hubiera sido atacarse a las causas de la situación: Favorecer la productividad mediante una protección eficaz a los pequeños agricultores, la reforma fiscal, la persecución y castigo sistemático de la especulación y el fraude, cesar a tanto funcionario parásito. Estas medidas hubieran entrañado graves riesgos para el régimen pues la oligarquía en el poder hubiera sido la más afectada. Así se que se montó la operación "cambio de billetes", es decir, apoderarse limpiamente de los ahorros de todo el pueblo. De la noche a la mañana la gente se ha encontrado que lo que guardaba eran billetes falsos. Imposible cambiarlos pues el Gobierno lo programó así a ciencia y conciencia: De cambiarlos todos, la operación habría resultado inútil.

Consecuencias inmediatas: El Estado se toma un respiro y dispone de nuevo de dinero para poder seguir pagando durante un cierto tiempo a sus funcionarios. Quienes lograron cambiar sus billetes han visto su dinero revalorizado, con lo que han hecho un buen negocio. Pequeñas empresas y comercios se han ido a pique. Centros escolares que se mantenían en un difícil equilibrio económico gracias a la abnegación desinteresada de muchos misioneros se verán con problemas para terminar el curso. La gente sencilla se ha quedado sin recursos y le va a tocar pagar por triplicado este desbarajuste económico: Con la inflación, veía disminuir el valor de sus ahorros de un mes a otro; con el cambio de billetes, sus ahorros se han evaporado totalmente; con la revalorización del dinero verán disminuir el precio de sus productos agrícolas (café, algodón, arroz, cacahuetes etc.), con lo que saldrán de nuevo ganando los que ganan siempre.

Así se ha consumado este colosal atraco a todo un pueblo, que deja a la altura de los tobillos a lo del tren de Glasgow y a todos los atracos que en el mundo han sido. Para las agencias de prensa, ocupadas en las crisis de Irán, Afganistán y Rhodesia, esta noticia ha pasado totalmente desapercibida.

Ahora sí, el pueblo zaireño podrá parafrasear con verdad y sin ironías la letra del himno nacional: "Peuple NU, nous sommes Zairois". Entre tanto la riqueza personal del Sr. Mobutu va en aumento y está considerado como una de las tres primeras fortunas del mundo.Julián Azcona                       

(Artículo aparecido en la revista "Vida Nueva" hacia febrero de 1981, escrito en enero de 1981. Apareció sin firma por razones de seguridad.)


Legu, 29 de Agosto de 1981

A mi madre y a todos mis familiares.
PUENTE LA REINA

                                                                                                               

 

Querida madre y queridos todos:

Ya debéis estar un poco preocupados respecto de mis huesos. La verdad es que todos los días me acuerdo de vosotros pero no siempre encuentro tiempo o ánimos para escribiros. Lo principal respecto de mí es que estoy bien de salud, aunque también pasé una pequeña crisis de readaptación al clima y a las comidas; pero ya estoy bien del todo.

Pepiño llegó definitivamente el 1º de agosto; o sea que me he estado tres meses sólo en la misión. El trabajo principal fue predicar y predicar: cada mes más de 25 sermones aquí y en los diferentes puestos de la selva; cada mes salía una 22 veces. Había que relanzar un poco los ánimos y la vida de los cristianos. Ahora ya estamos casi en la rutina habitual; las salidas y los sermones nos los repartimos a medias. Este mes que he tenido más tiempo me he dedicado todo él a poner un poco de orden en la contabilidad que estaba abandonada desde que me fui a finales de noviembre pasado. Luego me queda hacer el balance detallado de dos años; me haría falta una secretaria. A ver si cuando se jubile Mari Carmen se viene conmigo. Desde que vino Pepiño hemos reemprendido la construcción de una sala parroquial. Estamos desmontando las tejas y los ladrillos de la iglesia vieja y los aprovechamos para hacer la sala. No es difícil desmontar los ladrillos pues están solo pegados con barro. En la nueva construcción nosotros empleamos cemento. Ya han empezado a subir las paredes; así que es posible que para Navidad esté casi terminada. Los enfermos no son tan numerosos como antes: primero porque al faltar yo cinco meses tuvieron que buscarse la asistencia por otros lados y luego porque los protestantes han abierto un dispensario a diez kilómetros de Legu. De todos modos ya van aumentando progresivamente. Y en Legu seguimos sin monjas... Escribo y escribo pero todas dan largas. El trabajo misionero en el Zaire es cada día más difícil según dicen. Estamos insistiendo en el fomento de las vocaciones aquí mismo, pero claro, no será el resultado a corto plazo. El ambiente familiar y social es todavía pagano y así es difícil que surjan verdaderas vocaciones. Además contemplan el sacerdocio como una promoción económica y social y así resulta que las motivaciones no son válidas y el rendimiento apostólico es casi nulo y a veces negativo. Además está el problema del celibato o de la virginidad que para un africano es algo incomprensible y traumatizante.

Pepiño llegó el 10 de julio; venía con un grupo de gallegos en visita a algunos misioneros paisanos suyos. Aquí llegaron desde Kisangani con un coche prestado; estuvieron dos días y medio y de aquí se fueron con nuestro coche hasta Burundi. Querían que les acompañase sobre todo para que Pepiño no tuviera luego que volver sólo, pero la perspectiva de cerrar otra vez la misión durante tres semanas no me hacía ninguna gracia. Así que no acepté. Alegra mucho recibir visitas pero tener a seis personas de paso en casa trastorna todos los planes y fatiga. Ya le dije al responsable que la próxima vez vengan como máximo dos y que se estén más tiempo. De lo contrario todo les resultará como un sueño y no sacarán mucho provecho. A ver si da fruto y nos mandan un grupo de curas de Orense a fundar una misión en la diócesis.

El jefe de la tribu y yo no nos tenemos mucha simpatía y de ahora en adelante nos tendremos menos. Yo ya había predicado un par de veces en contra de los abusos que cometía. Y ahora lo he hecho por tercera vez. El día 13 de junio murió un hombre mientras estaba detenido en la cárcel del jefe y el día 17 del mismo mes moría otro. No logré poner en claro qué es lo que pasó, pero me fui a denunciar los hechos al obispo y al gobernador de Wamba. Como mi denuncia no produjo ningún resultado, denuncié las dos muertes y la paliza a un tercero (que tuvo que ser hospitalizado) en la homilía del domingo 28 de junio, haciendo alusión a la fecha del 30 de junio en que los zaireños celebran la independencia. El jefe se cabreó y presentó dos denuncias contra mí: una a los tribunales de justicia, por difamación, y otra a las autoridades políticas, por incitación a la rebelión. Se guardó bien de decir que había habido dos muertos y un apaleado. El juicio se tenía que celebrar en Isiro el día 14 de agosto. El obispo fue a hablar con el gobernador de Isiro para que el juicio no se celebrase, pero no le comunicó lo de las muertes y la paliza; luego fui yo mismo a hablar con él y me empezó a dar buenos consejitos y a hacerme la moral; luego se puso más serio y me empezó a decir que no debía meterme en política pues podía tener problemas. Me preguntó a ver de dónde había sacado las cifras que yo había dado en mi homilía; al manifestarle mi extrañeza se puso a leerme la carta de acusación del jefe - que yo no conocía - y según la cual ya había dicho la cantidad exacta de millones que las autoridades del Zaire tenían fuera del país. Entonces me planté y le dije que las únicas cifras que yo había citado eran las de dos muertos y un herido, dando los nombres exactos y las fechas en que murieron y el poblado en el que vivían. Allí acabó todo pues entonces fue él el interesado en que acabase y no siguiese el asunto adelante. El juicio no se celebró aunque pienso que hubiera sido mejor que se celebrase. De paso se comprueba que los tribunales de justicia no son independientes y basta una orden del gobernador para cerrar un proceso. No creo que el asunto traiga más cola. Pero es triste que la gente no se pueda defender ella misma; a los muertos nadie los va a resucitar ni va a haber una investigación; el herido se quedó con la paliza y con los gastos de hospitalización a su cuenta; el jefe se andará una temporada con un poco más de cautela pero luego volverá a las andadas. Esta es una parte de la situación del Zaire.

Espero que todos vosotros seguiréis bien. Recibí la carta de Juli que me trajo Pepiño y dos cartas de Carmen: Una del 10 de junio y otra del 31 de julio. Sentí mucho las muertes de la mamá de María Andión y del hermano de Pedro. A ambos los encomiendo en mis oraciones para que el Señor los acoja en su seno. También rezo para que el Señor os conceda la paz a los familiares más allegados. Me alegré muchísimo al saber las noticias de Elisita. Gracias a Dios ha superado el problema de los quistes. En sus días me acordé de los cumpleaños de todos vosotros: de Elisita el 18 de mayo, de Juli el 30 de junio, de Carmen, Fermina y Félix el 5, 7 y 12 de julio y de José el 26 de agosto: aunque con retraso, a todos os felicito. A Pedro Mari y Jesús les felicito por adelantado para octubre pues no sé si podré escribirles para sus fiestas. Me imagino que habrías disfrutado mucho por San Fermín y Santiago. Buena morriña me entró. Pero también tiene uno aquí sus compensaciones.

Me alegra saber que los de Australia también recibieron mi carta anterior. Si Carmen es tan amable os puede mandar también ésta; así mato muchos pájaros de un tiro. Además hasta creo que llegará antes y más seguro que las que yo escribo directamente. Que sigáis todos bien y a ver si me escribís.

Sin más por ésta, con saludos para todos, recibid un fuerte abrazo de

Julián.

PD.:Ya recibí la cinta con los chistes del golpe. Más que para reír son como para llorar.

Felisa, muchas gracias por las angulas.


Legu, 23 de Octubre de 1981

A mi madre y familiares todos.

Querida madre y queridos todos:

Si recibisteis mi carta anterior, del 29 de agosto, tal vez os hayáis quedado un poco preocupados por lo del asunto con el jefe. Os tengo que decir que no os preocupéis pues no ha pasado nada. Yo sigo tan tranquilo en mi trabajo y él en sus asuntos. Me citaron dos veces a juicio pero, de acuerdo con las indicaciones del gobernador yo no me presenté; así que ya han debido dar el asunto por zanjado. Otra cosa es la situación general del país: Todo el mundo tiene conciencia de que le queda poco tiempo de vida al régimen actual y los dirigentes tienen miedo y sospechan de todo el mundo y en primer lugar de la Iglesia y de los curas. Pero aquí estamos muy lejos de los centros importantes y las repercusiones son mínimas por no decir nulas. Se puede comparar esto un poco a los últimos años de la vida de Franco en España.

Recibí la carta que me escribió Pedro el 18 de agosto. Por ella me entero que seguís todos bien. Tampoco sabía que Carmen había estado todo el mes de agosto en Puente. Habrá sido mucho trabajo para ella y poco descanso. Espero que Juli ya se habrá operado y recuperado de la operación de apéndice; a ver si ahora se te curan todos los males; sin duda que gran parte del reuma que padecías era consecuencia de esa infección. No estoy muy al corriente de lo que le pasa o pasaba a Hilario en el labio; espero que no será nada. A ver si alguno me da más detalles.

Aquí el correo va como la risa, por barrios. Últimamente casi no recibo ninguna carta. No sé si es que no me escriben o es que las cartas no llegan. Pero se echa de menos. Tampoco tengo noticias de los de Australia; claro que yo no les he escrito todavía pero ya habrán recibido alguna de estas cartas que escribo para todos.

Aquí seguimos bien y con el trabajo normal que siempre es abundante. Ahora estamos construyendo una sala para reuniones parroquiales. Tiene unas dimensiones de 12 por 6 metros, es decir, 72 metros cuadrados, más luego cuatro salitas de 3 por 3 cada una para guardar las cosas de la parroquia: libros, diapositivas, máquina de cine etc. Esperamos tenerla casi terminada para Navidad. Desde hace mucho tiempo andamos con la idea de construir un puente sobre el río Nepoko, aquí, en nuestra misión. Parece ser que hay una organización belga que está dispuesta a financiarlo y a construirlo. Pero la cosa todavía está en estudio.

Estos días tenemos entre nosotros a tres chicas catalanas que han caído aquí como llovidas del cielo. Son enfermeras-comadronas y tienen algo de interés por las misiones. Las ideas, como las vocaciones, necesitan madurar. Ya veremos en qué queda la cosa. Aprovecho el viaje de vuelta de ellas para enviaros esta carta. Espero que así os llegue pronto. Me he acordado estos días de Jesús y de Pedro Mari, también de Rosario, que han cumplido años: A todos un cordial tirón de orejas como felicitación:

Hasta la que me escribáis alguno de vosotros y que sea pronto.

Recibid un fuerte abrazo de vuestro hijo y hermano Julián


Extracto de una carta de Carmen a Elisa

Madrid, 2 de Diciembre de 1981

De las cartas que os envío, cuando hice fotocopia de la primera, la parte que os indico se la ocultamos a ella (a la madre) para evitarles preocupaciones. Pero de todas maneras nos valió poco, pues Conchita, la hija de D. Joaquín, el médico, fue un día a hacerle una visita y a contarle que había tenido noticias de Julián y se lo contó todo. Como habíamos sospechado se impresionó muchísimo y por lo visto al cabo del tiempo empezó a decir cosas como que estaba segura que Julián ya no vivía, que sabía que había muerto, etc. Total que a raíz de la noticia, soñó que lo habían matado y como para ella los sueños son realidad... estaba convencida de que lo habían asesinado. Así que la segunda carta vino a disipar todas sus dudas y temores.

Mari Carmen Azcona


Legu 11 de febrero de 1985

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Mi vuelta al Zaire después de los meses pasados entre vosotros ha coincidido con el 14º aniversario de mi primera venida. En efecto, el 20 de enero de 1.971 llegaba por primera vez a Kinshasa, la capital de lo que entonces se llamaba todavía "El Congo". En las dos ocasiones dejaba una Europa sometida a un invierno glacial para toparme con el sofocante calor ecuatorial; cambiaba el mundo del desarrollo y del consumo para toparme con el mundo del subdesarrollo y de la miseria. Todo era nuevo para mi hace catorce años y he podido contemplar con "ojos nuevos" todo lo que veía en esta ocasión. Me acompañaba D. Julián Ortega, párroco de San Agustín, de Madrid, que venía de visita al Zaire y a nuestra misión de Legu y, a través de sus ojos, yo iba redescubriendo Kinshasa y el Zaire

El doce de enero emprendimos el vuelo en Madrid. Trece horas de espera en Lisboa pero alojados en un hotel y a cuenta de la TAP. Después de los últimos y ajetreados días de Puente, Pamplona y Madrid, esas trece horas de espera fueron ideales para descansar y relajarme un poco. Dimos un paseo a orillas del mar de la Paja y por las apacibles (y algunas empinadas) calles de la capital portuguesa. Los pocos grados de temperatura al sol del atardecer en Lisboa nos parecían "primaverales" comparados con el frío de Madrid.

Después se siete horas de vuelo aterrizamos puntualmente en Kinshasa a las nueve de la mañana. El sol ya calentaba bien y el acceso a las instalaciones del aeropuerto desde el avión, a pie y cargados con los equipajes de mano nos hizo dar más de cuatro suspiros. Pasamos sin problemas las formalidades de inmigración y en la aduana nos hicieron el favor de no abrir nuestras maletas ni bolsos al reconocer que éramos sacerdotes. El mayor problema son los mozos del aeropuerto que se abalanzan sobre tus maletas y por transportarlas 25 metros pretenden propinas equivalentes a varios días de sueldo. Desde el interior intenté descubrir alguna cara conocida sin lograrlo, pero nuestra incertidumbre quedó disipada tan pronto como salimos del edificio: En aquel mismo momento se detenía un toyota en el que venía un hermano holandés y una religiosa dominica Española a recogernos. Pero no venían por nosotros solos sino que tenían que recoger algunos objetos que llegarían en otro avión un par de horas más tarde. Para aliviar la espera y compensar la pérdida de agua provocada por el sudor abundante subimos a la terraza del aeropuerto a tomar unas cervezas.

Nos hospedamos en la parroquia de San Juan Bautista, que está atendida por los PP. Reparadores, en Selembao, una de las barriadas de chabolas de la inmensa ciudad de más de tres millones que es Kinshasa. Allí, una agradable sorpresa: Nos encontramos con el P. Martín Konings, un veterano misionero de nuestra diócesis de Wamba que acababa de llegar a Kinshasa justo seis horas antes que nosotros: pero estaba sobre una silla de ruedas. Una misteriosa enfermedad le afectó hace un par de años y le ha dejado paralizado de la cintura a los pies. Ha tenido la valentía y el humor de volver a seguir predicando el Evangelio y ejercer el apostolado desde un carrito de inválido. Ya está en San Gabriel, - Kisangani -, la que fue primera misión de todo el Alto Zaire. Allí intentará organizar un centro para recuperación de minusválidos y ejercer el apostolado entre ellos.

Ese mismo día 13, domingo, por la tarde concelebramos la Eucaristía en la parroquia con un Padre polaco: La lengua, el Lingala, y el rito, zaireño. La iglesia rebosante de gente, pobre pero que desbordaba de entusiasmo, de fe y alegría, cantando y ritmando el canto con movimientos acompasados del cuerpo y las manos. Para quien venía de las rutinarias e inexpresivas celebraciones de muchas de las iglesias de Europa el contraste resultaba violento y la emoción alcanzaba la cota de las lágrimas.

Habíamos hecho ya la experiencia del calor y esa misma noche nos tocó hacer también la experiencia de los mosquitos: Pican sin compasión y a todos por igual, pero los efectos son más aparatosos y duraderos en quienes llegan por primera vez al trópico. Pasamos pues la noche amenizados por los zumbidos de estas pequeñas criaturas y por las melodías que nos proporcionaban algunos tocadiscos a pleno volumen que funcionaban en algunos bares de las inmediaciones de la parroquia. Pero ni unos ni otras nos impidieron el sueño, afortunadamente.

Kinshasa, fuera del centro comercial que corresponde a lo que fue en tiempo de los belgas la zona de los europeos, es una "gran favela", como la calificaron acertadamente unos Padres brasileños que estuvieron de visita hace un par de años. Inmensas barriadas de chabolas donde se hacinan la gente y la suciedad. Como decía expresivamente mi compañero: "Nunca he visto tantos niños y jóvenes ni tanta suciedad (él empleaba otra palabra más gráfica) juntos". Punto de confluencia de estos dos elementos son precisamente los mercadillos que hay por todos los barrios: Allí se acumulan las mercancías más variopintas, la gente, las moscas, los perros, los gatos, las gallinas y hasta las cabras por debajo de los tenderetes, todo en un inmenso y aparente caos. Las basuras no se recogen sino que se van acumulando hasta que llegan a obstruir algún paso obligado de vehículos (que no "calle") y entonces no queda más remedio que retirarlas. Cantidad de gente - gente joven -, caos aparente, suciedad, calor sofocante, moscas y mosquitos, suelo arenoso, vegetación tropical... Otra de las cosas que nos llamó la atención en Kinshasa fue la delgadez de la gente: Era rarísimo ver alguna persona con formas anatómicas redondeadas ni por delante ni por detrás: Todos espigados, longilíneos, flacos... La población de Kinshasa vive al límite de subsistencia y pasa hambre. Pero todos llevan un porte digno y pausado. Los únicos apresurados son los pocos blancos que se ven circular en torno a edificios oficiales.

Por exigencias del calendario de vuelos teníamos que permanecer cinco días en Kinshasa. Así que nos dedicamos a hacer algunas visitas y a intentar algunas compras: Piezas de vehículos para la misión (difíciles de encontrar y muy caras), algunos recuerdos. En el mercado de artesanos el difícil y apasionante juego del regateo que a mi compañero, no habituado, llegó a poner nervioso. Intentamos sin éxito en dos ocasiones enviar un telex a Madrid (¡Ah, las comunicaciones en el Zaire!). Visitamos la Nunciatura, el Centro Interdiocesano, un centro de recuperación de disminuidos físicos, la Procura de Misiones. Aquí encontramos a un grupo de misioneros canadienses que debían viajar hasta Isiro en el mismo vuelo que nosotros. Nos asomamos al majestuoso río Zaire, de varios kilómetros de ancho; en la orilla opuesta se adivinaba Brazaville, la capital de la República Popular del Congo.

El 18 de enero nos levantamos temprano y cobramos ánimo para afrontar de nuevo el laberinto del aeropuerto de Kinshasa. Facturamos las maletas y, cuando creíamos haber resuelto todos los problemas, nos empezaron con historias, que teníamos que pagar por el peso de los equipajes de mano... Cierto que llevábamos unos bolsos bastante pesados pero no muy abultados; al final la cosa quedó en tablas: pagamos por uno de ellos y por el otro nos pidieron que bendijéramos un rosario; el P. Natale que nos acompañaba lo hizo de buen grado. El avión salió puntual y, después de dos horas de vuelo, nos posamos en Isiro. Durante el vuelo el avión hacía de vez en cuando un ruido raro y comentábamos que tal vez había cogido una piedra en el camino... El nuevo aeropuerto de Isiro, con una magnífica pista asfaltada (para un vuelo semanal) ha perdido el encanto que tenía el antiguo, mucho más familiar, con una pista de tierra batida en el centro de la ciudad. La llegada del avión a Isiro constituye todo una acontecimiento social y en el aeropuerto se da cita todo el mundillo de las misiones, de la Administración y de los negocios. Allí estaba Pepiño esperándonos y, una vez recogidas las maletas, iniciamos una de las jornadas habituales cuando vamos a Isiro: Compras y correspondencia. Para mí se reiniciaba una vida casi rutinaria, mientras que para mi compañero todo seguía siendo nuevo. Así, el correo: Ya en Kinshasa nos habían cargado de cartas y grandes sobres para ir distribuyendo en Isiro. Aquí, nuevos montones de cartas para ir depositando en el camino: "No me extraña que se pierdan cartas en este país" me comentaba D. Julián.

De Isiro a Legu 130 Km. de mal camino con parada obligada en Ibambi para saludar a los misioneros y misioneras, dejar el correo y cenar. A las once de la noche entrábamos en nuestra misión.

Hemos ido recorriendo los distintos poblados y nos han tributado recibimientos apoteósicos: Estrechar miles de manos, recibir infinidad de saludos, discursos, danzas tradicionales, regalos... Es conmovedor el cariño, la alegría y la generosidad que manifiestan dentro de su pobreza. Todos estaban encantados porque, después de muchas plegarias, habían recuperado a "su padre", a "su amigo", a "su enfermero", a "su misionero". En el primer encuentro con los catequistas éstos se pusieron espontáneamente a cantar el salmo 126: "Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar; la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares... El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres". Ciertamente estos africanos son muy capaces de embrujarte y de robarte el corazón. Muchas de las danzas con que nos obsequiaron incluían ritos de conjuro para que me quedase siempre con ellos.

Cinco días después de nuestra llegada tuvo lugar en Wamba la reunión diocesana anual de Pastoral. A ella acudimos y así pudimos saludar a nuestro Sr. obispo y a una gran parte de los misioneros de la diócesis. También hemos visitado algunas misiones vecinas para que D. Julián Ortega pudiese tener una visión un poco más amplia de este campo de apostolado, conocer y hablar con otros misioneros. Creo que su estancia le habrá resultado agradable. Y ahora ya, preparando su regreso.

Tengo que agradeceros a todos los que tan generosamente os habéis portado conmigo. Gracias a vosotros vamos equipando un poco la misión y podemos seguir con nuestro trabajo de apostolado y de asistencia a enfermos y necesitados. Hemos encargado ya un nuevo vehículo land-Rover; disponemos de un buen aparato de radiofonía con el que podemos comunicarnos con las misiones vecinas (tal vez logremos conectar con algún radioaficionado de España). He traído los materiales indispensables para iniciar la apicultura, a ver si los nativos aprenden y la practican luego ellos. Una buena parte de los kilos de nuestros equipajes estaba constituida por libros, para alimento del espíritu; pero también traíamos alguna botella de brandy, algún chorizo, salchichón, turrones... De todo esto hemos ido dando buena cuenta recordando con alegría a quienes nos los proporcionaron; lo malo es que ya se van acabando y pronto entraremos en la larga etapa del desierto alimenticio, pero siempre queda la esperanza de recibir algún paquete que destile "leche y miel". Gracias también a quienes nos envía medicamentos con los que podemos atender y curar a los enfermos. Dios, que es buen pagador, ya lo tendrá todo anotado en vuestras cuentas en el Cielo.

Y gracias, sobre todo, a quienes con vuestras oraciones sostenéis nuestro esfuerzo y hacéis fecundo nuestro apostolado. No dejéis de encomendarnos al Señor. Y pedidle que nos proporcione colaboradores: Una comunidad de Religiosas nos vendría a todos de perlas. También algún otro sacerdote. Llevamos ya más de nueve años dos solos en la misión. Necesitamos alguien con fuerzas e ideas de refresco y que nos permitiese a nosotros ir a refrescarnos y renovarnos. Dios proveerá sin duda.

Esperamos vuestras noticias. Procuraré ir escribiendo a cada uno de vosotros personal e individualmente.

Hasta la vuestra pues, un fuerte abrazo de vuestro amigo.

Julián Azcona


Legu 13 de febrero de 1.985

A mi hermana Carmen

Querida hermana:

Hoy hace justo un mes que llegamos a Kinshasa. No te voy a contar detalles pues ya lo hago en una larga carta circular. Ya me perdonarás por el trabajo que te voy a ocasionar. Haces copias y las mandas a todas las direcciones de una lista que te incluyo. Así cumpliré con todo el mundo de un golpe. Verás que hay algunas direcciones con interrogantes: Son incompletas pero creo que llegarán todas las cartas a destino excepto la de nuestra prima Avelina; así que procura enterarte el nº y el piso antes de enviarla.

Nos ha ido a todos muy bien y creo que a D. Julián Ortega le habrá resultado un viaje muy interesante. Se ha adaptado muy bien e incluso se entendía con la gente a pesar de no hablar ni Francés ni Kiswahili. Creo que podréis charlar juntos un buen rato.

Con él te mando algunas cositas. Un poco de café; un "nacimiento" en madera; un cuadro que representa unas máscaras, con una técnica muy especial de pintura con arena, - este para mamá -; tres pulseritas en marfil: una para ti, otra para Fermina y otra para Marga. Creo que nada más pues dejamos algunas de éstas cosas en Kinshasa para evitar peso y líos.

El aparato de radiofonía llegó bien. En la aduana no nos miraron. Ya lo utilizamos para hablar con otras misiones, pero para conectar con España creo que necesitaremos una buena antena y tal vez un amplificador. En estas estamos pero no sé cuándo lo conseguiremos. Y buena falta nos hace pues, como ya ves, en Kinshasa no conseguimos poneros un telex. De todas maneras, oímos radioaficionados de todo el mundo: de Europa, de África, y América; pero eso depende de la potencia con que trasmiten ellos y de las circunstancias favorables meteorológicas y geográficas.

Damián, el compañero de Eusebio, estaba en Isiro esperándome junto con Pepiño: Luego vi a Eusebio en Wamba a los cinco días de llegar. Así que si llama Dña. Trinidad Torres, ya le puedes decir que recibieron el paquete mucho antes de lo que yo imaginaba.

Escribo al Consejo Diocesano de Misiones pidiéndoles otra remesa de cintas. Les digo que te las entreguen y tú me las mandas con alguien en una o dos veces si son demasiadas para enviar de una sola vez.

Hacer copias de mi carta, sobres y sellos te costará algún dinero. Puedes tomarlo de esa cantidad que nos habéis asignado la Comunidad. Se lo dices y se lo agradeces a todos. Si en las direcciones me he olvidado de algún miembro de la Comunidad, lo incluyes para que no haya susceptibilidades. ¡Ah! También compré algunos dibujitos africanos hechos a mano. Es para que los pegues en las tarjetas de felicitación de Navidad para finales de este año. Algunos están algo sucios pero la suciedad es algo consustancial a este país. Todos los tendrás que recortar de alguna manera para que se adapten al destino deseado. Para Navidad, Dios mediante, ya procurará enviar también una cartita circular para que la envíes con las tarjetas de felicitación. Ya ves que te he tomado por "relaciones públicas" y secretaria de nuestra Misión. Todo hace falta si queremos seguir consiguiendo los recursos necesarios para el funcionamiento de la Misión y para nuestro sustento personal. Así que ya ves que de alguna manera participas tú también en el éxito de nuestro apostolado.

No me entretengo más, pues esta misma tarde salimos de viaje y quiero escribir todavía alguna carta.

Hasta la tuya. Un fuerte abrazo

Julián.


Legu, 9 de Septiembre de 1.985

A mis familiares, amigos y bienhechores

Queridos todos:

Tengo el correo bastante abandonado y os pido disculpas a todos a quienes debo carta. Voy a intentar contestaros individualmente. Pero de momento vaya por delante esta carta circular por si me vale de disculpa y justificación.

Beatificación de Anoalite.

El acontecimiento más significativo en la anales de la Historia de la Iglesia en el Zaire en este año será sin duda la beatificación de Sor María Clementina Anoalite. En dos ocasiones anteriores ya se había anunciado e incluso adelantado posibles fechas pero la tercera ha sido la buena. Ya estáis al corriente. El Papa en persona vino a Kinshasa y ofició la ceremonia de beatificación el 15 de agosto. Tiene mucha miga este acontecimiento: Es la primera mujer de raza bantú elevada a los altares y, como en los primeros tiempos del cristianismo, se trata de una virgen consagrada al Señor, digna émula de Cecilia, Inés, Lucía y tantas otras. Para nosotros tiene un significado muy especial a la vez que familiar: Anoalite es de nuestra tribu Babudu, nacida en Wamba - capital de nuestra diócesis, a solo 31 kilómetros de Legu - pasó toda su vida religiosa en Bafwabaka - la que fue primera misión de todo este territorio - y solamente estuvo unas horas en Isiro, las que precedieron a su heroica muerte. Entre nosotros viven todavía sus padres y hermanas, sus tíos, sobrinos y cuñados.

El día 25 de agosto tuvimos en Wamba una gran fiesta religiosa: Eucaristía al aire libre y procesión que duró cinco horas... Durante la ceremonia se bendijo una estatua de la nueva beata y fue proclamada patrona de nuestra diócesis y titular de la parroquia de Legu. Tres obispos estuvieron presentes y aguantaron junto con todo el pueblo el largo recorrido bajo un sol de justicia - estamos próximos al equinocio de otoño y Wamba se encuentra a 2 grados de latitud Norte, lo que equivale a decir que tenemos el sol en la vertical de nuestras cabezas -. Terminada la procesión, a las seis de la tarde, estalló una impresionante tormenta tropical que sirvió de alivio térmico y permitió a todo el pueblo seguir cantando y bailando a su santa durante toda la noche.

La nueva beata al nacer (en 1939 ó en 1941) recibió el nombre de Nengapeta, (que en la lengua de la tribu significa "La riqueza es engañosa") y al empezar la escuela primaria fue inscrita por error con el nombre de Anoalite - que era el nombre de su hermana y que en nuestra lengua significa "Se ríe de la Guerra". Error que fue providencial pues luego hizo honor a su nombre. En el bautismo recibió el nombre de Alfonsina y en la vida religiosa el de María Clementina. Os brindo estos cuatro nombres para que bauticéis con ellos a nuevos cristianos.

Como alguien ha escrito, Anoalite es una prodigiosa lección de modestia, de amor, de fidelidad y de valor. Yo la veo como un maravilloso ejemplo de libertad, espíritu de libertad como hija de Dios, ante todo género de condicionamientos e imposiciones. En todo caso se cumple una vez más aquello de que Dios escogió la debilidad de este mundo para confundir a los fuertes.

Otros "bienaventurados"

Además de Anoalite he colocado en mi santoral particular a otras dos personas. La primera, Sor Henriette Marie Leloir, fallecida en Bafwabaka el 1º de julio de este año. Tenía 83 años, 62 de vida religiosa y 56 de misionera en el Zaire. Cofundadora de la Congregación de la Jamaa Takatifu (Sagrada Familia) a la que perteneció Anoalite, su Superiora y Maestra de vida espiritual. Este mismo año Sor Henriette escribía de Anoalite: "Fue una religiosa toda sencillez, entregada, laboriosa, de fina conciencia, que se olvidaba de sí misma en favor de los demás". En estas frases Sor Henriette estaba haciendo el vivo retrato de sí misma; había formado a Anoalite a su imagen. Acogía a todos pero sus preferidos eran los pobres. Sin duda que ya ha escuchado del Señor la sentencia: "Sierva buena y fiel, entra en el gozo de tu Señor".

Mi segundo bienaventurado es el papá Muloi. Siguió de un día a Sor Henriette en la muerte. Anciano, pobre y enfermo. Diez años postrado en una estera con llagas en los pies pero con la sonrisa siempre en los labios. Lo bautizamos hace cuatro años; yo le llevaba regularmente la comunión y algunas cosillas. El 8 de marzo me lo llevé al río y con ayuda de algunos muchachos lo lavamos de la cabeza a los pies. Este acto motivó la mejor alabanza que he recibido en los diez años que llevo en Legu: "Tú conoces verdaderamente la religión" me dijo un moreno. Sin duda que también él ha escuchado la buena noticia: "Hijo, en la tierra recibiste males, recibe ahora bienes; entra en el gozo de tu Señor".

Primeros bautismos en Bayadi.

Bayadi es un poblado que se encuentra en el extremo norte de nuestra parroquia, todo rodeado de selva, de ciénagas y marismas, accesible solo por una franja de tierra. Mi primera visita a este poblado tuvo lugar hace unos cuatro años y lo hice a pie, a partir de otro poblado y atravesando una ciénaga. Para el caso me había provisto de unas botas de goma y de un bastón. Había que caminar con los pies en el agua sobre unos palos echados en el barro al objeto de evitar hundirse en las arenas movedizas. Me acompañaba un grupo de muchachos, descalzos ellos y habituados a este tipo de equilibrios y otros muchos. Mi bastón se reveló pronto perfectamente inútil pues a nada que me apoyaba en él se hundía hasta el puño. Cuando ya llevábamos un buen trecho y pensando que llegaríamos sin incidentes al final, muy ufano con mis botas y sin mojarme los pies, perdí el equilibrio, eché el pie izquierdo fuera de los susodichos palitos y me hundí hasta la cadera. Acudieron presurosos los morenos en mi ayuda y me sacaron del apuro, pensando sin duda con indulgencia lo torpes que somos los europeos en esos terrenos. No acabaron ahí los incidentes. Al objeto de evitar volver por el mismo camino teníamos que atravesar una marisma en las dos direcciones. La primera travesía la hicimos sin problemas en una piragua. Para la segunda, más que una piragua lo que encontramos fue una tabla ligeramente cóncava: en ella nos instalamos tres de los viajeros y con mucho cuidado empezaron a remar suavemente. En medio de la marisma la tabla empezó a hacer agua y, para no hundirnos con ella, tuvimos que dar un salto y colocarnos sobre unas hiervas flotantes. Allí estuvimos un rato hasta que vinieron a rescatarnos con una piragua desde la otra orilla. Los habitantes de Bayadi se animaron. arreglaron el camino y empecé a visitarlos regularmente. Un buen grupo se inscribió en el catecumenado. Por fin el 25 de mayo de este año tuvimos los primeros bautismos: once en total y dos bodas. Otro grupo queda a las puertas del bautismo, tal vez para Navidad. Están tan animados que han empezado a juntar piedras y cortar madera para que construyamos una capilla en material durable.

La cosecha de este año, en el conjunto de la parroquia está siendo medianamente buena: En Bawoya, seis bautizos y dos bodas; en Bagyamoni, lo mismo; en Bayabo, seis bautizos y cuatro bodas y así sucesivamente hasta un total de 89 bautizos - todos de adultos - y 16 matrimonios. Todavía se sumarán algunos hasta fin de año. A algunos os parecerán cifras importantes, a otros, menguadas; para todos está claro que eso solo es el aspecto externo cuantificable y medible. La verdadera tarea de evangelización solo se puede medir por las conversiones y la profundización en la fe, que se traducirán luego en criterios y pautas de conducta acordes con el Evangelio. Pero eso solo Dios lo puede medir y pesar.

Capilla nueva en Bakana

Y es la tercera que construimos en diez años. Primero fue la iglesia de Legu que la encontramos ya en obras cuando vinimos en 1975; luego le tocó el turno a Monzambe; y ahora, por fin, a Bakana. Cada una de estas tres localidades son como el centro de gravitación de un tercio, cada una, de nuestra parroquia. En torno a Bakana hay otros nueve poblados con capilla de cañas y barro. En nueve años tuvimos que levantar tres veces la capilla que era devorada rápidamente por las termitas. Por eso nos decidimos a pedir una ayuda y levantar una capilla de obra. Todos los cristianos se animaron mucho y se pusieron manos a la obra para sacar arena y romper piedras de granito a golpe de maza. Nos concedieron 300.000 francos belgas con los que compramos el cemento, la madera, clavos, planchas de zinc ondulado y pagamos los obreros. La construcción comenzó a mediados de mayo del año pasado, cuando ya Pepiño se había ido de vacaciones, y avanzamos a buen ritmo hasta mediados de septiembre, en que fue mi turno de ir a España. Luego fueron al ralentí o estuvieron paradas del todo hasta mayo de este año en que nos decidimos a darle el empujón definitivo. Es un local de 15 m. por 11. En el frente del altar hemos puesto con piedras de cuarzo incrustadas en el cemento la inscripción "Uje Roho Mtakatifu" (Ven Espíritu Santo). En la parte posterior, a ambos lados de la puerta, dos encerados; bancos de madera sin respaldo de modo que mirando hacia el altar para el culto y mirando hacia atrás sirva de aula de clases, catecumenado, reuniones y demás. Todos están muy contentos y sienten como "suya" la capilla pues colaboraron activamente con materiales y trabajo.

Yo iba todos los días a llevar a los obreros, les organizaba el trabajo, y de allí me iba para el apostolado a alguno de los poblados de los alrededores. Cuando no tenía visita a los poblados me quedaba todo el día dirigiendo las obras. A partir de Bakana, para visitar el poblado de Bachimi tenía que hacer 20 km. en coche o solamente cuatro a pie; siempre opté por esta segunda solución, pero había que atravesar dos regatos sin puente. Me acompañaban algunos muchachos llevando las maletas con los objetos de culto y los medicamentos. Me tenía que descalzar y remangar los pantalones para atravesar uno de los regatos. Como tengo la piel más blanca que la de un sueco, el primer día, los muchachos al ver mis piernas no pudieron evitar una exclamación de sorpresa y luego les entró una risa incoercible; para no dejarles desairados me uní a ellos en las carcajadas y todos nos desternillamos de risa. Sin duda pensaron que el color negro es hermoso y más que el blanco. Bueno es que se les quiten algunos complejos frente a los europeos.

Los cristianos de los poblados circunvecinos de Bakana se han animado también y quieren tener sus capillas de obra. Pienso que unas de doce metros por seis serían suficientes. Han empezado a juntar piedras, arena, y estamos recuperando ladrillos de una construcción en ruinas. En otro poblado han empezado a aserrar madera para hacer las cerchas de soporte del tejado. El problema es que no tengo ni un real para comprar el cemento indispensable y las planchas de zinc. Si alguno de vosotros se anima a ayudarnos, aquí van los nombres de los poblados para que podáis escoger: Bawoya, Baliki, Bayabo, Basakawa, Basisono, Bayadi, Bakese, Bachimi, Bakapele 1º, Bakapele 2º y Bagyamoni. Estos son los poblados que yo visito; Pepiño tiene otros tantos. Ahora esperamos vuestra respuesta. También esperamos que nuestro Señor obispo venga a bendecir la capilla de Bakana.

Bueno, que esto se alarga mucho y no queda más espacio. Pedid al Espíritu Santo que descienda a raudales sobre esta Iglesia del Zaire y sobres nuestra parroquia "Beata Anoalite" para que tengamos un nuevo Pentecostés.

Hasta la próxima, un abrazo muy fuerte para todos.

Julián Azcona


Legu,19 de Junio de 1-986

A mis familiares, bienhechores y amigos

Queridos todos:

Esta carta se ha retrasado un poco más de lo deseado pero, en fin, aquí me tenéis de nuevo con vosotros para poneros al corriente de cómo van las cosas por nuestra y vuestra misión de Legu.

Prosiguen las fiestas en honor de Anoalite

Después de la gran ceremonia de beatificación que tuvo lugar en Kinshasa el 15 de agosto y de la gran fiesta en familia que tuvo lugar en Wamba - el lugar de origen de Anoalite - el 25 del mismo mes, se pensó en hacer una "gran peregrinación nacional" a la tumba de la beata que se encuentra en Isiro. Se fijó en principio la fecha del 2 de diciembre, aniversario de su martirio, pero pronto se vio que no había tiempo suficiente para organizarla y se traspasó al 19 de enero del 86.

Os diré de entrada que Isiro solo es accesible por vía aérea para la mayor parte del país así que lo de "nacional" se vio limitado a las representaciones oficiales civiles, militares y eclesiásticas. Allí estaba el Gobernador de la Región del Haut-Zaïre en representación de Mobutu, el Nuncio de Su Santidad, el cardenal Malula y unos 30 obispos más - de los 50 que constituyen el episcopado zaireño -. La gran masa de fieles e infieles - que de todo había - estaba constituida en su mayor parte por habitantes de la diócesis de Isiro y en menor cuantía de Wamba y Dungu. De Legu fue nuestro párroco - mi compañero Pepiño - y un grupillo de cristianos, todos los que pudieron entrar en una camioneta. El acto constituyó una gran manifestación de nacional-catolicismo con ribetes racistas, evidentes sobre todo en el discurso del cardenal Malula. Pero esto es comprensible y perdonable.

Dentro de nuestra diócesis, la estatua de Anoalite ha ido pasando por las diversas parroquias para que todos pudieran venerarla y honrarla. Largas procesiones, cantos y danzas por todas partes. Con exageraciones también evidentes. Los protestantes distribuyeron un panfleto acusando a los católicos de adorar imágenes. ¿Un sarampión pasajero? Seguramente; pero aquí el sarampión suele tener consecuencias graves y, a veces, fatales.

En nuestra parroquia tuvimos la estatua de Anoalite del 19 al 26 de octubre. Previamente habíamos hecho una novena de preparación y concursos deportivos y culturales. Visitó varios poblados de la selva.

Nuestro obispo, que posee dotes musicales, ha compuesto un "motete" en latín en honor de Anoalite. He aquí el texto: "Nigra es, Anoalite, sed Formosa; ideo dilexit te Dominus et introduxit te in cubiculuum suum. Ora pro nobis, ora pro patria nostra, o admirabilis, o dulcis Anoalite Nengapeta Clementina". Es decir, traducido: "Eres negra, Anoalite, pero hermosa; por eso te amó el Señor y te introdujo en su aposento. Ruega por nosotros, ruega por nuestra patria, oh admirable, oh dulce Anoalite Nengapeta Clementina".

El diablo ¿de quién es hijo?

Más de cuatro curas quedarían desconcertados si alguien, durante la homilía, les preguntase sin preámbulos: "El diablo, ¿de quién es hijo?". No se trata de discutir su existencia o no existencia. Que existe se da por hecho - como últimamente nos lo recuerdan desde el Vaticano -; pero ¿de quién es hijo?. Así me planteó la cuestión un cristiano durante la homilía en un poblado de la selva. Adivinando la intención, sin dudarlo un segundo y sin pestañear le contesté: "el diablo es hijo de Dios". Seguro que, si se enteran en el Vaticano, me condenan por hereje; pero a una pregunta concreta no se puede dar una respuesta abstracta, menos aquí. A su modo me planteaba la eterna cuestión del origen del Mal o del Malo. La explicación que siguió fue la tradicional en nuestra fe: Que el diablo fue creado ángel y que se rebeló contra Dios y se hizo diablo; pero que no tiene origen independiente de Dios, sino que es creatura suya. La replica a esta explicación fue también inmediata: "Entonces, si es creatura de Dios, ¿por qué Dios le da poder sobre nosotros?". Otro eterno problema se planteaba: El de la libertad y responsabilidad humanas. Le contesté: "El diablo no tiene ningún poder sobre ti si tú no le consientes". Fue decirle que el hombre es libre y responsable de sus actos buenos y malos. O, como dijo el cardenal Etxegaray en el penúltimo Sínodo: "Es todo un honor para el hombre el que pueda pecar" ¡Ojo! no el que peque, sino el que pueda pecar. Creo que mi respuesta le convenció pero no sé si le agradó del todo; de alguna manera quería que Dios se llevase una parte de responsabilidad en nuestros pecados.

Todos a una

Ocurrió durante una ceremonia de bodas. Eran dos o tres parejas las que recibían la bendición nupcial. Generalmente los contrayentes están tímidos o azorados y a las preguntas del ritual suelen responder en voz bajita, casi imperceptible. Pero aquella vez no hubo problema. A mis preguntas: "Fulano, ¿aceptas por esposa a Mengana?, Mengana, ¿aceptas por esposo a Fulano?", toda la asamblea, a una con los contrayentes, respondía en alta voz: "Siiiii, acepto".

En África la boda nunca es asunto exclusivo entre dos sino que incluye, como mínimo, a las dos familias de los contrayentes. Nada de extraño pues que en un matrimonio cristiano toda la familia de los hijos de Dios se sintiera solidaria y unida a los contrayentes.

En otra boda, cuya ceremonia siguió inmediatamente al bautismo, el marido se armó un pequeño lío con las respuestas de los dos sacramentos. Y así a la pregunta de si aceptaba por esposa a quien ya era su mujer desde hacía varios años respondió: "Nakataa" (es decir, "renuncio", como al diablo), en lugar de responder "ndio, nataka", ("si, acepto"). Como podéis ver, entre "nataka" y "nakataa" - que fonéticamente son muy próximas - se armó un "taco". Al formularle de nuevo la misma pregunta, esta vez con palabras al margen de la formula ritual, entendió muy bien y dio su consentimiento inmediato. ¡Qué alivio!.

Un gato en el portal de Belén

¿No será un error? Hemos oído lo del buey y la mula, los corderillos y los perros de los pastores, pero ¿un gato?, ¿Qué pinta un gato en el portal de Belén?.Pues sí, tenemos un gato muy piadoso, que atiende por el nombre de Espinete. Todos los días nos acompaña a la iglesia para el rezo de vísperas. Claro que alguna vez se distrae y se pone a perseguir mariposas y otros insectos. Pero por Navidad, lo que hacía era subirse a la mesa en la que estaba instalado el Nacimiento, se buscó un sitio libre de figuras y allí se quedaba todo el tiempo de vísperas contemplando el Misterio. Así que en adelante no tengáis reparo en instalar la figurilla de un gato en el portal de Belén; ya sabéis, allí hubo uno.

Construcción de capillas

Como os decía en mi anterior, el año pasado acabamos la construcción de una hermosa capilla en Bakana dedicada al Espíritu Santo. Nuestro señor obispo aceptó venir a bendecirla e inaugurarla. La ceremonia y fiesta subsiguiente tuvieron lugar el 27 de octubre. La verdadera Iglesia no es una construcción material sino que está formada por "piedras vivas", los cristianos, unidos en la alabanza y el servicio de Dios y en el seguimiento de Cristo. Esta fue la idea principal de la homilía. Las danzas durante la fiesta fueron auténticas, las que reservan para ocasiones muy especiales, no en plan de exhibición sino de expresión de la gran alegría que embargaba a todos.

También en mi anterior os daba la lista de los poblados decididos a equiparse con capilla durable. Van llegando algunas ayudas - no muchas, la verdad -. Así en mayo pusimos los cimientos de la capilla de Bakese que tendrá por titular a San Francisco Javier, Patrono de las Misiones, y este mes de mayo hemos iniciado los cimientos de la de Bayabo, cuyo titular será Cristo Rey. La próxima será la de Baliki, que tendrá a Santiago Apóstol como Patrón. Os preguntareis por qué no acabamos una antes de empezar la siguiente. La razón fundamental es para poder ir al ritmo de la gente, para que sientan la capilla como obra suya y no algo que les ha llovido del cielo. Juntan dos toneladas de piedras y arena y ya les parece suficiente para construir un rascacielos; en dos días de trabajo se acaban los materiales y así cobran nuevo impulso para seguir trabajando. También es una tarea muy ardua conseguir cemento: La fábrica está a más de dos mil kilómetros, los transportes son lentos y caros. Conseguimos cemento con cuentagotas. Otra razón es que no podemos dedicarnos exclusivamente a obras de albañilería; tenemos muy claro que nuestra tarea primordial es el apostolado.

Estadísticas

Como reflejo de nuestro trabajo apostólico, ahí van algunos números: En 1985 hemos tenido 129 bautismos, de los cuales 35 niños y el resto adultos. En el mismo año hemos bendecido 18 matrimonios.

En los diez años y medio que llevamos en la misión hemos tenido unos mil bautismos - 700 adultos y 300 niños -. Los matrimonios han sido 115 en el mismo periodo.

Os llamará la atención el reducido número de bodas con relación a los bautismos de adultos. Así es, en efecto. Todo el mundo desea bautizarse pero casi nadie desea casarse por la Iglesia. La monogamia, la indisolubilidad y la fidelidad matrimoniales son ideas que todavía no han entrado en las culturas africanas. Queda mucho camino por recorrer para que el Evangelio se enraíce en África.

Un polígamo me escribió varias veces pidiendo que bautizase a una de sus mujeres que frecuentaba el catecumenado. Al final vino personalmente a verme y me dijo que le daba a su mujer "ruhusa ngufu" (permiso intenso) para bautizarse. Le dije que el único permiso válido era que se separasen. Calló, se marchó y no he vuelto a verle. La posesión de mujeres es aquí una forma de riqueza y ya sabéis lo "difícil que es que un rico entre en el Reino de los Cielos". Lo de "abandonar esposa o marido por el Reino de los Cielos" tenía aquí su aplicación literal.

Bueno, corto y cierro, que esto se está alargando mucho.

Hasta siempre, un abrazo muy fuerte de vuestro amigo

Julián Azcona.


Puente la Reina, 10 de julio de 1.987

A mis familiares, bienhechores y amigos

Queridos todos:

Sin duda estaréis preguntándoos qué ha sido de mi pues hace ya más de un año que no me pongo en contacto con vosotros. Aquí me tenéis de nuevo.

De entrada os diré que he estado sólo en la misión desde el 14 de agosto del 86 hasta el 14 de febrero de este año. Mi compañero Pepiño tuvo que marcharse aquejado de algunas dolencias y anduvo varios meses en manos de médicos. Afortunadamente se restableció y pudo volver al campo de apostolado. Si habitualmente celebro una misa diaria y predico quince sermones al mes, durante la ausencia de Pepiño tuve que duplicar el trabajo y en seis meses he contabilizado 180 sermones de una duración de tres cuartos de hora cada uno y 160 misas. Exigencias de tener que atender yo solo a los cristianos y catecúmenos de 23 poblados. Esta sola actividad ya bastaría para ocupar todo el tiempo de una persona. Pero los misioneros nos tenemos que multiplicar y ocupar de todo.

Los enfermos ocupan una buena parte de mi tiempo. En cada visita a los poblados les dedico un par de horas. Y ya en casa, además de atender a quienes van llamando a la puerta, tengo que preparar los medicamentos en dosis individuales pues habitualmente los compramos en botes de mil unidades. Utilizo para envolver medicamentos todos los papeles que caen en mis manos, incluidas vuestras cartas.

Otra de mis actividades durante estos últimos doce meses ha sido el arreglar los caminos. En cada poblado me tienen preparado un montón de piedras. En las visitas que les hago, después de la asistencia espiritual y médica, cargamos el coche con piedras y de regreso las echamos en los hoyos de los caminos. Por supuesto que no conseguimos carreteras de primer orden pero se facilita el paso en los lugares más peligrosos. Se evita el riesgo de quedarse hundido en el barro. Pero no solo eso: Hemos construido también un pequeño puente en cemento armado. Después de dos años de ir acumulando los materiales, iniciamos la construcción en el mes de febrero, al final de la estación seca, para poder trabajar con el cauce del regato seco. Las obras duraron dos semanas. Y la inauguración se celebró el 19 de marzo, día de San José. Tuvo lugar una gran fiesta y me hicieron miembro de la tribu. Para no defraudarles, ya hemos empezado los preparativos para la construcción de otros dos puentecillos. Pero mi sueño, desde hace bastantes años es conseguir un puente sobre el río Nepoko que deberá tener 120 metros de largo. Una obra de mucha envergadura que sobrepasa nuestras posibilidades. Pero seguimos intentándolo. A mi paso por Kinshasa me he entrevistado con el Ministro para el desarrollo rural y me ha dado algunas esperanzas.

El proyecto de construir doce capillas sigue adelante. Tenemos ya los cimientos de cuatro de ellas y he comprado los materiales para el tejado de las doce. Pero todavía no he conseguido ayuda más que para seis de ellas. Pero confiamos en la Providencia, en la generosidad de los cristianos de Europa y en el entusiasmo de los nativos. Todo se irá haciendo con la gracia de Dios. Lo malo (o lo bueno) es que los cristianos de otros poblados se han interesado también en la construcción de sus capillas y ya son quince los que están en lista. ¿Quién se anima a ayudarnos?

Como ya empieza a ser tradición en nuestra parroquia, celebramos los bautismos de niños pequeños el día de la Sagrada Familia. Los matrimonios cristianos celebran su fiesta y bautizamos a sus hijos pequeños. El año pasado, el 28 de diciembre, bauticé 17 niños. Hubo una niña rezagada que nació el 25 de diciembre de padres bautizados y casados hacía dos años. Así que la bauticé a ella solita el 3 de enero y se llama Bomba Marie Noël; pero no os asustéis pues se trata de una "bomba" muy pacífica. Su nombre se pronuncia así: "Boombá" y significa "claro en la selva" María Natividad.

En Pascua de este año dos nuevos poblados se han incorporado al Cristianismo con los primeros bautismos de su historia. Se trata de Basakawa y de Baliki. Una docena de bautismos en cada poblado y alguna boda. Dicho así puede parecer poca cosa pero en realidad representa el trabajo de varios años de visitas sistemáticas, predicación y catecumenado.

Nunca pensé que hacía falta tanta paciencia para vivir en el Zaire. Recordareis algunos que en mi anterior estancia en España anduve buscando recursos para comprar un land-Rover. Lo encargué en febrero del 85, llegó a Kinshasa en enero del 86 y a Legu en febrero del 87, todo saqueado por los rateros. Dentro de todo fue una alegría pues casi habíamos desesperado de recibirlo.

Otra buena noticia para la misión ha sido la llegada de un nuevo compañero el 10 de junio de este año: Se trata de D. Heliodoro García, sacerdote de la diócesis de Madrid. Tenía que haber venido hace ya cuatro años pero las dificultades del correo complicaron las cosas y se fue a Burundi. Ahora se integra en nuestro equipo de pastoral.

Como veis, me encuentro en España desde hace dos semanas. Me correspondía venir este año. Dos días antes de emprender el vuelo recibí la noticia de que mi madre había sufrido una trombosis cerebral a finales de abril. La he encontrado algo recuperada pero a sus 88 años y con las secuelas de la trombosis se ha quedado inválida. Os pido a todos que la encomendéis y nos encomendéis al Señor. Procuraré visitaros a todos antes de volverme al Zaire. El teléfono de mi casa es 948-340337.

Un fuerte abrazo para todos de vuestro afectísimo en Cristo

Julián Azcona


Legu,18 de enero de 1.988

A mis amigos bienhechores y familiares

Queridos todos:

Quiero, ante todo, agradeceros las muchas atenciones, las muestras de simpatía y todas las ayudas que me proporcionasteis durante mis vacaciones en España. Gracias a vuestras oraciones, vuestro apoyo moral y material podemos seguir viviendo y trabajando los tres sacerdotes españoles que componemos actualmente el equipo de apostolado en esta parroquia-misión. Que el Señor os lo devuelva con creces en esta vida y en la futura.

El reencuentro con el Zaire y la misión siempre me resulta algo difícil después de unos meses de vacaciones en España. Después de tantos años debería estar acostumbrado, pero no. El clima pegajoso y tórrido, las noches de insomnio debido al calor y a los mosquitos ya en Kinshasa donde tuve que permanecer cinco días en espera de vuelo para el interior; los caminos en la selva cada vez más degradados e impracticables, las dificultades para proveherse de las cosas más imprescindibles como el gasoil, patatas o carne, la lentitud en el correo (tres meses tarda una carta desde Kinshasa hasta Legu), la sensación de aislamiento... A esto se han añadido en esta ocasión dos nuevos problemas: Ya en Kinshasa empecé a notarme edemas y picores en la pierna izquierda; aquí en la selva los síntomas han remitido un poco pero me he autodiagnosticado como filariosis. Todavía no he tenido ocasión de consultar con ningún médico pero yo mismo me palpo las filarias pasearse por debajo de la piel. El segundo problema nos viene de la Administración. A todos los extranjeros, incluidos los misioneros, nos han suprimido el visado de permanencia en el Zaire de duración indeterminada y nos lo van a cambiar por otro para cinco años. Además de las complicaciones que esto ocasiona sobre todo para los que vivimos tan lejos de la capital, la cuestión de fondo está en la desconfianza y suspicacia con que se nos mira a los extranjeros y esto tanto por las autoridades civiles como eclesiásticas. Nos soportan y toleran pero están deseando no tener necesidad de nosotros. Es comprensible que quieran sentirse autosuficientes y autónomos.

Pero todo esto se supera fácilmente por la alegría que supone el reencuentro y la acogida que te dispensan los feligreses y amigos. Apretones de manos hasta el infinito, pequeños obsequios a la medida de su pobreza y generosidad, y, sobre todo, esa maravillosa sonrisa con que te regalan los africanos al acogerte o simplemente cuando te cruzas con ellos y de la que tan tacaños somos los europeos. La vuelta al trabajo y el sentirte útil a los demás es otra fuente de alegría que te hace superar las dificultades. Mi vuelta coincidió con una epidemia de sarampión y llegué justo a tiempo de poder salvar unas decenas de críos de una muerte casi segura. Poner al día todo el trabajo atrasado durante mi ausencia me ha ocupado los ratos que me dejaba libres el trabajo habitual. Veintidós niños bautizamos el 27 de diciembre fiesta de la Sagrada Familia. Nueve niños más y dos adultos he bautizado en estos primeros días de enero. También he iniciado las visitas a un nuevo poblado bastante alejado del centro con un camino en muy mal estado para llevar la semilla de la Palabra de Dios y regarla con sudores y lágrimas. Cuento con vuestras oraciones para que sea fecunda, fructifique y algún día se pueda cosechar con alegría.

Novedad importante y agradable es que disponemos de un buen equipo de radiofonía que nos permite comunicarnos, no solo con las misiones circunvecinas sino también con algunos radioaficionados de España. Era algo que veníamos intentando desde hace varios años y, al fin, lo hemos conseguido. Tener noticias inmediatas de la familia y, más aún, poder hablar en directo con los padres y hermanos proporciona una satisfacción incalculable. Nuestro aislamiento queda así bastante mitigado. Gracias, una vez más, a todos vosotros.

Noticia triste ha sido el fallecimiento de Sor Teresa López, una religiosa dominica del Rosario, veterana misionera en nuestra diócesis. Nacida en Ávila en 1930, profesó en su Congregación con el nombre de Ancilla y vino al Zaire (entonces todavía Congo Belga) en 1957. Se consagró por entero al servicio de los congoleños: Los enfermos y las niñas ocuparon su trabajo oficial pero los ancianos, los pobres y todos los necesitados llenaron todos los resquicios de su vida. Los misioneros también éramos objeto de sus solicitudes maternales: Buena cocinera y repostera, siempre tenía algo sabroso que ofrecernos cuando pasábamos por la misión de Ibambi. Pasó un duro calvario en 1964 cuando estuvo junto con sus hermanas cuatro meses en manos de los Simba. Liberadas en Navidad del 64, volvió a España y fue enviada durante dos años a Colombia. Pero su corazón lo tenía aquí y volvió tan pronto como pudo, en cuanto ésto estuvo un poco pacificado. Un nuevo calvario le esperaba, breve pero durísimo. Empezó con síntomas cerebrales en agosto pasado y fue tratada de malaria pensando que pudiera tratarse de una malaria cerebral. Los síntoma no remitieron y fue llevada a España donde le diagnosticaron inmediatamente de un tumor en el cerebro. Operada en Madrid a primeros de octubre, yo tuve el consuelo y la pena de verla antes de venirme al Zaire. Todavía me reconoció pero no podía articular palabra. Descansó por fin en la paz del Señor el 9 de noviembre. En la iglesia de la misión de Ibambi abarrotada de público celebramos un funeral por el eterno descanso de su alma y nuestro compañero Heliodoro le dedicó un inspirado poema.

El próximo 25 de enero celebraremos el primer aniversario de la muerte de un veterano catequista de nuestra parroquia, el papá Juan Egbee. Si viviese todavía celebraría esta año las bodas de oro de su matrimonio con la mamá Leontina Akisonangana. Cristianos de primera hora, vieron llegar a los primeros misioneros, les escucharon y se convirtieron. Fieles a su compromiso de bautismo en medio de paganos, fieles a su compromiso de bodas en un ambiente de poligamia y de desorden, se convirtieron ambos en apóstoles: El papá Egbee como catequista colaboró en 1939 en la fundación de la misión de Ibambi y después hizo lo mismo con la de Babonde, hoy dos parroquias de las más florecientes de nuestra diócesis. Luego vino a instalarse aquí, a Legu, su tierra natal, y continuó de catequista hasta que le fallaron las fuerzas un par de años antes de su muerte. La mamá Leontina sigue colaborando activamente en la parroquia con servicios humildes pero tan necesarios como la limpieza de la iglesia o preparar la comida de los catequistas cada vez que los reunimos en Legu. Ambos ejemplos vivos de laicos cristianos comprometidos y corresponsables con clérigos y religiosos en la propagación del Reino de Dios.

Durante mi ausencia, Pepiño construyó la primera clase de lo que queremos que sea un Instituto de Segunda Enseñanza. 44 muchachos han iniciado ya los estudios en ella. Hemos iniciado los preparativos para construir una segunda clase para que puedan continuar aquí el próximo curso. También hemos iniciado los preparativos para construir un dispensario y un pequeño puente. El problema es que todavía no hemos obtenido la financiación para ninguno de estos tres proyectos aunque tenemos esperanza de conseguirla.

Y ya con esto me despido. Un fuerte abrazo para todos de vuestro amigo

Julián Azcona


Legu, 8 de Julio de 1988

A mis familiares y amigos

Queridos todos

Muchos de vosotros recibiréis esta carta al comienzo o en plenas vacaciones, así que os las deseo muy felices, reposantes y sanas tanto para el cuerpo como para el espíritu. Aquí el periodo vacacional solo se nota por la vuelta los poblados de la selva de todos los jóvenes que realizan estudios en centros de Segunda Enseñanza en la ciudades o centros importantes.

Estos seis meses transcurridos desde mi última carta han estado marcados por algunos acontecimientos, alegres unos, tristes otros, pero sin duda todos portadores de Gracia desde la perspectiva de la fe.

El más reciente ha sido el fallecimiento de mi hermano Félix hace exactamente un mes, a consecuencia de un tumor en el hígado. Nacido el 12 de julio de 1.920, fue movilizado en 1.938 y estuvo en el frente hasta el final de nuestra contienda civil. Como consecuencia de las explosiones fue perdiendo paulatinamente la capacidad auditiva hasta hace quince años en que tuvieron que vaciarle los dos oídos y quedó sordo integral. Hace dos meses empezó con molestias en el hígado y le diagnosticaron cálculos en la vesícula biliar. Al operarlo, los cirujanos comprobaron que además padecía un tumor en el hígado. Ya no salió del hospital. Después de un mes de intenso sufrimiento descansó en la paz del Señor el 8 de junio pasado. Os pido una oración por su alma. Que el Señor le acoja en su seno y le conceda disfrutar de las melodías angélicas por toda la eternidad.

Otro acontecimiento penoso ha sido la marcha de nuestro compañero Pepiño. Decidió dar nuevo rumbo a su vida y se nos fue el 30 de mayo. Que el Señor le tenga en cuenta sus muchos trabajos y desvelos en favor de la misión y le de su gracia y paz. De nuevo los efectivos de la misión quedan reducidos a dos sacerdotes.

Acontecimiento eclesial importante para nuestra parroquia-misión ha sido la visita pastoral de nuestro obispo y las confirmaciones. Tres años habían transcurrido desde la precedente, por eso su visita era esperada y deseada. Llegó el cinco de marzo y tuvo las confirmaciones el seis, siete y ocho. La primera tanda aquí, en Legu y las otras dos en sendos poblados de la selva. Contactos con los diversos grupos: Maestros, catequistas, matrimonios y campesinos. Hace unos años intentó lanzar un movimiento rural-cristiano (algo así como la JOC campesina) pero todavía estamos muy lejos de haberlo conseguido. 142 confirmaciones en total. Número muy escaso que no corresponde al total de bautismos tenidos durante estos tres años. Y a esto, dos explicaciones: Los adolescentes que han seguido estudios se han confirmado en los Institutos, fuera de nuestra parroquia. Y los que no han seguido estudios, muchos de ellos han iniciado vida marital sin contraer matrimonio religioso con lo cual quedan excluidos de los sacramentos. Este es un problema de difícil solución. Y, aún así, no es muy grave; cuando se ponen a convivir en pareja, siempre queda la esperanza de que algún día regularicen su situación. Lo peor es cuando se ponen a convivir en poligamia. Como anécdota os diré que una muchacha bautizada hace tres años y confirmada éste, a los pocos días entraba en casa de un joven católico en calidad de tercera esposa. La recepción de los sacramentos no va siempre acompañada de fe y conversión.

La fiesta de Pascua la celebramos, como ya es habitual, en uno de los poblados más estratégicos de nuestra parroquia para que pudieran participar el mayor número de cristianos sin grandes desplazamientos. Fue al aire libre. y revistió gran solemnidad. Bauticé 18 catecúmenos y bendije dos matrimonios. Estas celebraciones culminaron el domingo pasado con el bautismo de 27 adolescentes y cuatro adultos y, de paso, dimos por concluido en año escolar.

Relieve especial revistió, hace dos semanas, la boda aquí, en Legu, de un maestro con una maestra. Bautizados de jovencitos, estaban casados por lo civil y tenían ya dos hijos. Al fin han contraído matrimonio religioso. Participó todo el poblado en la fiesta y la comida se sirvió por tandas pues nuestra sala parroquial no puede acoger a más de cincuenta personal al mismo tiempo. Además de explicarles el sentido del Matrimonio Cristiano les hice ver el peligro de una fiesta tan aparatosa: Más que un estímulo puede ser un obstáculo a que otros contraigan matrimonio al no poder dar una fiesta semejante con tanto derroche.

En el capítulo de realizaciones materiales, os diré que durante el mes de febrero hemos construido dos pequeños puentes en cemento armado. Desde que estamos aquí hemos visto desaparecer el cultivo del algodón; han desaparecido todas las grandes plantaciones de café (aunque se sigue cultivando a nivel familiar) y ha disminuido notablemente el cultivo del arroz. Como consecuencia ha disminuido el nivel de ingresos de la gente. No es ajeno a todo ello el mal estado de los caminos que se degradan continuamente y algunos se cierran definitivamente invadidos por la selva. No hay forma de evacuar los productos del campo, la gente cultiva menos y se empobrece. Para frenar este proceso y, si fuera posible, invertirlo, trabajamos por el mantenimiento y mejora de los caminos de nuestra misión. Los habitantes de algunos poblados colaboran activamente. Las autoridades locales constituyen un freno más que un estímulo pues solo buscan su propio provecho personal e inmediato.

El día 25 de junio terminamos la construcción de la capilla de Bayabo que tiene por titular a Cristo Rey. El 21 de julio celebraré en ella por primera vez la Eucaristía aunque esperamos que el señor obispo venga a bendecirla e inaugurarla oficialmente. También hemos cubierto la capilla de Bakese, dedicada a San Francisco Javier, pero todavía está sin terminar. Está muy avanzada también la capilla de Baliki, dedicada a Santiago Apóstol y esperamos terminarla para Navidad.

Mi compañero, el P. Heliodoro, ha hecho unas magníficas instalaciones deportivas de baloncesto, balonvolea, balonmano y pista de saltos. Siempre están muy concurridas por los jóvenes amantes del deporte. Durante el curso, por los alumnos de la escuela primaria de Legu, y ahora, en vacaciones, por todos los jóvenes que siguen estudios en centros de segunda enseñanza fuera de nuestra parroquia. Un Instituto de enseñanza media ha iniciado sus balbuceos aquí, en Legu. Esperamos que en unos años sea una magnífica realidad.

Y ya no me entretengo más con vosotros. Espero vuestras noticias y cartas y os deseo todo lo mejor.

Recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano en Cristo

Julián Azcona


Carta personal a Juli, Pedro y Julián Luis

Legu, 1 de marzo de 1.989

Queridos hermanos y sobrino:

Antes de ayer recibí vuestra felicitación de Navidad y por ella veo que seguís bien.

Siento, Juli, lo que me dices del robo de los instrumentos a Julián Luis. ¿Qué piensa hacer ahora? Me alegraría saber que, por fin, tiene un trabajo fijo remunerado.

También siento lo que me dices de los hermanos de Conchita. Del primero ya lo sabía pues me escribió ella misma. Como no había contestado a la suya he aprovechado ahora mismo para escribirle y darle el pésame por los dos hermanos.

Por aquí las dificultades van en aumento. Estamos bien de salud afortunadamente. Moralmente estoy algo decaído pues los problemas se acumulan y no se les ve fácil solución. La situación del país es muy crítica y cualquier día ésto estallará. Los pocos blancos que quedan en Isiro están liquidando rápidamente los negocios y se están marchando. Ya ha habido manifestaciones de estudiantes en Kinshasa reprimidas con violencia y algunos muertos. Tal vez estéis vosotros mejor informados que nosotros pues aquí lo que nos enteramos es por la radio de países extranjeros.

Por mala suerte y por abusar se nos ha estropeado la radio para hablar con España y no sabemos cuando la podremos reparar. También estamos en los días más insoportables del año: El final de la estación seca. Cualquier día pueden empezar las lluvias pero mientras no lleguen ésto no hay quien lo aguante. Luego tendremos el problema de los caminos que cada vez están peor y algunos se cierran del todo.

Ya hemos recibido la máquina descascarilladora de arroz pero no la podemos poner en marcha pues una pieza ha llegado rota y le faltan las correas. Además es una máquina que deja el arroz integral y no sabemos si la gente aceptará esta circunstancia.

Se acerca el día del 90 cumpleaños de nuestra madre. Yo quería haberla llamado por la radio pero ahora no va a ser posible. Cuando te llegue ésta ya le felicitarás de mi parte. Cuídala mucho. Es un trabajo grande pero es una gran bendición de Dios el que tengamos una madre que llegue a los 90.

A ver si me escribes un poco a menudo pues ahora sin la radio volvemos a estar sin noticias de nadie.

Que lo paséis bien y que os cuidéis mucho.

Hasta la vuestra, recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano y tío

Julián Azcona


Carta a Elisa

Legu, 10 de Marzo de 1989

A mi hermana Elisa y familia

MELBOURNE

 

 

Queridísima hermana Elisa:

Recibí tu carta del 20 de octubre pasado y yo sí que tengo que pedirte disculpas por no haberte contestado antes. Pero es que solo de pensar los vericuetos que tiene que seguir una carta para salir de aquí y llegar a destino ya casi se te quitan las ganas de escribir. Por esto hicimos todo lo posible por equiparnos con una emisora de radio-aficionado. Dese hace dos años hablamos regularmente por radio con el resto del mundo, principalmente con España. Conseguimos entrar en contacto por radio con un señor de Cádiz que se llama Adolfo y vive en Adelaida como tú ya sabes. A través de él tuve noticias vuestras y vosotros mías. Lo que pasa es que las comunicaciones con Australia eran difíciles pues lo hacíamos dando la vuelta a la tierra: Él apuntaba la antena hacia España y yo también. Si él hubiera orientado la antena hacia el centro de África y yo hacia Australia seguramente nos hubiéramos oído mejor. Luego hemos perdido los contactos. Además nosotros tenemos últimamente problemas con nuestra emisora. Bueno, ¿qué lo vamos a hacer? Yo hablaba casi todos los sábados con Carmen o algún otro miembro de la familia. Ya veremos a ver mañana si las condiciones son buenas y puedo hablar con Puente para felicitar a mamá en su 90º aniversario. El año pasado hablé con ella dos veces en directo y se expresaba bastante bien; incluso hablamos de ti.

Te agradezco que me cuentes al detalle todo el proceso de tu enfermedad y tratamiento. Veo lo mucho que has sufrido física y psicológicamente. Si hubiéramos podido estar más cerca quizá te hubiéramos proporcionado algún consuelo. No lo sé, pues a medida que pasan los años ya ves que en la familia nos vamos haciendo cada vez más egoístas. Ahora a tener confianza y alegría. Desde luego, si yo hubiera estado cerca, te hubiera aconsejado de quitarte el pecho; pero comprendo que para una mujer debe resultar esta mutilación algo horrible. Ya sabemos que Carmen tuvo el mismo problema: Le quitaron primero unos quistes que resultaron ser cáncer y luego le tuvieron que amputar el pecho. Pero se recuperó muy bien y ha superado el trauma psíquico.

Como de pasada me das noticias de tu familia: Fidel, Juan Luis y Tere Trabajan. Fidel me imagino que ya llevará una vida más sosegada y podrá estar más tiempo en casa contigo. ¿No piensa jubilarse?. Juan Luis debe andar por los 33 o 34 y me imagino que ya habrá sentado cabeza. Tere, ¿no piensa en casarse?. Espero que María José haya aprobado los exámenes de secundaria y ya estará estudiando en la Universidad. En la próxima ya me contarás más detalles de todos vosotros.

De la familia te diré que gracias a la radio pude enterarme inmediatamente del fallecimiento de Félix. Ya sabes que murió a consecuencia de un cáncer de hígado. El pobre sufrió mucho en el mes que estuvo en el hospital. José, efectivamente, se ha quedado con dificultades para hablar (después de su segunda hemorragia cerebral) pero por lo demás se las arregla perfectamente. La madre debe estar bastante bien dentro de sus limitaciones. La cuida una chica que se llama Mari Carmen; para pagarle contribuimos todos los hermanos, me parece que con tres mil pesetas mensuales. Las monjas de Campollano van a lavarla todos los días.

Fermina, como dices, se cansó de tener a la madre y la madre también se cansó de estar en Pamplona. Pedro María ya sabes que la tuvo un tiempo y también la llevó pronto a Puente. Es un trabajo pesado y difícil. No pensemos mal de ellos pues tú y yo con la excusa de que estamos lejos ya nos creemos justificados. Todos colaboran en lo que pueden. Felisa y su marido se pasan todos los fines de semana en Puente. Hilario está por las mañanas con la madre, Juli y Pedro siguen haciéndoles las compras y van por las tardes. Y María Andión me parece que va a darle de cenar.

Por aquí estamos más o menos. La situación del país es muy crítica y las dificultades aumentan continuamente. Ya veremos por dónde pega todo ésto y hasta cuándo aguantaremos. Mi compañero Pepiño se salió de cura y dejó la misión a finales de mayo del año pasado. Ahora tengo otro compañero que se llama Heliodoro pero no tiene intenciones de quedarse mucho tiempo. La malaria la tenemos siempre pero de vez en cuando nos dan las crisis que es lo malo. Pero de momento no muy graves. También debo tener la filaria pero tampoco me molesta mucho. Y algunos dolorcillos de reumatismo. Pero, ya ves, voy aguantando bien.

Con recuerdos y cariños para todos recibe tú un fuerte abrazo de tu hermano que mucho te quiere

Julián

12 de Marzo - Elisa: ayer hablé con Gregorio. Con la madre no pude pues estaba acostada, pero oí que me daba las gracias desde la cama. Antes de ayer también hablé con Carmen. Todos están bien. La mujer de Pedro Mari está delicada. Alguna válvula del corazón no le funciona bien. Le tendrán que operar.


Legu, 30 de Junio de 1.989

A mis familiares, bienhechores y amigos

Queridos todos:

Hace ya un año que nos os escribo y a algunos de vosotros os debo cartas personales. Os pido disculpas y me hago el propósito de escribiros durante estos tres meses del verano europeo.

Fallecimiento de mi madre.

De nuevo comienzo por una nota necrológica, triste y consoladora al mismo tiempo. Acaba de fallecer mi querida madre el día 13 del presente mes. Había cumplido los noventa años el 12 de marzo pasado. Pude seguir de cerca la evolución de su estado en los últimos días de su vida y, a la media hora de su fallecimiento, ya tenía la noticia. El dolor de la ausencia y la distancia se vio mitigado por la proximidad que proporciona la radio. Murió cargada de años, de penalidades y trabajos pero también de alegrías y de méritos en presencia del Señor. Rodeada de nueve de sus doce hijos, no perdió la serenidad ni la paz hasta el momento de expirar. Sin duda que ha alcanzado ya la paz definitiva y goza de la presencia del Señor.

En el funeral que celebramos aquí el día 17 me permití utilizar como primera lectura el elogio que de la "Mujer fuerte" hace el libro de los Proverbios: "Vale mucho más que las perlas. Sus manos trabajan a gusto. Se ciñe la cintura con firmeza y despliega la fuerza de sus brazos. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Está vestida de fuerza y dignidad. Abre la boca juiciosamente y su lengua enseña con bondad. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza". Os pido una oración por ella y por nosotros.

Actividades parroquiales.

La parroquia-misión sigue con sus trabajos habituales: Catecumenado, predicación, sacramentos. Entre ellos cabe destacar la visita pastoral de nuestro obispo que tuvo lugar a finales de enero. El día 29 confirmó en Legu a 126 neófitos y el día 30 en Bayabo a otros 33. De vez en cuando se intenta colar alguno y esta vez lo consiguió uno que ya había sido confirmado en otra parroquia hacía algunos años. De nada sirve explicarles que la confirmación sólo se recibe una vez en la vida. Intentan por todos los medios arrodillarse delante del obispo para recibir la gran "baraka" (bendición).

La fiesta de Pascua se celebró como ya es habitual con todo esplendor. En la Vigilia Pascual, aquí en la iglesia parroquial, bauticé 77 catecúmenos; y en la mañana de Pascua, en un poblado en plena selva bauticé 103. Es la vez que más bautismos he administrado en una sola celebración. Me acordé de San Francisco Javier que se le cansaba la mano de tanto bautizar. Luego hemos ido bautizando pequeños grupos por los poblados y hemos llegado este año a los 224 bautismos de adultos. A los niños pequeños, hijos de matrimonios cristianos, los bautizamos como ya es costumbre el día de Navidad o el de la Sagrada Familia. Las bodas este año también son algo más numerosas: 26 en total llevamos bendecidas. Y todavía se dará alguna más.

Acontecimiento extraordinario fue la bendición de la capilla del poblado de Bayabo dedicada a Cristo Rey. Aprovechamos la visita del obispo para que la bendijera. Ceremonia de bendición, misa, confirmaciones, homilía del obispo, comida y fiesta. Discursos y danzas hasta el infinito. Estuvimos desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde y allí los dejamos que siguieran con la alegría y sus danzas hasta el día siguiente.

Construcciones y desarrollo.

Son numerosos los proyectos en que estamos trabajando Capillas, puentes, Centro Sanitario, Instituto. Como sabéis, está ya terminada y bendecida la capilla de Bayabo y prácticamente terminadas también las capillas de Bakese (San Francisco Javier) y Baliki (Santiago Apóstol). Para la primera, la parroquia de Cristo Rey de Madrid nos ha ayudado con 150.000 pts. Para la segunda, la diócesis de Pamplona con 300.000 y , para la tercera, la parroquia de mi pueblo, Puente la Reina, con medio millón. Tenemos ya iniciadas las paredes de oras tres: Bayadi (San Agustín), Bawoya (San Pedro Apóstol) y Bakapele (San Rafael). Ya hemos puesto los cimientos de la de Batubani (Sagrado Corazón) y de Batindía (ésta por iniciativa del P. Heliodoro y que será dedicada a la Virgen del Camino).

Acabamos de construir un nuevo puentecillo en cemento armado en la primera semana de junio y ayer mismo arreglamos los accesos y lo dejamos abierto al tráfico. Este es el cuarto que hacemos en tres años y el proyecto es hacer otros cuatro: Tenemos solicitada una ayuda a un organismo belga pero todavía no está concedida. Todo el territorio de nuestra parroquia está enclavado entre dos ríos y sólo tiene una vía natural de salida; pero hay ocho riachuelos que salvar. Vamos remplazando los puentes de troncos por otros de cemento armado. Cuando completemos los ocho, la vía quedará expedita. Lo ideal sería hacer un puente de cien metros de largo sobre el río Nepoko; lo intenté por todos los medios e incluso me entrevisté en dos ocasiones con el Ministro del Desarrollo Rural; te dan buenas palabras pero todo queda en eso. Así que opté por otra solución más al alcance de nuestras posibilidades.

Con la ayuda de "Manos Unidas" hemos adquirido una máquina descascarilladora de arroz. Ahora tenemos que construir un hangar para instalarla. Tenemos ya los ladrillos preparados pero no tengo dinero para el cemento ni para el tejado; ¿Alguien se anima a ayudarnos?...

También estamos construyendo un Instituto se segunda enseñanza. Manos Unidas nos ha concedido dos millones, pero todavía no los hemos recibido. Por cierto que el día 13 de junio tuvimos la Inspección del Ministerio (SECOPE) y nos han aprobado el Instituto. Nos han autorizado tres clases para el próximo curso escolar: Dos de Primero y una de Segundo. Luego habrá que ir completando paulatinamente hasta llegar a sexto.

También hemos iniciado los trabajos preparatorios a la construcción de un Centro Sanitario en Bakana que incluye dispensario, maternidad y una pequeña sala de hospitalización. Tenemos ya gran cantidad de piedras y los cristianos están fabricando los bloques de cemento para las paredes. Necesitamos tres millones de pesetas para éste trabajo. La parroquia de San Agustín de Madrid nos ha avanzado medio millón. Yo compré una casita que puede funcionar provisionalmente como dispensario y que luego podrá quedar como vivienda para el enfermero. La estamos arreglando y adecentando. También enviamos un muchacho a hacer los estudios de enfermero; acaba de terminar segundo curso y esperamos que el año que viene acabe y pueda empezar a trabajar. Necesita unas veinte mil pesetas para el próximo curso.

Bueno, ya veis que proyectos no faltan y ganas de trabajar tampoco. Lo que faltan son los recursos. De momento busco patrocinadores para las capillas. De la de Bayadi se ha hecho cargo la parroquia de San Agustín de Madrid. De la de Batubani, los PP. Reparadores de Alemania. Para la de Bakapele todavía no he encontrado ni para las de otros varios poblados que están esperando turno.

Construir y reconstruir. Un viento ciclónico se nos llevó una parte del tejado de la capilla de Monzambe y ya es la segunda vez que nos sucede lo mismo en esa capilla. Los catecúmenos estaban dentro pero afortunadamente no hubo ninguna desgracia. Solo fue cuestión de remplazar algunas maderas y volver a clavar las planchas de zinc.

Otras noticias

En noviembre del año pasado intentaron hacernos una visita dos radioaficionados. Alfonso, de Orense, y José María, de Bilbao. Debido a la irregularidad de los vuelos hacia el interior del país, solo consiguieron llegar hasta Kisangani. Allí quedaron atrapados como en una ratonera. La carretera, en aquel momento estaba impracticable, y tampoco pudimos ir a recogerlos con el coche. Después de muchas aventuras, sorpresas y algún disgusto consiguieron volver a pisar el suelo patrio con un gran suspiro de alivio. Pero son incorregibles: Ya están pensando y preparando el próximo intento para el mes de febrero. ¡Que tengáis mejor suerte!

Pero no acabó ahí la cosa. Quise recuperar todo lo que nos habían traído y, como la carretera continuaba cerrada, me fui en avión a Kisangani el 17 de diciembre pensando volver a los tres días y me sucedió lo mismo que a ellos: quedé atrapado hasta el 29 de diciembre. Hice de la necesidad , virtud. Kisangani tiene más de seiscientos mil habitantes y me dediqué a ayudar en varias parroquias. La misa del gallo la celebré en la parroquia universitaria y la misa de Navidad en la de Cristo Rey, ambas a cargo de los PP. Jesuitas españoles. Antes habíamos tenido en ambas las confesiones. Dos mundos bastante diferentes: Interesante y sorpresivo para mí el primero, y muy semejante a lo que tenemos por aquí, el segundo. La colación la pudimos sazonar con chorizo, turrón y brandy españoles. Gracias, Alfonso y José María.

Nuevo viaje a Kisangani, esta vez con el camión de la diócesis, para comprar cemento, barras de hierro y carburante, en el mes de abril. Las lluvias habían recomenzado y la carretera estaba de nuevo casi impracticable. Me tocó de todo: Dormir dos noches en la cabina del camión, una ballesta rota, y hasta el reventón de un neumático. Hubo que hundirse en el barro, tirar de pico y pala y vaciar a cubos algunos baches - socavones, mejor - antes de arriesgar el camión a meterse dentro e intentar pasarlos. Tardamos 18 horas en pasar un bache y luego otras seis para avanzar unos trescientos metros en un barrizal. La sed se hacía insoportable. Mirad el mapa y veréis que Kisangani se encuentra en la misma línea del Ecuador. Pero lo que más me molestó fue el descaro de los agentes de policía: "¡Documentación!"; "páganos dos cajas de cerveza"; "no veo ningún "papel" para mí"; "dinero para tabaco"... Lo de menos era la documentación; lo importante eran los "otros papeles". En el viaje de regreso, cuando estábamos en las peores dificultades, el Señor nos envío un Ángel, sin duda San Rafael, con rostro moreno que nos fue sacando de todos los atolladeros.

En Kisangani celebré la Eucaristía para los detenidos en la Prisión Central. Imaginaos un rectángulo de unos 60 metros de lado; amurallado; con las celdas en el patio adosadas al muro; los tejados de lata bajo el sol ecuatorial. Celdas pesadas para diez prisioneros pero que acogen unos cuarenta cada una, en donde pasan encerrados desde las cuatro de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente, sin camas, con la única compañía de un cubo que sirve de orinal. Rostros tristes, cuerpos macilentos: La Dirección no dispone de presupuesto para darles de comer. En el centro del patio, las cocinas, pero desafectadas desde el tiempo de la Colonia. Me vi en un aprieto: ¿Qué y cómo se les puede predicar, anunciar la Buena Nueva en estas circunstancias? Las parroquias de Kisangani se han hecho cargo de visitar a los presos por turno cada domingo y de llevarles comida que se distribuye equitativamente. Los que tienen recursos para procurarse comida del exterior venden ésta que reciben a los otros prisioneros: "La explotación dentro de la explotación", como me comentó el capellán.

Bueno, será mejor terminar con un par de buenas noticias. En el concurso de radio de Manos Unidas, mi compañero, el P. Heliodoro, obtuvo "mención honorífica" con una grabación que hizo aquí con los chavales de Legu sin más recursos técnicos que un pequeño magnetofón portátil. El premio "único e indivisible" se lo llevó Radio Nacional.

El próximo 1º de octubre serán beatificados 26 religiosos pasionistas, martirizados en la Guerra Civil. Entre ellos hay un paisano mío, Fr. José María Ruiz Martínez. Demos gracias a Dios.

Hasta la próxima, un fuerte abrazo

Julián Azcona


Carta a Juli, Pedro y Julián Luis          

Legu, 5 de Septiembre de 1989
Queridos hermanos y sobrino:

 

 

Recibí la carta que venía junto con los bolígrafos y los calcetines. Lo recogí en la misión de Ibambi y no tengo ni idea de quién lo trajo todo. Me alegró mucho saber que el P. Jorge estuvo con vosotros. Es polaco. Estuvo en la misión de Ibambi cosa de un año y nos hicimos bastante amigos. Luego yo he ido un par de veces a Kisangani y siempre me ha recibido con mucha simpatía. Ahora creo que cuando vuelva al Zaire se quedará en Kinshasa y allí ya será más difícil que nos veamos.

Muchas gracias a Hilario y Gregorio por los bolígrafos; aquí todo viene siempre bien. Le entregué uno al P. Heliodoro y se vio muy contento aunque no es muy efusivo en sus manifestaciones. Los calcetines me vendrán muy bien pues ya sabes que sudo mucho de los pies y me tengo que cambiar diariamente de calcetines, así que tengo habitualmente en uso por lo menos media docena.

Te agradeceré mucho todas las noticias que me des. A pesar de la radio, también da gusto leer cartas pues se pueden leer y releer. De todas maneras no os olvidéis y utilizar un poco el teléfono para poneros en contacto conmigo a través de José María o de Alfonso. Ya sabéis que si llaman ellos por teléfono, la cuenta les corre a ellos y yo no quiero abusar. Normalmente mantenemos contacto radiofónico todos los días de labor a las nueve de la noche. Bueno, ahora que cambiarán la hora, seguramente tendremos que ajustar el horario, seguramente que quedaremos a las ocho y media.

Por aquí seguimos bastante bien. De noticias ya estáis al corriente a través de mi larga carta circular, así que no me voy a entretener más.

El año que viene, si Dios quiere, iré de vacaciones, seguramente en abril, para que luego, en julio, pueda irse mi compañero Heliodoro.

Que os cuidéis lo necesario. Hasta la vuestra, un fuerte abrazo de vuestro hermano y tío

Julián

Saludos a D. Pedro y a su hermana.


Madrid, 16 de abril de 1990

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

¡Que la alegría y la paz de Cristo Resucitado inunden vuestros corazones!

Os sorprenderá, tal vez, recibir carta mía desde Madrid y más en estas fechas. No es tiempo de vacaciones pero las he adelantado para que mi compañero el P. Heliodoro las pueda coger durante el verano y así no quede la parroquia abandonada.

Seguramente podré ver a muchos de vosotros, pero ya desde ahora os adelanto algunas noticias de nuestra misión.

El segundo semestre del 89 no fue muy pródigo en noticias reseñables. Entre la pena y la esperanza recordamos los acontecimientos que ocurrieron veinticinco años antes: La guerra civil y las matanzas de misioneros, entre ellos nuestro primer obispo Mons. Wittebols y nuestro primer párroco de Legu el P. León Janssen, junto con otros compañeros suyos, todos PP. Reparadores. Por todos ellos celebramos un solemne funeral el 24 de noviembre, aniversario de su martirio. Luego, el 1º de diciembre, tuvo lugar en Isiro la segunda peregrinación nacional a la tumba de la beata Anoalite. En Wamba, lugar de su nacimiento, lo celebramos con una solemne misa al aire libre, seguida de procesión bajo un sol de fuego que, para los europeos, tuvo más de penitencia de Adviento que de celebración festiva.

Por fin, nuestros amigos radioaficionados Alfonso y José María lograron llegar hasta nosotros. A la segunda fue la vencida. Estuvieron en Legu desde el 10 hasta el 24 de febrero, conviviendo con nosotros e interesándose por todas nuestras actividades. Esta vez se llevaron un buen recuerdo pues no hubo fallos en el calendario previsto de los vuelos interiores.

No salió tan redondo el viaje de nuestro embajador en Kinshasa D. Eduardo Junco. Llegó a Isiro el 3 de marzo y estuvo con nosotros en Legu hasta el 8. El viernes 9, nos ofreció en Isiro una cena a todos los componentes de la colonia española; nos juntamos diecisiete. Tenía previsto el vuelo de regreso a Kinshasa para el sábado día 10 pero el avión no se presentó a la cita, como tampoco al día siguiente. Así que se vio forzado a prolongar su estancia en Isiro hasta el día 13. De todos modos conserva un buen recuerdo del viaje y de su estancia entre nosotros. A mi paso por Kinshasa me hizo a su vez objeto de su amistad y atenciones.

La situación del país es bastante crítica. El viento del Este de la "perestroika" también se deja sentir en el Zaire y Mobutu ve que su pedestal empieza a tambalearse. En previsión de algún pronunciamiento, ha desarmado al ejército dejando con armas solamente a las unidades de su guardia personal. Las embajadas en Kinshasa acumulan víveres por si tuvieran que atrincherarse durante algunos días. El día 5 de abril hubo disturbios callejeros y se quemaron un par de autobuses en zonas periféricas de la capital. Se esperaba para Pascua una especie de insurrección general pero ya no dispongo de datos sobre lo que haya podido pasar. Una de las exigencias que le han presentado al presidente es de que haya mayor libertad y autorice el multipartidismo, cosa que Mobutu parece dispuesto a conceder. De todas maneras no se ve alternativa política posible y - aunque la hubiera - el país está en bancarrota y la economía impone sus leyes y lo condiciona todo.

Por nuestra parte seguimos trabajando en la medida de nuestras posibilidades. La ayuda prometida desde Bélgica para hacer puentes llegó por fin y ya hemos construido otros tres. Han comenzado a llegar ayudas para dispensarios y ya hemos echado los cimientos de uno de ellos. También hemos cubierto dos nuevas capillas. El trabajo de evangelización y apostolado continúa; para ello contamos con la colaboración de 45 catequistas benévolos. En esta Pascua mi compañero P. Heliodoro acaba de bautizar 160 catecúmenos. El Señor os tendrá en cuenta y os hará partícipes a todos los que colaboráis espiritual y materialmente en la propagación de su Reino.

Si los acontecimientos no lo impiden, pienso volver por el Zaire a finales de junio para que mi compañero pueda a su vez - como os he dicho - tomarse unas vacaciones bien merecidas después de más de cuatro años sin hacerlo. A quienes no pueda veros os invito a que os pongáis en contacto conmigo por carta o por teléfono.

A todos os envía un fuerte abrazo vuestro afectísimo

Julián Azcona


Legu, 28 de Junio de 1990

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

África sigue siendo sorprendente: grandes y pequeñas sorpresas, agradables y desagradables. Esta mañana he descubierto que durante mi ausencia un ratoncillo ha roído las facturas de la misión. Me ha parecido un buen símbolo: Con vuestra generosidad me habéis ido liberando de muchas facturas y me vais a permitir que acumule otras a la espera de que algún buen ratón haga lo mismo que el precedente.

Estas han sido mis vacaciones "relámpago". Tan cortas que ni tuve tiempo de veros a todos o, a lo más, de tomarnos un café juntos. Pero quedarán muy profundamente grabadas en mi espíritu gracias a vuestra cordialidad y cariño.

Mi viaje de vuelta al Zaire lo he realizado sin excesivos contratiempos. Salí de Barajas a las nueve de la noche del 23, unas horas de espera en Lisboa y reemprendí el vuelo. A las ocho de la mañana de día de San Juan aterrizábamos en Kinshasa. Aquí mi pasaporte se traspapeló. El control está formado por una cadena de cuatro o cinco policías pero entre el segundo y el tercero pierdes tu pasaporte de vista. Aparecía mi ficha de inmigración pero no el pasaporte. Después de mis reclamaciones y unos veinte minutos de espera logré recuperarlo. Formalidades de aduana y pelea con los maleteros... Al fin logré instalarme sudoroso y respirar en la furgoneta de nuestra embajada.

El aeropuerto de N`djili en Kinshasa es más difícil que una carrera de obstáculos. Pude comprobarlo de nuevo a los dos días cuando fui a embarcar para Isiro: Llegué a las cinco de la mañana y solo pude entrar en la sala de espera a las siete y media. A los cinco minutos nos llamaban para embarcar. Y menos mal que el vuelo se había retrasado tres cuartos de hora de lo contrario habría perdido el avión. Os ahorro el anecdotario para no hacerme prolijo. Después de hacer una escala en Kisangani llegamos a Isiro a las doce y cuarto. Aquí, un aeropuerto comparable al de Pamplona, nuevos ejercicios de paciencia: Tardamos hora y media en recuperar nuestras maletas. Sé que algunos de vosotros tenéis interés en venir a visitarnos. No os desaniméis pero id templando los nervios y haciendo ejercicios de paciencia. En el Zaire siempre puede surgir lo inesperado. "Todo es posible en el Congo", me dijeron cuando iba a emprender mi primer vuelo a este país allá por enero del 71. A fe que he tenido ocasión de comprobarlo.

Y ahora mi compañero Heliodoro se va. Mañana inicia el viaje. Se marcha sin billete de vuelta. Nuestro obispo se ha negado a renovarle el contrato para otros tres años. Así que me quedo solo en la misión sin perspectivas de tener algún compañero a corto plazo. Voy a necesitar más que nunca de vuestras oraciones y de vuestra presencia moral. Confiemos en que el Señor remedie esta situación lo antes posible.

Hasta siempre, recibid un fuerte abrazo de vuestro amigo

Julián Azcona.


Legu, 29 de marzo de 1991

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Me pongo a escribiros en esta mañana de Viernes Santo deseando que experimentemos en nosotros los mismos sentimientos que embargaron el Corazón de Cristo en este día: Generosidad, entrega, sumisión al Padre, amor inaudito por todos nosotros; que nos identifiquemos con Cristo en sus sufrimientos, humillación y muerte y que resucitemos con Él a una nueva vida de gracia y de luz.

Nueve meses han pasado ya desde mi última circular y quiero poneros al corriente de los numerosos acontecimientos que han tenido lugar en nuestra diócesis y en nuestra parroquia. El más importante de todos ha sido sin duda el cambio de obispo. El antiguo obispo nos convocó a una reunión en Wamba, la capital de la diócesis, y en ella nos anunció oficialmente la aceptación de su dimisión por la Santa Sede y el nombramiento de un nuevo Pastor para nuestra diócesis. El quedaba de Administrador Diocesano hasta la toma de posesión de su sucesor. El nombre del elegido se publicó el 15 de agosto: se trataba del Rvdo. P. Charles Mbogha Kambale, religioso asuncionista, originario de la diócesis de Beni-Butembo, en el Kivu, al Este del país. A finales de septiembre vino a Wamba en visita rápida para un primer contacto, precisar la fecha de su ordenación episcopal y comenzar a conocer su futura diócesis. Yo me entrevisté con él el 28 de septiembre. Físicamente es muy poquita cosa: delgado y bajo de estatura, pero de mente despejada.

La ordenación episcopal de Mons. Mbogha se celebró en Wamba el 25 de noviembre, fiesta de Cristo Rey. Ceremonia al aire libre en una gran explanada que hay detrás de la catedral. Más de quinientos invitados además del numerosísimo público que asistió a la ceremonia crearon un arduo problema de organización: Wamba no pasa de ser un poblado en la selva sin hoteles ni electricidad ni agua corriente. Diez obispos concelebraron la ceremonia de ordenación. Entre la representación oficial del Gobierno había tres ministros que, por caprichos de Mobutu, perdieron su condición de tales antes de volver a la capital. ¡Cosas de estos países!

Inmediatamente inició la primera visita pastoral de las parroquias de la diócesis (quince en total). Estuvo con nosotros en Legu del 5 al 7 de enero y luego nos hizo una visita relámpago el día 16 para comunicarnos sus decisiones.

Durante unos meses hemos tenido como párroco en Legu a un sacerdote nativo: el Rvdo. D. Martin Mabakumba. Así lo decidió el Administrador Diocesano a finales de agosto cuando ya se conocía el nombre del nuevo obispo. Tomó posesión de la parroquia el ocho de septiembre pero inmediatamente se ausentó pues había sido designado también responsable de la organización de la ordenación de Mons. Mbogha. Total que éste, una vez que se hizo cargo de la situación, decidió que las aguas volvieran a su cauce: el 16 de enero nos comunicó que Martin volviera a la misión en la que estaba antes y que yo me quedara como párroco en Legu.

También por decisión del Administrador Diocesano tenemos en Legu una comunidad de religiosas de las que él mismo fundó. Nos ha tenido diez años con el convento vacío y, a última hora, de prisa y corriendo, nos ha enviado a tres hermanas. Las tres se dedican a la enseñanza; aunque el convento lo construimos pensando en una comunidad de religiosas hospitalarias.

También por decisión del Administrador Diocesano, han abandonado la diócesis las dos comunidades de religiosas Dominicas del Rosario. Pensaba instalar sendas comunidades de su propia congregación; pero las cosas no fueron tan de prisa como pensaba y ahí han quedado dos conventos vacíos y dos misiones sin religiosas. Veremos qué medidas toma el nuevo obispo. En fin, que hace falta fe para aceptar ciertas cosas y esperar que Dios escriba derecho con líneas torcidas.

Una buena noticia es que desde el 29 de noviembre tenemos en Legu un nuevo sacerdote español, de la diócesis de Madrid, D. Jerónimo Villalvilla. Con 24 años de sacerdocio y 54 de edad, después de cerrar piadosamente los ojos de sus progenitores, se decidió a venirse a misiones. Salió de Madrid el 22 de noviembre y llegó a Legu el 29. Las irregularidades de los vuelos al interior del país le impidieron estar presente en la ordenación del nuevo obispo. Estos días se ha ido a otra misión al Este del país donde estará dos o tres meses para practicar el Francés y el Kiswahili. Espero que cuando vuelva podrá meterse de lleno en el apostolado pastoral y misionero.

Debido al mas estado del land-Rover, no me queda más remedio que comprar otro nuevo. A varios de vosotros os escribí personalmente solicitando ayuda. La respuesta ha sido positiva pero todavía insuficiente. He aquí lo recaudado:

Concepción Agreda.

25.000

Varios de Puente

109.000

Misión Diocesana Navarra

250.000

Parroquia San Agustín, Madrid

700.000

Sor Josefina Fernández

50.000

Srs. Palacios-Lamamie

12.000

Srs. Aguilera-Reija

50.000

Dña. Hispana Rodríguez

100.000

Pts

1.296.000

Quedan por ahí algunas cantidades cuyo origen y destino desconozco. Así que, si alguno de vosotros no aparece en la lista, no dejéis de indicármelo lo antes posible. De todos modos, estamos todavía muy lejos de los cuatro millones indispensables para pagar el coche, el transporte y la aduana. Tal vez de esto último pueda conseguir la exoneración.

En la parroquia seguimos con los trabajos de construcción: El 20 de octubre cubrimos la capilla dedicada a la Virgen del Camino y el 2 de febrero hemos cubierto otra dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. El 18 de marzo terminamos un puentecillo en cemento armado y así hemos concluido la serie de ocho que nos habíamos propuesto hace cuatro años.

Las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa empiezan a brotar poco a poco en nuestra parroquia. A ver si en la próxima os hago una lista completa. De momento os diré que tenemos ocho seminaristas en el seminario menor y que uno de ellos empezará Filosofía este mismo año si Dios quiere. Algunos candidatos se retraen de ir al seminario pues sus familias son incapaces de pagar las mínimas cantidades que se exigen para el internado. Así que si alguno de vosotros quiere adoptar a alguno de nuestros seminaristas con unas diez mil pesetas al año sería suficiente. A ver quien se anima; haría una magnífica obra de apostolado.

La situación del país es indescriptible. Mobutu anunció hace un año la apertura a la democracia y al multipartidismo, inicialmente un máximo de tres partidos y luego ya sin limitación. Ya son más de cien los partidos inscritos pero el régimen no cambia. Mobutu está maniobrando como una raposa para que los partidos se devoren entre ellos y así no tenga que soltar las riendas del poder. La situación económica es catastrófica. Un detalle: hacen falta cincuenta billetes para comprarse una hoja de afeitar. Otro detalle: hay que pegar en el sobre cincuenta sellos para franquear una carta para Europa. Así que no os extrañéis de recibir mis cartas con franqueo español: aprovecho siempre el viaje de algún misionero para enviar en mano las cartas hasta Madrid.

Bueno, encomendadnos en vuestras oraciones. Un abrazo muy fuerte

Julián Azcona


Legu, 30 de Enero de 1992

A mis familiares, bienhechores y amigos

Queridos todos:

Estamos viviendo una larga temporada de tensión en este país y, sin duda, también vosotros por solidaridad y amistad con nosotros estaréis pasando momentos de incertidumbre. Por eso mi primer deseo para todos es ¡AMANI - PAZ! La paz que cantaron los ángeles en Belén "porque Dios nos ama", la paz que nos deseó y dio el Señor antes y después de su resurrección. "No temáis, yo he vencido al mundo".

Saqueos: La capital del país vivió dos días apocalípticos, el 23 y 24 de septiembre pasados: Tiendas, comercios, almacenes, oficinas, hoteles, fábricas, escuelas... Todo quedó reducido a ruinas y cenizas. El peor enemigo del país no lo hubiera hecho de forma más cruel en una guerra. Luego, por etapas, se fueron extendiendo los desórdenes a las otras ciudades del interior del país que sufrieron de forma semejante a la capital. Nuevos saqueos el 23 y 24 de enero pero esta vez se han atacado a domicilios particulares pues ya no quedaba otra cosa por saquear. En todos los casos los iniciadores han sido los miembros de las Fuerzas Armadas, secundados luego por la gente que no tenía nada que perder y que vio la posibilidad de adquirir algo sin pagar. En todos los casos también han sido respetados los edificios e instituciones religiosas. Francia y Bélgica enviaron inmediatamente sendos comandos de paracaidistas para proteger y evacuar a sus connacionales y al resto de la colonia extranjera. Todas las vías eran buenas para escapar: En Kinshasa, con barcazas a través del río hasta Brazaville; por carretera, al sur del país, hacia Zambia; por puente aéreo hacia Rwanda y República Centroafricana. Los obispos nos dieron plena libertad de opción a los misioneros extranjeros pero casi unánimemente y sin previo acuerdo nos quedamos; por solidaridad con el pueblo que sufre, por coherencia con nuestra vocación y lo que predicamos. La gente ha sabido apreciar este gesto.

Las causas: La inestabilidad política: En dos años se han sucedido catorce cambios de Gobierno; la democracia prometida y que no llega; las elecciones que no se han realizado; la Conferencia Nacional que se inauguró el 6 de julio pasado y que ha sido suspendida sine díe en enero sin haber llegado a funcionar. Económicas: Caída de la producción; degradación de las vías de comunicación; salarios de miseria; inflación galopante: 8000 % durante el año 91.

Consecuencias: Paro, pues todas las empresas han cerrado o desaparecido; hambre, sobre todo en las ciudades, pues todo está desabastecido; cierre de las universidades por miedo a los desórdenes estudiantiles; subida de salarios a los funcionarios a base de fabricar papel moneda pero reagudización de la inflación (un dólar se cambia a 95.000 zaires); y el espectro de una guerra civil o la perpetuación de la dictadura de Mobutu.

En la misión hemos continuado nuestro trabajo habitual. Durante el año 91 hemos contabilizado 154 bautizos de adultos y 59 de niños y 14 bodas. El 12 de mayo vino el señor obispo para las confirmaciones y me invitó a ayudarle en la administración de este sacramento; realizamos 312 en total.

Las construcciones van a ritmo retardado. De todas maneras el 15 de mayo cubrimos la capilla dedicada a San Agustín y el 21 de junio hicimos lo propio con la dedicada a San Pedro Apóstol. La construcción de tres dispensarios avanza a ritmo de tortuga.

El 20 de mayo falleció en Osnabrück (Alemania) nuestro antiguo párroco el Rvdo. P. Bernhard Robben, de los PP. Reparadores del Sagrado Corazón. Vino a misiones - a Legu - a sus 59 años en 1970 y permaneció aquí hasta 1978. Fue él quien inició los trabajos de construcción de la iglesia y de la casa parroquial de Legu; también construyó una de las capillas de la selva que, en recuerdo suyo, la hemos dedicado a San Bernardo. Desde su retiro de Osnabrück siguió interesándose por esta misión hasta que el Señor le llamó al descanso eterno.

El 7 de noviembre falleció también el sacerdote nativo Rvdo. D. Jean Agwala, el primer sacerdote de todo el Alto Zaire, una región tan extensa como toda la Península Ibérica. Había nacido en Legu en 1901 y se bautizó en 1915, un año después de la fundación de la primera misión, Bafwabaka. Fue ordenado sacerdote en 1938 y fue Vicario General del primer obispo de nuestra diócesis Mons, Wittebols. Le tocó vivir los difíciles tiempos de la Rebelión y arriesgó su vida por los misioneros. En 1969 se trasladó a la diócesis de Bukavu donde ha permanecido hasta su muerte. Que el Señor conceda a entrambos la corona eterna de la gloria.

Como compensación os diré que el 15 de agosto tuvimos la alegría de participar en la ordenación de dos sacerdotes nativos y tres diáconos (uno de éstos originario de nuestra parroquia). En la misma ceremonia emitieron sus votos temporales tres religiosas nativas.

Como os prometí en mi circular anterior os comunico la lista de religiosos, religiosas seminaristas y "Pastores-Catequistas" originarios de nuestra parroquia:

Fr. Adoba André O.P. estudia 1º de Teología en Nigeria
Moga Chris toph, postulante dominico
Sor Aundabo Marie Gertrude, religiosa de la Sagrada Familia
Sor  Babaya Lwanga,   religiosa de la Sagrada Familia.
Sor  Isikisiki Antoinette, religiosa de la Sagrada Familia.                         

Sor Mbulabo Henriette Marie,  religiosa de la Sagrada Familia.

Sor Nekolite Benedicte, novicia,   religiosa de la Sagrada Familia
Sor Anotane Maríe Jeanne, Hermanitas de la Evangelización.
Rvdo. D. Anzambise Camille, diácono, 4º de Teología.
D. Gwamboa Jules, 1º de Filosofía
D. Isunabo Emmanuel, 6º, seminario menor.
D. Abebe Fidel, 6º, seminario menor.
D. Munguanagu Dieu-Merci, 5º,seminario menor..
D. Kogu Celestin, 4º, seminario menor.
D. Adedo Paul, 4º, seminario menor.
D. Akundey Richard, 3º, seminario menor.
D. Nangaa Celestin, 3º, seminario menor.
Pastores-Catequistas, laicos con responsabilidad de párrocos:
D. Akumukali Jean Baptiste.  
D. Adobange Jean Benoit.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tenemos un buen grupo de muchachos con deseos de entrar en el seminario. Pero a todos se les presenta la dificultad de pagar el internado. Un grupo de cristianos de la parroquia de San Gabriel de la Dolorosa de Madrid y una comunidad de PP. Cartujos han aceptado ya de ayudar a algún seminarista en sus estudios. ¿Quién más se anima?

Mi compañero D. Jerónimo Villalvilla, durante su estancia en Kyondo, el año pasado sufrió un pequeño accidente: fractura del radio izquierdo. Una escayola mal puesta le ha dejado una deformación en la muñeca y una ligera disminución funcional. Se fue a España para intentar arreglar su muñeca pero todos los médicos le desaconsejaron la intervención quirúrgica. Después de unas cuantas sesiones de fisioterapia y recuperación funcional volvió entre nosotros el 6 de diciembre pasado.

Yo mismo sufrí una fuerte crisis de malaria a primeros de agosto que, por primera vez en 16 años de estancia en Legu, me obligó a hospitalizarme. Afortunadamente, el restablecimiento fue rápido.

El nuevo land-Rover está encargado desde abril del año pasado pero todavía no ha sido firmado en el Ministerio de Hacienda el expediente de exoneración de aduana. Con cambio de Ministro cada dos meses no hay forma de resolver los mínimos problemas. Antes de acabar de instalarse en el ministerio ya tienen que desalojar. Paciencia...

Este año la fiesta de nuestra Patrona, la Beata Anoalite, revistió especial solemnidad. Adelantamos en un día la fecha por coincidir con el primer domingo de Adviento. Bendición de una estatua tallada en madera de caoba, procesión con la estatua de la beata, bienvenida a un grupo de religiosas de su misma congregación. Ese mismo día se cumplían 16 años de mi llegada a Legu.

Os podría seguir contando más cosas pero creo que ya es suficiente. En vuestras oraciones no os olvidéis de este país, de los misioneros y de esta misión en particular.

Hasta la próxima, recibid un fuerte abrazo de vuestro amigo.

Julián Azcona.


CONVICTORIO SACERDOTAL SAN JUAN DE AVILA -  CALLE DEL ROSARIO, 18 -  37001 SALAMANCA

Salamanca, 8 de noviembre de 1992

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos

Llevo ya más de tres meses en España y para alguno de vosotros puede que resulte todavía una sorpresa. Pues sí, llegué a España el 25 de julio y, de momento, no vuelvo al Zaire. Ha sido una decisión que venía madurando desde hace tiempo. Pero no ha sido facil: Tenía ya demasiadas raíces en aquella bendita tierra. El cristiano es un peregrino y no conviene instalarse demasiado en ninguna etapa del camino.

La misión de Legu no queda abandonada. Allí está mi compañero Jerónimo y, desde el mes de septiembre, un sacerdote nativo. Y aquí estamos todos nosotros para seguir ayudando a las Misiones y a la de Legu en concreto: quedan todavía muchos paganos que evangelizar, cristianos que catequizar, necesitados que socorrer, escuelas, dispensarios y capillas por construír. Allí siguen contando con nosotros, con nuestras oraciones y con nuestras ayudas.

La misión siguió su ritmo habitual sin excesivos sobresaltos a pesar de la situación del país. Unos 250 bautismos por Pascua y más de 300 cnfirmaciones en junio fueron los acontecimientos que marcaron mi despedida. A nivel de diócesis el acontecimiento más importante tuvo lugar el 15 de agosto: Cuatro jóvenes recibieron el presbiterado y uno el diaconado. Oremos al Señor por su perseverancia en la vocación a la que han sido llamados. Otro dato que os puede interesar es que al fin se ha resuelto el problema del papeleo para enviar el coche y ya debe estar en camino. Esperemos que llegue pronto a destino sin excesivos saqueos.

El que sigue sin arreglo es el país. Os habríais enterado de las manifestaciones pacíficas de cristianos en febrero pasado y su represión sangrienta con un saldo de más de treinta muertos. La reapertura y conclusión de la Conferencia Nacional, que le ha impuesto a Mobutu un Primer Ministro; pero el presidente no cede un ápice en sus atribuciones de dictador absoluto. La espiral de inflacción continua: en septiembre un dolar americano se cambiaba ya a un millón y medio de zaires. Se temían nuevos saqueos; pero ya no queda nada por saquear excepto conventos y parroquias. Oremos por el Zaire.

Estaré aquí, en Salamanca, hasta mayo del año próximo, Dios mediante. Me he matriculado en el Curso de Formación Permanente para sacerdotes que ofrece la Universidad Pontificia y resido en este Convictorio - residencia para sacerdotes - con otros 28 compañeros que siguen el mismo curso. Creo que los estudios y la convivencia fraternal nos ayudarán a renovarnos en todos los órdenes: física, intelectual y espiritualmente. Aquí me teneis a vuestra disposición.

Espero vuestras noticias.

Recibid un abrazo muy fuerte de vuestro hermano

Julián Azcona.


PAROISSE ST. KIZITO-BAFWASENDE - DIOCESE DE WAMBA - ZAIRE

Bafwasende, 18 de julio de 1993

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Inicio esta carta sin tener las ideas demasiado claras de lo que voy a contaros pues todavía estoy un tanto aturdido debido a todos los cambios experimentados y al periodo de adaptación.

En todo caso, el 17 de junio pasado se iniciaba la tercera singladura de mi aventura misionera. La primera solo duró unos meses, de enero a octubre del 71, y se puede considerar como una especie de aperitivo para entrar en gana. Los platos fuertes de la segunda han durado 17 años: del 75 al 92 y consistieron fundamentalmente en el apostolado misionero, la asistencia sanitaria y, finalmente, la dotación de infraestructura de la parroquia de Legu con toda la serie de construcciones. Ahora se inicia la tercera y, siguiendo la comparación gastronómica, debería consistir en los postres y los vinos generosos: Expectativas no faltan y confianza en el Señor tampoco. Pero los vientos que soplan por este país no son nada tranquilizadores y más bien anuncian tormentas por el horizonte. Tal vez tengamos que ingerir algún trago amargo.

De momento estoy aquí, en Bafwasende, en el límite oeste de la diócesis de Wamba, a nos 240 kms. de la misión de Legu y a 262 de Kisangani, la capital de la Provincia Oriental, un territorio más extenso que Francia. Bafwasende se encuentra en el eje principal de esta provincia, la ruta del Ituri que, naciendo en Kisangani termina en Bunia, con ramificaciones a Isiro y Beni, en la frontera con Uganda, al pie del Ruwenzori. Bafwasende se encuentra dentro de la cubeta central del río Congo y "goza" de un clima inmisericorde, pegajoso, húmedo y caluroso, como corresponde a la selva ecuatorial. Estamos a unos doscientos metros de altitud (en Legu estábamos a más de seiscientos) y por esta causa por las noches no hay alivio térmico. Bafwasende es una pequeña "ciudad" de unos once mil habitantes, capital de la zona del mismo nombre, muy extensa, 47.087 km. cuadrados, pero muy poco poblada, unos sesenta mil habitantes, pues toda su superficie está ocupada por la selva. Los habitantes, aparte de un pequeño grupo de pigmeos, pertenecen a diversas tribus de raza bantú, principalmente los Babali.

En el aspecto religioso, hay toda una proliferación de confesiones: Solo en Bafwasende-ciudad he contabilizado siete: Católicos, tres Iglesias protestantes diferentes, Kinbanguistas (que se puede considerar como protestante autóctona), la secta "Nzambe Malamu" (Dios Bueno) - cuya naturaleza exacta desconozco- y los musulmanes. El 27 de noviembre del 64 fueron asesinados aquí siete Padres Reparadores. Esperemos que su sangre sea semilla fecunda de nuevos cristianos.

Bafwasende se asienta a orillas del río Lindi, un afluente importante del gran río Congo (o Zaire). Los Belgas construyeron un pequeño conjunto administrativo-residencial de edificaciones muy agradable y coqueta. Hoy todos esos edificios presentan un aspecto deplorable y ruinoso. Solo el hospital, que se inauguró el año 59, en vísperas de la independencia, se conserva en buen estado. Bafwasende se moría (como tantos otros núcleos de población) a pesar del intenso tráfico de oro y marfil, pero el descubrimiento inesperado de yacimientos diamantíferos a cielo descubierto en sus alrededores hace tres años, le ha dado nueva vida. Avalancha de buscadores y traficantes, dinero abundante circulando, comercio de todo tipo de artículos de consumo, precios exorbitados, pero ningún progreso económico ni social. Con la misma facilidad que se gana el dinero, se malgasta y no queda más remedio pues, dada la inflacción vertiginosa, en pocos días el dinero se convierte en mero papel mojado de tinta.

Bueno, pues este es mi destino provisional durante un periodo de tres o cuatro meses. El párroco de esta misión, D. Eusebio Ortega, un sacerdote de la diócesis de Ciudad Real, se va de vacaciones y me quedo en su puesto hasta que vuelva. Con él va esta carta y quienes deseéis escribirme hacedlo rápidamente enviando las cartas a C/. Viriato, 71, 6º B 28010 MADRID. El mismo P. Eusebio me las traerá a su vuelta, pues aquí el servicio de correos ha desaparecido. Si me escribís más tarde, hacedlo también a la misma dirección y mi hermana buscará el medio de hacérmelas llegar a través del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El viaje de vuelta al Zaire lo realicé sin excesivos problemas. La primera sorpresa la tuve nada más poner pie en el aeropuerto de Brazaville: Parecía en estado de sitio, pero los militares se comportaron con absoluta corrección; luego tuvimos que esperar dos horas para recuperar las maletas. Las carreteras y calles de Brazaville estaban desiertas y se veían barricadas en algunas bocacalles; el taxista que me conducía del aeropuerto al puerto fluvial me empezó a hablar de tiroteos y muertos: Unas elecciones contestadas, la revuelta de la oposición y la muerte del embajador de Libia en el Congo al saltarse una de las barreras... Luego sería la respuesta de Gadafi asesinando al embajador del Congo en Libia. Después de ciertos apuros logré embarcar en el transbordador que une las dos orillas del río Congo. Al cabo de hora y media la barcaza se puso en marcha, con suerte para los viajeros que estábamos a bordo pues fue el último viaje y la frontera se cerró durante varios días. Cuarenta minutos de navegación para salvar los diez kilómetros de ancho que tiene el río en ese punto y tres cuartos de hora más para superar todos los apretujones, controles y marrullerías de los funcionarios en el puerto de Kinshasa. En resumen: Cinco horas para recorrer una distancia de unos doce kilómetros y tres puestos fronterizos. A medio día me encontraba, gracias a Dios, sano y salvo en la Procura de Misiones de Kinshasa. Paciencia, mano izquierda y suerte a dosis equivalentes son los bagajes que necesita el viajero para salir indemne por estos países de África.

Cinco días tuve que esperar en la capital del Zaire hasta encontrar plaza en un avión que volaba a Kisangani; los vuelos a Isiro habían cesado desde hacía diez meses. Nuevos ejercicios de paciencia en el aeropuerto de Kinshasa para superar los controles y marrullerías de policías y funcionarios: te pedían dinero con todo descaro. Los pocos viajeros de piel clara quedamos atrapados en una estrecha franja de tres metros entre dos barreras de control, especie de tierra de nadie pero poblada de policías en uniforme y de paisano. Una larga hora de espera de pie en aquella franja y un interrogatorio en toda regla en el despacho del jefe de policía del aeropuerto me permitieron recuperar mi pasaporte, billete de avión y carta de embarque y poder afrontar así la segunda barrera: Una puerta de control electrónico que no funcionaba, pero detrás de la cual había otros cinco policías dispuestos a sacar algún provecho. Me abrieron el bolso más pequeño y descubrieron unos bolígrafos: Tuve que dar uno a cada policía para poder, al fin, sentarme en la sala de espera con un ¡uf! de alivio. Aún allí se me acercó una pareja de policías de los que estaban en la zona de nadie, sin duda pensando en recibir ellos también su bolígrafo; yo me hice el sueco y me dejaron en paz. En Kisangani tuve que esperar otros tres días hasta encontrar una ocasión para seguir viaje por "carretera", casi seiscientos kilómetros hasta Legu, mi antigua misión. Allí pasé unos días hasta venir aquí.

En Kinshasa me dijeron que, después de once meses de ausencia, encontraría el país irreconocible. Pues sí y no. En Kinshasa hay dos gobiernos teóricos: el de Birindwa y el de Tshisekedi. El dictador de siempre, Mobutu. Un obispo católico, Mons. Monsengwo, Presidente del Consejo Supremo de la República con atribuciones de jefe de Estado. Dos Constituciones en vigor: La de Mobutu y la de la Conferencia Nacional. Unos funcionarios mal retribuidos y con retrasos de hasta doce meses en percibir el sueldo y, como consecuencia, buscando por todos los medios los recursos necesarios para la supervivencia a costa de quien sea. Un ejercito disparatado, policía y guardia civil en la misma situación que los funcionarios, con permiso para cobrarse de quien puedan y, como consecuencia, la inseguridad y los saqueos periódicos: Te puedes ver desvalijado tanto en casa como en la calle en cualquier momento por las fuerzas del "orden" en la más absoluta impotencia e indefensión. Unas elecciones que ya llevan dos años de retraso y que no se prevén para mañana. Agitaciones tribales atizadas desde arriba... Una situación explosiva muy parecida a la del año sesenta, después de la Independencia. En la base el pueblo aferrado a la tierra con voluntad de resistir y sobrevivir. Aquí estamos también nosotros intentando sobrevivir y ser testigos del Evangelio. Contamos con vuestra solidaridad.

Hasta la próxima, un fuerte abrazo de vuestro hermano

Julián Azcona.


Legu, 6 de mayo de 1994

A mis familiares, bienhechores y amigos

Queridos todos:

Ante todo quiero tranquilizaros. Sin duda estáis oyendo y viendo las alarmantes noticias que las agencias de prensa transmiten desde Rwanda, país fronterizo con el Zaire. Todo es muy real, terrible y triste. Pero no os preocupéis en lo que a mí respecta. Estamos de Rwanda a unos 500 kilómetros a vista de pájaro y por estos caminos del Zaire serán más de setecientos. Así que, hasta aquí, solo nos llegan rumores y las noticias que podemos escuchar por la radio.

Os habrá sorprendido ver el encabezamiento de la carta. Pues sí, estoy en Legu de nuevo desde el 23 de marzo pasado. D. Eusebio Ortega, párroco de Bafwasende, regresó el 22 de enero y, por otro lado, D. Jerónimo Villalvilla se había quedado solo aquí desde primeros de enero. Además, emprende ya su viaje de vacaciones. Así que los responsables de la diócesis pensaron que el más indicado para ayudarle y sustituirle durante su ausencia era yo - la verdad es que tampoco hay mucho personal donde poder echar mano -. Bueno, pues aquí me tenéis y, además, solo durante unos meses. Durante mis casi dos años de ausencia no han cambiado mucho ni las personas ni el trabajo, así que, para mi, es casi volver a mis ocupaciones de rutina de 17 años; también a los problemas. Esperemos que no sea por tiempo excesivo.

Los dos acontecimientos más importantes de este año para la Iglesia de África (y del Zaire) están siendo el Sínodo Extraordinario para África y la beatificación de Isidoro Bakanja. El Sínodo terminará dentro de una semana. África esperaba un Concilio, y se lo merecía y lo necesitaba, pero el Vaticano, reticente, le ha concedido un Sínodo Extraordinario. El sucedáneo no creo que sea suficiente para este inmenso continente lleno de dificultades, de problemas y de esperanzas. Pero el Espíritu sabe por donde guía a su Iglesia, y de la piedras puede engendrar hijos a Abrahan. Esperemos que las conclusiones y su puesta en aplicación representen un nuevo Pentecostés para esta Iglesia.

En pleno Sínodo, el día 24 de abril, ha tenido lugar la beatificación de Isidoro Bakanja. El segundo zaireño que sube a los altares. Hombre sencillo, analfabeto, cristiano de la primera generación y, como tal, de convicciones profundas y arraigadas sin compromisos de medias tintas. Fue hecho azotar hasta la extenuación con un látigo claveteado por un colono flamenco, ateo y anticlerical. El motivo: por ser cristiano, por no renunciar a la práctica de la oración y a llevar los signos externos de su fe (escapulario); por no dejarse intimidar ante los poderosos y ejercer la libertad de conciencia propia de los hijos de Dios. Algo inconcebible en el Estado Libre del Congo en 1909, propiedad privada del rey de los belgas Leopoldo II. Isidoro murió a consecuencia de las heridas, perdonando a su verdugo y prometiendo interceder por él en el cielo. Ésta es una buenísima noticia para el Zaire en estos tiempos de depresión, desencanto y desaliento.

Entre tanto hemos padecido una segunda desmonetización, a finales de octubre pasado. Pero no se ha arreglado nada. El dólar, cuyo cambio se fijó en tres nuevos zaires, se cambia ya a trescientos y sigue la racha. Los políticos siguen sin ponerse de acuerdo y el Arzobispo-Presidente del Consejo Supremo, que tantas esperanzas suscitó, se ve impotente ante la tozudez del presidente Mobutu.

Nada más por ésta. Enviad las cartas a Madrid. Hasta pronto, recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano y amigo

Julián Azcona


Puente la Reina, 24 de noviembre de 1995

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Hace ya año y medio que no os escribo. La causa principal de este largo silencio es que mi hermana María Carmen, por razones de salud, se ha marchado de Madrid y se ha instalado en Pamplona. Ella era la que se encargaba de reproducir y enviar mis circulares. Por el momento no está en condiciones de poder realizar este trabajo. Por la misma causa queda anulada la dirección de Madrid (C/. Viriato, 71) para enviarme el correo al Zaire. Intentaré encontrar otra vía alternativa. Por vía normal recibo correo un par de veces al año, llega lo que llega y el resto se pierde.

Ante todo mi mejor saludo y agradecimiento para todos vosotros por las muestras de afecto, simpatía y apoyo de todo género que nos estáis dispensando en esta labor de evangelización que, con la gracia de Dios intentamos realizar en el corazón de África. Yo intento corresponderos con mi oración por todos vosotros y con estas misivas que sirvan de estímulo a vuestras plegarias y generosidad.

La crónica detallada de año y medio en la misión de Legu y diócesis de Wamba resultaría larga y prolija. Intentaré resumiros lo más posible limitándome a los acontecimientos principales.

Lo más importante ha sido la celebración de la Asamblea Diocesana de Pastoral en orden a elaborar un Plan de pastoral para toda la diócesis. Las dificultades fueron enormes empezando por las geográficas. La Diócesis, en plena selva ecuatorial, tiene una extensión de 68.000 km2 y las distancias máximas son 700 km. Este-Oeste y 200 km. Norte-Sur. Hubo que aprovechar la estación seca - los meses de enero y febrero - de este año y, aún así, algunos misioneros no pudieron participar debido al mal estado de los caminos. Después de una laboriosa preparación a nivel de grupos, comunidades de base y parroquias, desplazamientos de centenares de kilómetros, incluso a pie, alojamientos precarios... Todo se dio por bien empleado cuando los 120 participantes - obispo, sacerdotes, religiosas y laicos - entonábamos el "Veni Creator Spiritus", combinando el Latín y el Swahili, de apertura de la Asamblea. Los trabajos duraron cuatro días y el resultado fue una serie de proposiciones aprobadas para que el obispo disponga de ponerlas en aplicación a medida de las circunstancias.

Otro acontecimiento a nivel diocesano ha sido la puesta en funcionamiento de una emisora diocesana de frecuencia modulada. Ha sido financiada por la Conferencia Episcopal de Italia y sus primeros ensayos se iniciaron en el mes de septiembre pasado. Será un magnífico instrumento de evangelización, concientización y desarrollo. Su nombre: Radio Nepoko, Sauti ya Maendeleo (la voz del desarrollo).

A nivel parroquial podemos señalar el apostolado habitual: Unos doscientos catecúmenos bautizados en Pascua y más de trescientas confirmaciones con ocasión de la visita pastoral del Sr. obispo la semana anterior a Pentecostés. En cuestión de infraestructura seguimos con las obras: Hemos cubierto dos nuevas capillas y un dispensario.

Algunos acontecimientos nos han sacado de la rutina. Debido al proceso continuo de degradación que sufre el país y sus instituciones, la gente está volviendo y refugiándose en sus estructuras mentales ancestrales, con sus seguridades, terrores y alienaciones: Brujería, magia, curanderismo, con sus víctimas y sus beneficiarios. Víctima inopinada fue un girego-chipriota, uno de los últimos europeos no misioneros que aún quedan por la zona: Huyendo de sus perseguidores, a quienes había timado, entró a pie en territorio de nuestra parroquia. Circulaba el rumor de que habían reaparecido los "añotos" que extraían la sangre (algo así como los sacamantecas de nuestra infancia). Históricamente los "banyota/añotos" fueron los hombres leopardo agrupados en una hermandad secreta cuyos últimos miembros en nuestra diócesis fueron ahorcados en Wamba en 1956. Mezclando recuerdos de los antepasados a las nuevas circunstancias como la enfermedad del SIDA, se extendió el rumor de que circulaba por la selva algún hombre que sacaba sangre para exportarla o venderla a los hospitales. Las mujeres no se atrevían a ir a trabajar a sus campos si no eran acompañadas de sus maridos armados de machete, arco y flechas. Así, en cuanto vieron a este griego-chipriota, se le echaron encima acusándolo de añoto; lo maltrataron y a punto estuvo de ser linchado. Pasó un calvario desde las cuatro de la tarde caminando descalzo y con los brazos atados a la espalda hasta que fue recogido en casa del secretario de la colectividad (ayuntamiento) a las dos de la mañana: Insultos, bofetadas, pedradas... Cuando nos enteramos, lo recogimos en nuestra casa inmediatamente. No terminaron ahí sus tribulaciones pues un día más tarde llegaron sus perseguidores y, mientras los dos sacerdotes estábamos ausentes de casa debido al trabajo, violando nuestro domicilio y hospitalidad, intentaron darle otra paliza. Con nosotros estuvo una semana; ya restablecido, se alojó en casa del jefe de la tribu, con quien le unían ciertos vínculos de familia.

Hemos tenido un grave enfrentamiento con un hechicero-curandero que, en connivencia con las autoridades, explotaba a toda la población. No os imaginéis un hechicero de película africana, vestido con pieles y tocado con plumas. Viste a la europea con camisa y pantalón blancos impecables y se cubre la coronilla con un solideo también blanco. Envía sus agentes por los poblados a censar a todos los varones mayores de 17 años que son inscritos previo pago de una cuota. Luego pasa él para hacer la inspección y siempre descubre entre los adultos un grupito de cuatro o cinco "brujos"; si éstos se confiesan como tales, pagan una multa en metálico, más dos cabras y tres gallinas y tienen que ir a instalarse a casa del hechicero durante dos meses para recibir "tratamiento" y trabajar para él. Si se resisten, son torturados hasta que confiesan. Así, en pocos meses ha acumulado una gran fortuna: Una plantación de arroz, bananas, alubias, café etc.; un establo con más de cien cabras, varias maletas con dinero y un harén con cuarenta mujeres. Lo denunciamos en primer lugar a las autoridades locales pero, al darnos cuenta de que actuaba en connivencia con ellas, llevamos la denuncia hasta el Gobernador del Estado y a los ministerios de Gobernación, Justicia e Interior. En estas estábamos cuando yo me vine y no sé en que habrá quedado la cosa.

También hemos tenido un nuevo enfrentamiento con el jefe de la tribu. Explota sin misericordia a toda la población. Como ya ha desaparecido el café y el aceite se ha devaluado mucho, ahora obliga a todos a trabajar en sus campos de arroz, bananas y judías para vender el producto a los buscadores de oro. Cada clan (y son 23) tiene que hacerle un campo de cuatro o cinco hectáreas, pero uno de ellos alcanza las doce, sin contar campos menores en favor de sus mujeres y concubinas. Si alguien se resiste, se le maltrata, multa y encarcela. A primeros de junio, los policías en presencia del jefe dieron una gran paliza a tres hombres, pero con uno de ellos se ensañaron de tal forma que lo dejaron baldado físicamente e impotente sexualmente. El día treinta de junio, aniversario de la Independencia, denuncié todos estos abusos en la celebración de la Eucaristía. Tiempo faltó para que alguno de los asistentes le fuera con el cuento al jefe; y a éste para denunciarme a la policía de extranjeros y a las Autoridades. Fui convocado a declarar en la comisaría pero la encuesta se volvió contra el jefe. Lo principal de todo el asunto es que un grupito de ciudadanos se han concientizado, han superado sus tabúes y temores y han constituido un comité parroquial de "Justicia, Paz y Liberación". Ellos fueron quienes elevaron a otros niveles las denuncias contra el jefe y contra el hechicero del que os he hablado. Por radio me he enterado que las Autoridades han tomado cartas en el asunto y que, si no se hace justicia al 100 % por lo menos han cortado un tanto las alas a los abusos del jefe. Pero habrá que seguir alerta sin bajar la guardia. El comité Justicia, Paz y Liberación (Haki, Amani na Uhuru) está promoviendo una campaña de educación social y política por los poblados: Derechos humanos, alienaciones, votaciones libres y responsables, partidos políticos etc. Carecemos de todo lo más elemental pero están animados de buena voluntad. Algunos han tenido que caminar a pie más de cien kilómetros para sostener la causa en favor de la justicia. Para nosotros ha sido una gran alegría después de veinte años de lucha en solitario ver que la semilla ha prendido y brotado. Habrá que seguirla cultivando para que crezca, se afiance y resista los embates del desaliento y las persecuciones.

La proximidad del Adviento y la Navidad alienta nuestra esperanza en la liberación definitiva y nos da energías para seguir en la brecha de la lucha por las liberaciones parciales, individuales y colectivas. Que Jesús os de la PAZ en esta Navidad, paz que se alimente en el compromiso de la liberación por los hermanos que es la mejor forma de dar gloria a Dios en la tierra. Y que todos alcancemos un día la dicha de dársela también en el cielo.

Un abrazo muy fuerte para todos de vuestro hermano en Cristo

Julián Azcona


Legu, 30 de Julio de 1996

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Llegó la persecución como os lo preanunciaba en mi circular anterior. En seguida os cuento la historia. Pero empecemos por orden.

Mi viaje de regreso al Zaire se realizó sin excesivos contratiempos: Salí de Madrid el 28 de enero; llegué a Kinshasa el 29, a Isiro el 31 del mismo mes y a la misión de Legu el 2 de febrero. El choque climático fue violento, como una bofetada de calor húmedo en el rostro, nada más asomarme a la escalerilla del avión. Inmediatamente empecé a sudar por todos los poros de mi cuerpo. Hasta los objetos que llevaba conmigo se empañaron acusando la diferencia de temperatura y humedad entre el interior y el exterior del avión. En el aeropuerto las consabidas marrullerías de policías, empleados y farderos. A la entrada del aeropuerto te quitan el pasaporte, desaparece de tu vista y te quedas con la aprehensión de que no lo volverás a recuperar. Al mismo tiempo una avalancha de farderos se te echa encima disputándose tus bolsos y empiezas también a temblar por ellos. Control de pasaportes, control sanitario, control de aduanas... Todos intentan pescar lo que se tercie. Se empeñaron en que tenía que pagar aduana por un ordenador personal. Un Padre Reparador brasileño que salió a esperarme me sacó de apuros. Al final, un suspiro de alivio al instalarme en el coche que me llevaría a la ciudad.

Cuando aún no llevaba cuatro semanas en la misión, el jefe de la tribu volvió a las andadas: El 28 de febrero fue a Monzambe (uno de nuestros poblados) y empezó a arrestar, saquear y torturar arbitrariamente, pero de manera selectiva a los componentes del comité parroquial "Justicia y Paz" que había tenido el valor de denunciar sus abusos. Enterados de lo sucedido, otros 14 miembros del comité se movilizaron inmediatamente, enviaron un mensaje a la autoridades y se concentraron la tarde del 29 en la capilla del poblado para manifestar su solidaridad con los detenidos y su disconformidad con la actuación del jefe. Este convocó y movilizó a su familia durante la noche y, a pesar de la persistente lluvia, se presentaron al amanecer del 1º de marzo en el poblado un grupo de ochenta personas armadas hasta los dientes: Se contabilizaron trece armas de fuego y un número indeterminado de lanzas, machetes, bayonetas, flechas y estacas. El mismo jefe apareció provisto de dos pistolas. Mi compañero Jerónimo llegó al poblado a las ocho de la mañana para continuar los trabajos de construcción de una escuela. A las nueve de la mañana se realizó el ataque a la capilla en presencia de los trescientos alumnos de la escuela y de un numeroso grupo de mujeres del poblado. Los hombres, prudentes y temerosos, se habían escondido en la espesura. Once de los miembros del comité se refugiaron en la sacristía; dos aguantaron impávidos el ataque a la puerta de la capilla, recibieron los primeros golpes y cayeron inconscientes. Todas las mujeres del poblado, pensando que habían muerto, empezaron los lamentos como se acostumbra aquí cuando alguien muere. Los atacantes intentaron conseguir un hacha para derribar la puerta y, al no lograrla, golpearon la puerta de la sacristía con un madero hasta romperla. Allí encontraron a los miembros del comité sentados por tierra en actitud de no ofrecer resistencia. Los golpearon, maltrataron y despojaron de todo lo que tenían incluidas camisas, correas, y sandalias. Aún dentro de la capilla los ataron con cuerdas unos a otros y así los llevaron a presencia del jefe que esperaba a cierta distancia. Allí los sometieron a interrogatorio y, a algunos de ellos, a tortura: Atados de pies y manos, los brazos por los codos a la espalda, los levantan en posición horizontal y los dejan caer de golpe al suelo una y otra vez. El propio jefe animaba a los verdugos: "mara ngine, mara ngine", "otra vez, otra vez". A otros, una tanda de bofetadas en la cara y en los oídos con peligro de perforarles los tímpanos. Uno de los primeros ha tenido que ser intervenido de hernia a consecuencia de la tortura.

Al mismo tiempo un grupo de atacantes se dirigió hacia Jerónimo con expresiones amenazantes e insultantes: "Hoy nos vamos a comer un cerdo blanco". Le deshincharon las cuatro ruedas del coche y abatieron unos árboles para cortar el camino. Jerónimo se encaró con uno de ellos: "Si vienes a matarme, no escondas la bayoneta en la manga de la camisa, mejor que lo hagas abiertamente". En cuanto lo dejaron un poco tranquilo siguió con su trabajo.

El decimocuarto componente del grupo se hallaba a unos metros de la capilla en el momento del ataque. Puso pies en polvorosa y vino a avisarme de lo que pasaba. Yo me hallaba en otro poblado a unos 20 kilómetros de Monzambe. Recibí al sudoroso y asustado mensajero a la una de la tarde. Nos pusimos inmediatamente en marcha pero, unos dos km. antes de llegar al poblado, un muchacho nos hizo señas de parar. Nos contó todo lo sucedido y me transmitió el mensaje verbal de Jerónimo: "Que no entrara en el poblado; era excesivamente peligroso; si había que morir, bastaba con uno de los dos".

Inmediatamente dimos media vuelta y nos dirigimos a Ibambi, un núcleo importante de población a cincuenta kilómetros, para dar cuenta a las autoridades de lo que estaba sucediendo y para traer con nosotros al comandante de la gendarmería y al comisario de zona (Gobernador Civil). Al llegar a Ibambi nos informaron de que ambos ya estaban en camino y que, probablemente, ya habrían llegado a Monzambe pues habían utilizado una moto y tomado un atajo. De nuevo en ruta para volver a Monzambe a donde llegamos sobre las cinco de la tarde. Tuvimos que dejar el coche a la entrada pues, en efecto, unos árboles atravesados impedían el paso de vehículos. Nada más entrar en la gran explanada donde están situadas la capilla y la escuela vi a Jerónimo y me dirigí hacia él. Al mismo tiempo una gran muchedumbre, entre atacantes y curiosos, se dirigieron hacia nosotros junto con el comisario y el comandante. No pude contenerme e improvisé una pequeña arenga. Empecé con tono irónico: "¡Viva la libertad!... ¡Esta es la libertad de que gozamos en el Zaire!... ¡Vuestros antepasados lucharon y murieron por la libertad!: Unos en Kinshasa el cuatro de enero de 1959; otros, también en Kinshasa, el dieciséis de febrero del 92. ¡La libertad no es un regalo, es una conquista!. Vuestros hijos y nietos ¿Qué dirán de vosotros?... ¿Que luchasteis por la libertad o que fuisteis unos cobardes?..." Mientras parlamentábamos con las autoridades deshincharon también dos ruedas de mi coche. Al final pudimos regresar a Legu a las nueve de la noche con uno de los vehículos. También los detenidos fueron liberados y, aunque descalzos y casi desnudos, pudieron regresar a sus poblados.

Al día siguiente volvimos a Monzambe para recuperar el otro coche. Encontramos a algunas de las víctimas con la cara tumefacta y con heridas en la cabeza. Daban tanta pena que no pude contenerme y abrazando a uno de ellos le dije: "¡Pero qué han hecho contigo!".

Este mismo día, sábado dos de marzo, por vía radiofónica informamos de lo sucedido a todas las misiones de la diócesis. La noticia llegó también al Sr. obispo, en Isiro, quien inmediatamente se puso en contacto con las autoridades administrativas. No consiguió gran cosa de ellas. Para nuestro consuelo el Sr. obispo se presentó en la misión el lunes, cuatro de marzo, por la noche. Temprano por la mañana del martes celebró la Eucaristía con los cristianos que, enterados de su llegada, acudieron numerosos. Intentó apaciguar los ánimos y habló de reconciliación pero también del compromiso del cristiano por la justicia y la paz. Fue un gesto de apoyo a los comités "Justicia y Paz" que él mismo había promovido. A las nueve de la mañana, cuando el obispo se disponía a marcharse, apareció el jefe y se dirigió al convento de las religiosas pues, desde hace algún tiempo, evita la casa parroquia. Pidió hablar con el obispo. Parlamentamos durante tres horas en presencia de varios testigos. Presentó sus acusaciones contra mí que se concretaron en el hecho de haber visitado su plantación (campo de explotación y tortura) sin ser un experto "agrónomo" y de haber transportado con mi coche a los miembros del comité "Justicia y Paz", más de ochenta personas, - exageraba conscientemente - con el fin de atacarle. Y exigió del obispo mi salida inmediata de Legu. Llegó incluso a pedir perdón. Pero mientras tanto había convocado de nuevo a los miembros de su familia que se presentaron en armas y rodearon el convento exigiendo mi partida inmediata. El obispo dijo que no podía enviar a ningún otro sacerdote a remplazarme y menos para ser testigo mudo de las tropelías del jefe; se negó a recibir a nadie más y se puso inmediatamente en camino de Wamba.

Todos los miembros de la familia del jefe se concentraron en el edificio del tribunal para parlamentar sobre los acontecimientos y qué harían con nosotros. Se podía temer cualquier cosa pues el jefe nos había amenazado en público de saquear la misión. En esas estaban cuando, a las tres de la tarde, estalló una gran tormenta con viento tan impetuoso que se llevó parte de la techumbre del tribunal. Planchas de la cubierta y trozos del maderamen cayeron sobre los reunidos que se dispersaron despavoridos implorando la misericordia divina: "¡Dios de Julián, no nos mates!"; "¡Que yo no estuve en Monzambe...!" Luego las reacciones fueron muy diversas: "¡Dios es grande!"; "¡Dios ha hablado!"; "¡Los curas son unos brujos!"; "Rezaron a su Dios para que nos matara" y cosas por el estilo.

El jefe, descontento de los resultados con el obispo, presentó una denuncia contra mí a las autoridades administrativas y otra denuncia ante el juzgado. El gobernador de Isiro vino a Legu a respaldar al jefe y a amedrentarnos tanto a los sacerdotes como a los miembros del comité "Justicia y Paz". Fui convocado y presté declaración en el Juzgado de Isiro el 27 de marzo. Al día siguiente volvimos al Juzgado pero esta vez a presentar nosotros una denuncia contra el jefe acusándole de una serie de delitos, dos de los cuales, según la legislación del Zaire, comportan la pena de muerte: Asociación de malhechores y robo a mano armada.

Seguro de su impunidad, pues aunque tiene en su conciencia varios asesinatos siempre ha conseguido escabullirse de la justicia, el jefe volvió a las andadas el 19 y 20 de abril, de nuevo en Monzambe, saqueando, maltratando y arrestando a varios habitantes del poblado. Con heridas y cardenales los llevamos ante las autoridades y ante el Juzgado y presentamos nueva denuncia. Por fin el día 25 de abril se confrontaron el jefe y sus víctimas en presencia de un inspector del Juzgado de Isiro. Las víctimas, superando el miedo y el tabú de que goza todo jefe en esta cultura, tomaron la palabra y el jefe tuvo que escuchar -algo que nunca hubiera podido imaginar - toda la letanía de acusaciones de sus súbditos. También yo intervine para acusarle: De haber profanado una capilla, de haber derramado sangre de cristianos en la propia capilla y, sobre todo, de haber profanado la imagen de Dios que es el HOMBRE a base de torturas, explotación y malos tratos. Rojo de cólera (es un decir) y sin argumentos a su favor exclamó: "¡Éste no es un sacerdote, es un diablo!". El inspector ordenó el arresto de tres policías y dos de los hermanos del jefe. Con éste no pudo pues goza de inmunidad. Tuve que hacer de chofer y con nuestro coche llevarlos a Isiro hasta la puerta de un campo de detención que goza fama de ser "terrible" y "dantesco": en el interior desaparecen todos los derechos y dignidad de la persona. Se me encogió el corazón al verlos traspasar el umbral de tal recinto.

Viendo que también por este camino las cosas se le ponían en contra, el jefe utilizó el último triunfo que le quedaba: Recurrió a su tío materno, Idambituo de nombre, que forma parte del Gobierno como Ministro de los Presupuestos del Estado. Para atraerse el interés y la protección de su tío presentó el problema como un enfrentamiento entre dos partidos: El M.P.R., partido del presidente Mobutu, del que Idambituo es miembro destacado, y el P.D.S.C. (la Democracia Cristiana). Esta es la versión que se maneja en medios oficiales. Idambituo con su versión de los hechos puso al corriente al Ministro de Justicia y éste movilizó a la Fiscalía General del Estado. El Fiscal Regional de Kisangani vino a Legu en visita de inspección el 18 de mayo, vio la realidad sobre el terreno y escuchó a las víctimas. Pero como la Administración de Justicia no goza de autonomía, mucho nos tememos que ha mantenido la versión del jefe. El Fiscal General del Estado ha ordenado la libertad provisional de los detenidos y, aunque bajo control judicial teórico, ha restablecido al jefe en todas sus funciones. Este ha vuelto y no ha cambiado de métodos. Así que tenemos que seguir atentos y vigilantes en la lucha por la justicia y la dignidad de la persona humana.

Si habéis tenido la paciencia de leerme hasta este punto os pido una pequeña dosis suplementaria de lo mismo para comunicaros un par de noticias más: La primera es que nuestra diócesis está en situación de "sede vacante". Nuestro obispo Mons. Charles MBOGHA ha sido trasladado a la diócesis de Isiro-Niangara de la que tomó posesión el pasado 11 de febrero. Sigue no obstante rigiendo los destinos de nuestra diócesis de Wamba en calidad de Administrador Apostólico. Esperemos que el Señor nos depare pronto un nuevo Pastor según su corazón.

La segunda noticia, triste esta, y que muchos ya conocéis, es el fallecimiento de mi hermana María Carmen el pasado 18 de mayo. Un cáncer de colon con metástasis en el hígado ha puesto fin a su vida. Se lo habían detectado, y ella lo sabía, en febrero del año pasado. Animada por su fe mantuvo la serenidad, la entereza e incluso la alegría hasta el último aliento. Os pido una oración por su alma.

Esta carta la lleva en mano hasta España mi compañero Jerónimo Villalvilla que volverá aquí a finales de octubre. Hasta mediados de ése podéis enviarme el correo a C/. del ferrocarril, 2, 3º C, 28807 ALCALÁ DE HENARES (Madrid). Espero vuestras noticias.

Hasta siempre, recibid un fuerte abrazo de vuestro

Julián Azcona


PAROISSE MATER DEI - NDUYE - DIOCESE DE WAMBA - B. P. 19 B U N I A - R. D. D. CONGO

Nduye, 15 de Noviembre de 1997

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Estamos vivos y con buena salud. Este es el primer mensaje que deseo transmitiros en la primera carta que os escribo después de todas las peripecias que nos han tocado vivir e incluso protagonizar en este último año. Tiempos difíciles pero interesante e incluso apasionantes. Tiempos fuertes a los que hay que mirar con fe y esperanza e intentar hacer una lectura providencialista. Podemos agruparlos en tres apartados:

1- Enfrentamiento con las autoridades, 2 - La guerra, 3 - Nuestro traslado a Nduye.

Enfrentamiento con las autoridades

Tuvo lugar durante los meses de agosto y septiembre del 96 y fue consecuencia y continuación de los acontecimientos ocurridos en marzo del mismo año y que os relaté en mi circular anterior.

Se preparaba una ceremonia de ordenaciones diaconales y presbiterales en la parroquia de Babonde para el 18 de agosto. Jerónimo se había marchado de vacaciones y cogido el avión en Isiro el 31 de julio. En ese mismo avión acababa de llegar el Sr. Idambituo, ministro de los Presupuestos y tío materno de nuestro jefe Karume. El espectáculo de acogida a su Excelencia en el aeropuerto me resultó penoso: Parecía que habíamos vuelto a los mejores tiempos del mobutismo: Movilización de jóvenes del partido transportados en camiones, grupos de danzas ancestrales que no rimaban con el decorado, aclamaciones que sonaban a hueco. La ciudad y el aeropuerto se poblaron con blusas impresas con la foto de Mobutu y la inscripción "YA MOKOLO", el más grande, el formidable. No pude menos que recitar una jaculatoria: "Que Dios te quebrante".

Se contaba con la presencia del ministro, del gobernador de Isiro y de todos los jefes de las jeferías cincunvecinas en la ceremonia de ordenaciones. El jefe de Babonde lo había organizado todo para la exaltación y gloria del ministro Idambituo, del partido MPR y del mobutismo. Yo pedí al párroco de Babonde por favor, que no invitaran al jefe Karume; que si coincidíamos en la ceremonia yo no me podría contener y callar. Pocos días antes de la fecha, el ministro fue reclamado de urgencia a Kinshasa; menos mal. De todas maneras, yo estaba en desacuerdo con toda esa ceremonia de confusión de nacionalcatolicismo y decidí no asistir; pero lo hice sin contar con las religiosas de Legu que querían ir a toda costa y no contaban con otro medio de desplazamiento que mi coche. Me vi obligado a llevarlas.

En el campo de fútbol se había construido un gran cobertizo e instalado el altar. Allí nos dirigimos en procesión todos los concelebrantes. Coincidí en el presbiterio en la parte opuesta a la que ocupaban las autoridades. Nada más llegar a Babonde pregunté al Párroco si el jefe Karume estaba presente; me contestó que no lo había visto. Tampoco yo lo vi al llegar al altar pero tenía mis dudas; pensé mantenerme en calma si no lo veía. La ceremonia de ordenaciones se desarrolló con normalidad y lentitud debido a los numerosos y larguísimos cantos del coro. En el momento del abrazo de acogida de los nuevos presbíteros por los antiguos, también los familiares vinieron a abrazarlos; y a continuación empezaron a hacerlo las autoridades. Con gran disgusto vi acercarse también al jefe Karume. Me levanté como un resorte y me acerque al obispo para señalarle su presencia. El obispo no reaccionó. Entonces me dirigí a Karume y le pregunté qué es lo que hacía allí, que no era aquel su sitio. Tampoco Karume reaccionó. Entonces me dirigí al altar, cogí el micrófono y dije: "El jefe Karume está excomulgado; no puede participar en nuestras celebraciones; este no es su sitio". Dejé el micrófono cuando ya el obispo había iniciado un movimiento para quitármelo. Viendo que todo era inútil, hice un gesto de protesta: me quité el alba delante de todos y abandoné el lugar.

Me retiré a la casa parroquia. Al acabar la ceremonia oí voces que se acercaban a la casa; salí a ver qué pasaba y me encontré cara a cara con el comisario, su cohorte y todos los jefes. Al verme, el comisario dijo en voz alta para que yo le oyera: "Si quiero, puedo arrestarle inmediatamente". Comprendiendo que se trataba de mí, me dirigí espontáneamente hacia él y presentándole mis muñecas le dije: "Venga, arrésteme, póngame las esposas". Este gesto mío fue mal interpretado y dos sacerdotes me cogieron para alejarme del comisario. Intenté resistirme diciéndoles que solo quería hablar, pero a la fuerza me metieron en casa. Yo no asistí al banquete y el comisario tampoco.

El comisario presentó en el Juzgado una denuncia acusándome de "agresión a la autoridad" y me convocó a Isiro para que me presentara ante el Comité de Seguridad del Alto Uele. El 22 de agosto presté declaración ante el Juzgado de Isiro y a continuación me presenté ante el Comité de Seguridad. El comisario presentó su versión de los hechos, cargando las tintas. Me negué a defenderme ante el Comité; dije que me atenía a las declaraciones presentadas ante el Juzgado. El fiscal allí presente hizo un resumen de mis declaraciones y tomó discretamente mi defensa; sabía que todo el asunto estaba politizado y yo, de ante mano condenado.

El 24 fui convocado de nuevo al despacho del comisario donde me comunicaron las decisiones tomadas: 1) No me meterían en la cárcel; 2) El comisario retira su denuncia contra mí presentada en el Juzgado; 3) No puedo volver a Legu si no es para recoger mis cosas; y 4) Tengo que abandonar el territorio de la Subregión del Alto Uele. Le pido que estas decisiones me las comunique por escrito. Me responde que el obispo me las comunicará destinándome a otra parroquia. Le respondo que mis relaciones con el obispo son asunto interno de la Iglesia pero que las decisiones del comisario son graves y que si no me las comunica por escrito no me daré por enterado. Me echó una mirada asesina y dio orden al jefe de policía de extranjeros de iniciar el expediente.

Aburrido de estar en Isiro, el 30 me volví a Legu, sin completar el expediente en la policía, sin autorización del comisario y sin avisar a nadie. El obispo me había dicho que "continuara" los trabajos de Legu. Así lo hice. Cuando el comisario se enteró de mi presencia en Legu volvió a amenazar con enviar los gendarmes para arrestarme; yo estaba dispuesto a no salir de allí si no era por la fuerza, pero las autoridades de la Iglesia, siempre prudentes, no pensaban lo mismo. Tuve que abandonar Legu e instalarme en Wamba.

Jerónimo, que estaba en España, acortó sus vacaciones y volvió al Zaire para hacerse cargo de la parroquia de Legu. Llegó a Isiro el 25 de septiembre. Al día siguiente estaba prevista en Wamba una reunión del clero con el obispo; allí nos dirigimos y allí recibimos los nuevos destinos: Jerónimo, de coadjutor a Bafwasende y yo de párroco a Nduye. Como había muchos cambios en toda la diócesis, la orden de traslado no era inmediata. Volvimos a Legu y allí permanecimos hasta el 21 de diciembre. Nadie nos volvió a molestar... Pero ya los tambores de guerra resonaban con fuerza por el Este del país.

La guerra

No es fácil resumir en unas breves líneas los sucesos de la guerra civil del Zaire, que ha durado varios meses (de octubre del 96 a mayo del 97); y menos aún dar una explicación de las causas e intereses que estaban en juego. Veamos:

1) Guerra tribal. Mobutu, sintiendo que su reinado tocaba a su fin, intentó prolongarlo por todos los medios aplicando dos principios: Uno psicológico: "o yo o el caos"; y el otro estratégico: "divide y vencerás". Atizó los conflictos tribales latentes en el país. Primero en Katanga de donde fueron expulsados sin misericordia todos los Lunda y Luba originarios del Kasai y que estaban establecidos allí desde hacía varias generaciones; su calvario fue indescriptible. En segundo lugar en el Kivu, región limítrofe con Uganda, Rwanda, Burundi y Tanzania. Aquí se habían establecido los Banyamulenge de raza tutsi llegados en tres oleadas migratorias: La primera hace ya doscientos años; la segunda, durante la colonización belga, para aligerar la presión demográfica en Rwanda y Burundi y al mismo tiempo poblar el Kivu, que estaba muy poco poblado; la tercera en el 59-62 cuando los Bahutu se hicieron con el poder en Rwanda. Se aliaron con Mobutu para sofocar la rebelión mulelista simba del 64 y éste, en el 71 les concedió la ciudadanía zaireña. Se hicieron con el completo control de la administración de la región. Pero en el 81, Kinshasa les retira la ciudadanía zaireña y ordena su expulsión. En el 94, con la llegada masiva a la región de refugiados rwandeses Bahutu (bantúes), la población autóctona, también bantú, consideró a los Banyamulenge (Batutsi) como enemigos y, unidos a los soldados rwandeses Bahutu (también bantúes) iniciaron la guerra contra los Banyamulenge. Mal podía imaginar Mobutu que, para él, éste sería el principio del fin.

2) Guerra regional. Hablo de la región de los Grandes Lagos. En Rwanda y Burundi convivieron durante siglos tres razas: Los Bahutu (bantúes), agricultores, que forman la gran mayoría de ambos países; los Batutsi (nilóticos), pastores, un 15 % de la población; y los Batwa (pigmeos), un 1 % aproximadamente. Las relaciones han sido siempre de dominación, siendo los Batutsi los amos y los Bahutu y Batwa los siervos. Esta situación cambió en Rwanda en 1962: Los Bahutu se hicieron con el poder y muchos Batutsi tuvieron que emigrar al Zaire y a Uganda. Los Batutsi de Burundi, temiendo se repitiera allí lo sucedido en Rwanda, acentuaron la opresión sobre los Bahutu y desencadenaron verdaderos genocidios contra ellos. Los Batutsi de Rwanda esperaban la revancha; ésta adquirió perspectivas de posibilidad con la llegada al poder Uganda de Museveni, un tutsi. Éste organizó y armó a sus hermanos rwandeses que invadieron Rwanda iniciando allí la guerra civil. Todos conocéis los sucesos recientes en este país. La guerra del Kivu se puede considerar pues como una prolongación de la guerra de Rwanda: Los Banyamulenge-Batutsi enfrentados a los Bahutu y otras tribus bantúes auctóctonas. Los Banyamulenge eligieron como jefe a Laurent Kabila, Katangués pero casado con una tutsi. En pocas semanas dominaron todo el territorio del Kivu. En Bukavu asesinaron al arzobispo y a cinco Hermanos Maristas españoles. Se pensó que se limitarían a desmenbrar el Kivu del Zaire y junto con Uganda, Rwanda y Burundi formar la gran nación o confederación tutsi. Pero ante la incapacidad del ejército zaireño de hacerles frente y la facilidad de sus conquistas decidieron continuar y, como sabéis, llegaron hasta Kinshasa.

3) Conflicto internacional. Tanto por los componentes de ambos bandos como por los intereses en juego. El ejército de Kabila inicialmente estaba formado por los Banyamulenge y los Mai-mai. Estos últimos eran los herederos y legítimos de los Simba del 64, con la misma mística y los mismos métodos: Magia y droga; se creían invulnerables e invisibles en combate y, ante ellos, los soldados de Mobutu huían despavoridos. Con solo estos dos grupos Kabila no hubiera ido muy lejos, pero pronto Uganda, Rwanda y, en menor medida, Burundi, se volcaron en su ayuda con hombres y bagajes. El ejército de Mobutu, las Fuerzas Armadas Zaireñas, era un conglomerado de cuerpos inconexos, mal equipados, peor pagados y desmotivados; había varios años que tenían secuestrado el país y el pueblo y que vivían a costa de la gente: El Ejercito Regular; la Brigada Presidencial, cuerpo de élite encargado de la seguridad del presidente; la Guardia Civil (el parecido con nuestra Benemérita se limita al nombre); y la Gendarmería Nacional. Luego se le unieron los katangueses pero éstos se pasaron al bando de Kabila tan pronto como Mobutu les pagó la primera soldada con dólares falsos. Y finalmente vinieron los mercenarios: Belgas, franceses, rusos y de algún otro país de la Europa del Este.

El juego de intereses y estrategias internacionales ya es más difícil de desentrañar. Parece que Estados Unidos ha apostado fuerte por Kabila como antes lo hiciera por Mobutu. Después de la caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS, los marxistas y comunistas africanos ya no dan miedo a los yanquis y éstos han transformado a sus antiguos enemigos en peones de sus intereses: Así Museveni en Uganda, Kagame en Rwanda, Dos Santos en Angola, Kabila en la RDC y, el último en volver, Sassou Ngweso en el Congo-Braza, todos marxistas teóricos y dictadores comunistas algunos de ellos, son los nuevos pupilos de los americanos frente a los Sabimbi, Mobutu o Lisouba abandonados a su mala suerte. Francia es la que ha salido perdiendo, viendo su influencia casi desvanecerse en el África Central.

4) Una guerra atípica. Lo que os puedo decir del desarrollo de esta guerra es que casi no ha sido guerra. El ejército de Mobutu, salvo raras excepciones, no se enfrentó al de Kabila. El escenario se ha repetido por todas partes: avanzaban los Mai-Mai; las FAZ (Fuerzas Armadas Zaireñas), saqueaban, robaban, destruían y se daban a la fuga; entraban en el lugar los Mai-Mai y detrás de ellos, como grandes señores, lo hacían los Banyamulenge; la población los acogía con aclamaciones y gritos de alegría como a libertadores. Algunos de los soldados de las FAZ eran devueltos al frente para recomenzar el mismo proceso. En un momento dado se dio la guerra dentro de la guerra: Mai-Mai y Banyamulenge se enfrentaron entre ellos encarnizadamente. Los Mai-Mai menos equipados y disciplinados tuvieron las de perder. A partir de Kisangani, los Mai-Mai desaparecieron como cuerpo y se integraron en el ejército regular.

5) Consecuencias y resultados de la guerra. El más evidente es la caída de Mobutu (un dictador megalómano y cruel) y sus sustitución por Kabila. Pero ¿Ha sido una liberación o solamente un cambio de amo? Ya durante la guerra se hacían comentarios de que el país corría el riesgo de cambiar la peste por el cólera. Todavía es un poco pronto pero los indicios no son halagüeños. Hemos recuperado el nombre "República Democrática del Congo" y el himno nacional de la independencia: "Debout congolais". En el escudo de armas el leopardo ha sido sustituido por el león. El equipo nacional de fútbol ha dejado de llamarse "los Leopardos" para adquirir el nombre de "los Simba", los Leones. Toda la infraestructura económica del país y de la Iglesia ha quedado destruida por los saqueos de los soldados. El Pueblo ha sufrido lo indecible y muchos refugiados rwandeses fueron asesinados sin misericordia. La moneda nacional sigue siendo el zaire con la efigie de Mobutu pero se prepara su sustitución por el franco congolés. El proceso de democratización sigue bloqueado. Es de temer la expulsión de los misioneros: No una expulsión violenta sino suave, por asfixia económica: parece que nos van a exigir unos cien dólares mensuales por el visado de permanencia a medida que nos vaya caducando el que tenemos. Los funcionarios siguen sin recibir sus sueldos; las escuelas funcionan con muchas dificultades por la misma causa; el pueblo, después de un ligero respiro durante la guerra, está de nuevo a merced de la voracidad y arbitrariedad de funcionarios, policías y jefezuelos.

Nuestro traslado a Nduye

Como os decía antes, el obispo nos comunicó los nuevos destinos el 26 de septiembre del 96, pero no eran de ejecución inmediata: Teníamos antes que intentar acabar en lo posible algunas obras de construcción que estábamos realizando en Legu. Además el camino hacia Nduye era impracticable en la estación de lluvias. Yo empecé a llevar algunas cosas hasta Mungbere, la misión más próxima a Nduye, a 130 kilómetros, pensando realizar el traslado definitivo durante el mes de enero. Pero pronto, tanto Nduye como Mungbere quedaron inmersos en los avatares de la guerra.

Después de acoger al nuevo equipo de pastoral, abandonamos Legu el 21/12 sábado, sin punto de destino fijo pues los caminos estaban ya invadidos por los soldados de Mobutu en fuga. Pretendíamos llegar a Wamba pero no pudimos hacerlo de inmediato: Hubiéramos caído en manos de los militares. Nos quedamos diez días en Imbau, una misión entre los pigmeos y, el 31 de diciembre pudimos llegar sin sobresaltos hasta Wamba.

El cuatro de enero tuvimos en Wamba la visita relámpago de tres Mai-Mai: Llegaron en moto. Como únicas armas disponían de un fusil y una lanza. Los gendarmes de puesto en Wamba se dieron a la fuga. Fueron recibidos con aclamaciones de júbilo por la población. Saquearon las oficinas del Gobierno y la casa de Idambituo. Por la tarde se marcharon y los gendarmes volvieron y pidieron refuerzos a Isiro. Este mismo día se realizó la evacuación de misioneros que, voluntariamente o por orden de sus superiores, abandonaron la zona.

Como Nduye y Bafwasende, nuestros puestos de destino, eran inaccesibles a causa de la guerra, el Vicario General nos propuso hacernos cargo de Pawa, a cincuenta kilómetros de Isiro, una de las parroquias que se había quedado sin sacerdote. El lugar era peligroso debido a la proximidad de Isiro y aún más de la carretera general por la que pasaban todos los soldados en fuga. El siete de enero, dando un gran rodeo para evitar malos encuentros, llegamos allí. En Pawa nos tocó vivir el paso del frente.

El jueves 23 de enero, los Mayi-mayi ocuparon definitivamente Wamba. A partir de ahí se dieron tres enfrentamientos sucesivos en diferentes fechas entre los Mayi-mayi y los soldados de Mobutu; El más importante y definitivo tuvo lugar el ocho de febrero. Así la ruta de Isiro quedaba expedita para los "libertadores". Los Banyamulenge llegaron a Pawa el 10 de febrero sin disparar un tiro. Eran altos, de tez clara, rasgos finos: evidentemente eran Batutsi. Hablaban un Kiswahili algo distinto del nuestro; sin duda se trataba de ugandeses.

La ocupación de Isiro tuvo lugar esa misma noche: A las tres de la mañana del once, los Mai-Mai ocuparon la ciudad sin guerra: Los soldados de Mobutu se habían dado a la fuga. El saqueo sistemático de Isiro había tenido lugar el 25 de diciembre y días sucesivos. Solo hubo enfrentamiento en torno al aeropuerto. Los Banyamulenge entraron en Isiro a medio día. Mungbere sería liberado al día siguiente 12, miércoles de ceniza, padeciendo la misión un saqueo en el último minuto. El camino de Nduye quedaba así despejado y, después de hablar con el Vicario General, me puse en camino el 17 de febrero. Pero había que pasar por Wamba y recuperar mi coche que habíamos escondido en la selva para evitar que se lo llevaran los militares.

El 21 llegué a Mungbere; salí para Nduye el 24 y llegué aquí el 26, después de muchas penalidades: Tres días en camino para hacer 130 kilómetros. La parroquia llevaba dos meses sin sacerdote pues mi predecesor había tenido que abandonarla a causa de la guerra. El espectáculo de la casa parroquial era deprimente pues, después de varios años de desidia, había sufrido el saqueo de los militares: Todas las puertas estaban destrozadas y muchos vidrios, rotos. No había ni sábanas ni mantas, ni almohadas ni toallas ni espejos, ni platos ni vasos ni cubiertos; la casa estaba siendo invadida por la montaña y la selva.

Jerónimo había sido destinado a Bafwasende. Pero, entre tanto D. Eusebio Ortega, el párroco, sintiéndose solo y enfermo, en plenos desórdenes de la guerra, pidió ser evacuado. Llegó a España el ocho de enero y falleció el dieciocho del mismo mes, afectado por un cáncer de pulmón. Ya no tenía sentido que Jerónimo fuera a Bafwasende. Así que lo solicitó y obtuvo venir conmigo a Nduye: Llegó el 13 de marzo.

La evangelización de Nduye

Y sus alrededores comenzó el año 1921 con la llegada de un catequista: José Moke. En 1939 empezó a visitar la zona el P. Bernardo Longo, un Reparador italiano, que se estableció definitivamente aquí en 1952. Construyó todos los edificios de la misión y fundo Escuelas e Institutos: Artes y oficios: mecánica, carpintería, albañilería, agricultura y una Escuela Normal para maestras. En 1953 vinieron las MM. Combonianas. En 1958 la misión adquirió el estatuto de parroquia. En 1964 el P. Longo fue asesinado por los Simba (su proceso de beatificación está en curso). La decadencia de la misión ha sido rápida a partir de los años ochenta: La Escuela Normal de desplazó a Mungbere y todos los otros Institutos a Mambasa. Los PP. Reparadores abandonaron la parroquia en 1987 y ésta fue confiada al clero diocesano nativo. También las MM. Combonianas han abandonado la Misión. Hoy mantenemos con dificultades una escuela primaria y un comienzo de Instituto. Las causas de esta decadencia son múltiples: 1) El hundimiento de la economía: Todas las plantaciones y el comercio han desaparecido. Las familias de obreros, empleados, profesores, funcionarios y comerciantes, población advenediza, todos emigraron. 2) La degradación de la ruta, impracticable para los vehículos a motor. 3) La más importante a mi parecer: La práctica totalidad de los alumnos de los Institutos de Nduye eran forasteros, gente del Kivu, de Bunia y de Wamba, pero no de aquí. Ni un solo nativo de Nduye llegó a obtener un diploma de mecánico, carpintero o albañil.

La misión de Nduye

Se encuentra en la falda de una colina, a 920 m. de altitud. En el valle está el poblado del mismo nombre, en un meandro en la orilla izquierda del río Nduye; y al fondo, por todas partes, la inmensa selva ecuatorial del Ituri. Por el centro del poblado pasa la "carretera" que une Mambasa a Mungbere: A 60 km. de Mambasa y a 130 de Mungbere. Administrativamente pertenece al Territorio de Mambasa, Distrito del Ituri, cuya capital es Bunia, y Provincia Oriental, cuya capital es Kisangani. Situada a 1º 51´11" de latitud Norte, dista solo 203,61 km. del ecuador. El sol lo tenemos en el zenit dos veces al año: el 5 de abril y el 8 de septiembre. La estación de lluvias dura normalmente nueve o diez meses; y la estación seca, dos o tres. Los meses más lluviosos son abril-mayo y octubre-noviembre, unos 300 mm. al mes. La temperatura mínima es de 17º y la máxima, a la sombra, de 35º. El día y la noche tienen la misma duración durante todo el año: 12 horas cada una.

La población de Nduye

Está formada por dos tribus: Los Walese (bantúes) y los Bambuti (pigmeos). Los Walese son agricultores pero, siglos de contacto íntimo con los pigmeos, les han hecho adquirir muchas de sus costumbres y actitudes vitales. Cultivan pequeños campos, insuficientes para asegurar el alimento cotidiano, lo cual favorece los hurtos continuados. Son indolentes, sin mucha iniciativa y poco trabajadores; prefieren sestear en una tumbona, a la sombra de un árbol o de un cobertizo. Más les gusta divertirse, hasta el punto de que el nombre "Walese" significa literalmente "amantes de la juerga". Cosa un poco extraña pues, por aquí, el nombre de la tribu suele hacer referencia al de un antepasado común. Son crédulos y supersticiosos; beben con exceso, se enfadan y pelean fácilmente, aman sus tradiciones y son refractarios a toda innovación. Los Bambuti son cazadores-recolectores, los auténticos habitantes de la selva ecuatorial. Viven de la caza, de la pesca y de todo lo que la buena madre selva les proporciona: Frutos, tubérculos, larvas, orugas, termitas, setas, miel... Son valientes cazadores: Con una simple lanza no dudan en enfrentarse al elefante; son muy hábiles para procurarse el vestido de las cortezas de ciertos árboles, fabricar venenos para sus flechas, descubrir los tubérculos escondidos bajo tierra y seguir la pista de animales salvajes. Son muy humildes y pacíficos. Tienen el problema de la droga, proporcionada por los Walese como pago a sus servicios. Las relaciones entre las dos tribus son de amos y siervos: Los bantúes son "propietarios" de los pigmeos; pero éstos conservan siempre un hálito de libertad: Cuando les apetece "desaparecen" en la selva durante semanas y meses sin que nadie pueda dar con ellos.

La parroquia de Nduye

Se extiende a lo largo de todo el camino en una distancia de 123 km. de Norte a Sur, con una derivación de veinte kilómetros hacia el Este. Diecisiete poblados muy poco "poblados". El mayor, Nduye, no llega a los trescientos habitantes. En sus mejores tiempos la parroquia llegó a tener unos cinco mil cristianos pero hoy no llegan a dos mil. Casi todos los bautizados son bantúes; los pigmeos bautizados no pasan de una docena siendo así que constituyen el 40 % de la población. Queda pues una larga tarea de evangelización y promoción a realizar con ellos. ¿Hay quién se anime?...

Podría contaros todavía muchas más cosas pero creo que puede bastar por ésta. Sabéis que falleció Mobutu en el destierro, en Marruecos. Lo que no sabéis es que también falleció nuestro querido amigo el jefe Karume. Los Mai-Mai le hicieron una visita pero logró esconderse en la maleza: le saquearon la casa y pegaron fuego a algunas de sus cosas. No esperó un segundo aviso; salió huyendo e, in extremis, cogió en Isiro el último avión para Kinshasa antes de que llegaran los libertadores. Allí falleció el pobre, lejos de su familia, de su casa y de sus súbditos; padecía de SIDA. Uno de sus hijos intentó recuperar el trono de su padre pero a los pocos días, ante el rechazo que le opuso toda la población, fue depuesto. También el comisario de Isiro, después de sufrir el saqueo por sus propios soldados, tuvo que salir pitando. Puedo pues repetir con la Escritura: "¿Dónde están mis acusadores?".

Recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano en Cristo

Julián Azcona


DOS PAGINAS DE MI DIARIO

04/01/97 -  Sábado. Aniversario de los mártires de la Independencia. Son las 13h y 15´ Esta mañana nos avisan que un grupo de militares se dirige hacia aquí armados de metralletas. Todos estamos con la preocupación consiguiente. A las 9h y 20´ se oye un disparo y al poco rato un gran clamor. Quienes llegan son los "enemigos" o los "libertadores", según se mire. Las aclamaciones continúan. Pero una gran parte de la población había de nuevo emprendido la huida hacia la selva, por si acaso... Los clamores continúan. Los sacerdotes nativos optan por unirse a la gente a ver lo que está sucediendo. Al poco vemos una columna de humo: Han pegado fuego a todos los papeles del edificio del gobierno (las oficinas de la Zona); antes han estado en la gendarmería y encontrado armas sin municiones; los gendarmes han huido al oír el primer disparo; el comandante lo había hecho poco antes, sin duda informado de lo que se avecinaba; de allí se dirigen hacia la residencia del gobernador para saquearla y a continuación a la casa de Idambituo, el ministro de los presupuestos del Estado: No encuentran el aparato de radiofonía y se llevan un amplificador. Luego la gente se dedica al saqueo. Desde la misión vemos que sale humo por las ventanas del edificio del gobierno. El fuego se ha propagado al techo y a las maderas del tejado. Por si no había ya pocas ruinas en Wamba, tendremos una más. Es triste que esto suceda pero es comprensible que la gente se ataque a los símbolos del antiguo régimen sinónimo de arbitrariedad, abusos y exacciones. Y siempre hay gente que se aplica a destruir por destruir... Los sacerdotes nativos vuelven a casa a contarnos lo que han visto. Todos estamos esperando la visita de los recién llegados que no tardarán en presentarse. Los invasores-libertadores no son más que tres Mai-Mai y han venido con dos motos. Las armas de que disponen consisten en un fusil, una lanza, un cuchillo y una granada, eso es todo. Al poco rato llega uno de ellos en uniforme militar, bastante sucio, va armado de una lanza. En bandolera y a modo de talismán mágico lleva unas lianas de boniatos. Nos saluda cordialmente en Kiswahili pero no nos ofrece la mano (es para no destruir con nuestro contacto físico el embrujo que les confiere su "invulnerabilidad" y la "invisibilidad" en combate). Preguntado de dónde es originario nos sorprende a todos diciendo que es de aquí mismo, de la Colectividad Malika, a unos 15 km. de Wamba. Uno de los sacerdotes nativos es también de allí e inmediatamente se ponen a confraternizar y a hablar en lengua tribal; varios le van reconociendo: un antiguo alumno de la escuela de Wamba. Se despide de nosotros. Al cabo de una media hora se presenta el segundo, también en uniforme militar de camuflaje, pero con las perneras del pantalón cortadas a diferentes alturas. También lleva la consabida liana de boniatos y, como arma, un fusil con recámara pero sujetada con cinta adhesiva. Nos habla también en Kiswahili. El Vicario General utiliza el Francés pero le indica que no emplee esa lengua. Cuenta que han oído los sufrimientos de la población de Wamba y que han pedido a los propietarios de las motos que les trajeran hasta aquí para acabar con todo ésto. Dice que cada uno de ellos es capaz de enfrentarse sin armas a un centenar de enemigos. Lo dice sin vanidad, completamente convencido de ello, pues tiene asegurada la invulnerabilidad y la invisibilidad en combate. Los militares del ejército del Zaire huyen todos despavoridos al simple hecho de su presencia en las proximidades del lugar. De todas maneras tiene una herida en la frente. Dice que la recibió luchando con un para-comando "que era realmente fuerte": "Al primer balazo que recibió, se transformó en árbol; al segundo, en animal; pero al tercero logré acabar con él. Luego le corté la cabeza y la llevé sobre el manillar de la moto desde Nia-Nia hasta Bafwasende". "Esta guerra es como cuando se quiere arrancar un árbol: se empieza por atacar a las raíces; luego el árbol cae solo. Nosotros estamos atacando a las raíces del régimen de Mobutu; pronto caerá Kisangani y luego Kinshasa; allí entronizaremos al hijo de Lumumba". Son jóvenes, no llegan a los 30 años.

Al tercero de los llegados no le he visto personalmente. Es un "jovenzano" de unos 18 años en pantaloneta, que se les ha unido en Nia-Nia.

El edificio de la Zona sigue ardiendo y todo el mundo se lamenta de ello, pues fue un edificio construido por el jefe Mangbukele de los Balika. Animados por el párroco y un diácono, un grupo de jóvenes se decide a intentar apagar el incendio y, a pesar de carecer de agua, con ramas y tierra lo han conseguido.

Ahora, por la tarde, todo son comentarios entre nosotros. El Alto Estado Mayor del Ejército en Isiro ya está al corriente de la llegada de estos invasores. Esperemos que no envíen un destacamento a Wamba, pues representaría la destrucción y el pillaje sistemáticos. La gente sigue evacuando los lugares y refugiándose en la selva..

10 de la noche. Los Mai-Mai se han ido y los gendarmes han vuelto. Esto parece la guerra de Gila o del TBO. Lo malo es que hay muertos, robos y destrucción. Que el Señor se apiade de este país y de todos nosotros.

08/03/97 - Sábado. San Juan de Dios. La visita de los Banyamulenge a Nduye no fue casual; alguien les señaló mi presencia y el uso de la radiofonía y esto en 24 horas. El miércoles 5 fui a Mambasa. El camino, espantoso. Al llegar a la ciudad, antes de ir a la misión, ya me identificaron y quisieron entrevistarme. Argüí que estaba muy cansado y me dejaron en paz. El 6, a las ocho de la mañana me presenté al comandante de Mambasa, pero el secretario no estaba presente. Tuve que esperar varias horas. Durante la espera quisieron utilizar mi coche y en principio accedí y puse en marcha el motor pero al ver la forma en que pretendían hacerlo reaccioné apagando el motor, saliendo del coche y pidiéndoles que me dijeran a dónde querían que les llevara. Les sentó fatal. Pensaron que mi reacción era por miedo y comenzaron a burlarse de mí y pretender hacerme la moral diciéndome que todos hemos de morir alguna vez y que no hay que tener miedo a la muerte. No quise sacarles de su error pero les dije que si hubiese tenido miedo me hubiera marchado hacía tiempo. Mi reacción fue contra la arbitrariedad y el abuso. El comandante me dijo que si quería podía incautarse de mi coche: le contesté que hiciera lo que creyera conveniente. Cuando el comandante se ausentó otro militar empezó a atacarme:

"Yo estoy orgulloso de se negro y no me hubiera importado nada nacer de madre pigmea". (Probablemente era un tutsi).

"Ni tú ni yo pudimos escoger nuestra madre; no entres en cuestiones raciales; pigmeos, negros y blancos, todos somos hijos de Dios" le contesté.

"El país, Congo o Zaire, es asunto nuestro; no comprendo por qué has venido aquí, sin duda que tienes intereses nada claros".

"Si no tienes fe no puedes entender lo qué es la vocación".

"Si quiero puedo matarte".

"Ciertamente que puedes hacerlo, pero no lo harás. Los Cristianos y todos los hombres tenemos un mandamiento de Dios: No matarás".

"¡Ah tunante!, te conozco; yo soy buen psicólogo". Dirigiéndose a los otros: "¡Ah, mirad!, éste dice que Dios prohibe matar. Vosotros, los curas habéis matado a mucha gente; habéis colaborado con Mobutu".

Me callé y termino la conversación. Vino por fin el secretario y fuimos al edificio que había sido de correos. Le presenté mi pasaporte y me hizo algunas preguntas de rutina; la cuestión principal era si disponía de algún sistema de telecomunicaciones (radiofonía). No quise negarlo y le dije que sí, que ellos ya se habían incautado de un aparato de la misión (él pretendía ignorarlo) y que quedaba otro viejo. Me exigió que se lo entregara. Le dije que se lo enviaría a la primera ocasión. Con ésto terminó la entrevista y me dijo que volviera a presentarme al comandante. Volví al primer edificio pero el comandante estaba demasiado ocupado para prestarme atención y al poco se fue en un coche con un grupo de militares. Allí estuve durante varias horas. En un momento dado dije que me marchaba, pero el mismo con quien había tenido la conversación transcrita me obligó a quedarme allí (otra muestra de arbitrariedad, simplemente para mostrar la superioridad del negro sobre el blanco); también él se marchó en otro coche con militares. Allí quedé con un periodista inglés (de la Asociated Press) que tenía problemas pues la redacción de su salvoconducto era un tanto confusa: Uno de los militares se quedó con el documento y se fue con él hacia el frente, con lo cual el periodista se quedó sin papeles. Luego vino el P. Gianni, preocupado por mi tardanza; le propuse que nos marcháramos pero también él estaba algo intranquilo. Por fin apareció el secretario; se extrañó de verme allí: me dijo que me podía marchar y así lo hicimos.

P. D.: desde Madrid el 10 de enero del 98:

Acabo de llegar a España y cuento estar por aquí hasta primeros de abril. A muchos de vosotros podré visitar personalmente. Los demás podéis escribirme a:

Av. de Pamplona, 2, 16º A - 31010 Barañain. Valete. Julián.


PAROISSE MÈRE DE DIEU NDUYE - B. P. 19 BUNIA - REP. DEM. du CONGO

Nduye, 8 de Julio de 1998

Carta a D. Pedro Aguilera

Sr. D. Pedro Aguilera  
Guzmán el Bueno, 133
28003 -  MADRID

                                                                                                               

 

Querido Pedro

Hoy hace un día fresquito (25º) cosa poco frecuente por estas latitudes y espero que se despejen un poco las ideas. Como la casa está tan desvencijada me resulta más llevadero ponerme a trabajar con la sierra y el martillo que sentarme en el despacho. La semana pasada logramos poner en marcha un motor que hacía diez años que no funcionaba, pero el generador no da todavía corriente eléctrica.

El viaje de regreso al Congo lo emprendí el 3 de abril, como sabes, pero al llegar a Entebbe tuve el disgusto de constatar que mi maleta no estaba entre los equipajes de los viajeros. Esto me obligó a quedarme diez días en Uganda y perder el vuelo que tenía previsto hasta Bunia. Así tuve la posibilidad de conocer un poco Kampala y de peregrinar a la colina de Nyamugongo, lugar donde fueron quemados vivos un numeroso grupo de mártires de éste país. En el lugar del martirio hay una pequeña capilla perteneciente a la Iglesia Anglicana y a cosa de un kilómetro se levanta una magnífica basílica católica en forma de cono truncado que recuerda las casas de los nativos. Allí están enterrados nuestros mártires.

Encontré una ocasión y emprendí viaje hacia el Congo por carretera (asfaltada en Uganda, de tierra y lodo en el Congo). Bordeamos el macizo del Ruwenzori, infestado de guerrilleros rebeldes y, después de salvar un montón de barreras de militares en ambos países, llegué el día 13 a Beni. Aquí alquilé una moto-taxi y en ella emprendí mi penúltima etapa del viaje, 200 km. de Beni a Mambasa. La última etapa fue la más azarosa, sesenta kilómetros, sobre otra moto; como el chofer no la dominaba, nos caímos un montón de veces. Aquí llegué con los huesos sanos pero lleno de contusiones y con las rodillas sangrantes.

El 28 de abril se marchó mi compañero Jerónimo; le han destinado a otra parroquia. Así que me he quedado solo en esta que mide 120 km. de Norte a Sur y 20 de Este a Oeste. Con veinte comunidades cristianas que atender y numerosos campamentos de pigmeos que evangelizar. No me desanimo. Quien hace lo que puede no está obligado a más. Las religiosas Combonianas que trabajaban en la parroquia desde 1952 y que se fueron durante la guerra, han cerrado definitivamente la casa y se han instalado en Butembo. Así que soy el único blanco y misionero en sesenta kilómetros a la redonda.

Os agradezco sinceramente, a ti y a tus padres, la ayuda que me proporcionasteis. Los cristianos de aquí colaboran en lo que pueden, unas trescientas pesetas la colecta de los domingos, porque son o muy pobres - los negros - o carentes absolutamente de todo - los pigmeos -. Gracias a vuestras ayudas puedo hacer funcionar la parroquia, las escuelas de los pigmeos (pagamos ocho maestros), reparar y equipar la casa y ayudar individualmente a algunos estudiantes. En toda la falda de la colina, que va desde la casa parroquial hasta el valle, me he decidido a hacer una pequeña plantación de palmeras de forma que dentro de pocos años pueda haber una fuete autónoma de ingresos. Pero de momento sólo produce gastos. En tiempos hubo una plantación de café pero hace ya bastantes años que desapareció, lo mismo que todas las que había en esta región.

Bueno, Pedro, rezo por vosotros y por vuestra empresa. Que no falte trabajo y que el Señor te ayude a llevar la carga que puso sobre tus hombros. Salúdame a todos en especial a tus padres.

Recibe un fuerte abrazo de tu amigo

Julián Azcona


Madrid, 14 de enero de 1999

A mis familiares, bienhechores y amigos.

Queridos todos:

Os sorprenderéis de recibir una nueva carta mía fechada en Madrid. También yo estoy sorprendido. Mi deseo hubiera sido hacerlo desde Nduye relatándoos mis actividades y las de la gracia de Dios en aquella parroquia pero las circunstancias se han impuesto y lo que voy a tener que relataros será la crónica de un expolio. Estoy en España desde hace dos meses pero no de vacaciones sino en condición de refugiado de guerra. Tuve que abandonar la misión de Nduye debido a que un grupo de militares establecidos en Mambasa desde mediados de agosto se dedicaron a saquear y expoliar todo lo saqueable y expoliable al alcance de sus manos. Lo difícil será saber leer entre líneas de los acontecimientos y descubrir los signos de la gracia de Dios en ellos.

Mi viaje de regreso al Congo, el año pasado, lo inicié el tres de abril. Tuve pequeños problemas para embarcar en Barajas pues en mi pasaporte no figuraba el visado de entrada en Uganda. Los empleados de Sabena ignoraban que este país concede automáticamente visados de tránsito al llegar a Entebe a los ciudadanos de la Comunidad Europea. Al desembarcar en este aeropuerto, resultó que mi maleta no me había acompañado en el avión; tuve que quedarme diez días en Kampala para recuperarla. Esto trastornó mis planes de viaje pero aproveché para visitar la ciudad y peregrinar al santuario de Nyamugongo, lugar en el que fueron quemados vivos un numeroso grupo de cristianos a quienes conocemos hoy como los Mártires de Uganda. Encontré una ocasión para continuar viaje por carretera el día once, sábado santo. Pronto se iniciaron las complicaciones pues sufrimos el reventón de una de las ruedas delanteras y a punto estuvimos de volcar con el vehículo. Continuamos el viaje pero, al aproximarnos al Ruwenzori ya de noche, nos encontramos con una barrera en la carretera: Los militares impedían la circulación durante la noche debido al peligro de las guerrillas. Pasé la noche de Pascua en un albergue de fortuna del que los dueños eran musulmanes. Me acordé de Santa Teresa: "La vida es una mala noche en una ruin posada". Evidentemente, mis pensamientos estaban en Nduye. Celebramos la Pascua en una parroquia de la vertiente Este del Ruwenzori: Misa y sermón en Kinande, una lengua que yo no conozco. Pero resultó muy interesante. Las dos vertientes del Ruwenzori, en el Congo y en Uganda, están pobladas por la misma tribu, los Wanande.

Continuamos el viaje al día siguiente y, después de cumplir las formalidades de emigración, llegamos felizmente a Beni, en el Congo. Aquí me despedí de mis benefactores que continuaron viaje hasta Butembo. El martes 14, caballero a la grupa de una moto-taxi, recorrí los 150 kilómetros que hay desde Beni a Mambasa. Ya solo me quedaban los últimos sesenta kilómetros para llegar a mi destino. Jerónimo me envió la moto con un chofer que no era el habitual: Besamos el suelo unas veinte veces durante el camino y llegamos felizmente a Nduye con los huesos sanos pero con el pantalón desgarrado y las rodillas y manos ensangrentadas; era el 17 de abril. Mi viaje había durado dos semanas.

Jerónimo se marchó casi de inmediato a su nuevo destino. Desde el 28 de abril me quedé solo en la parroquia. Tuvimos un grupo de bautismos el 7 de junio, fiesta de Pentecostés, y otro grupito el 2 de agosto, día en que estalló la nueva guerra. También bendije un par de bodas: una el 14 de junio y otra el 16 de agosto, ya en plena guerra.

Temíamos el paso de soldados fugitivos, como en la guerra anterior, pero no sucedió así: fueron solamente 14 y todos el mismo día, el 15 de agosto, sin que causaran problemas.

Sabéis que esta segunda guerra se inició el dos de agosto a partir de Bukavu, Goma y Uvira, exactamente como la primera y con los mismos objetivos: Ocupar una parte del territorio del Congo es favor de Rwanda y Uganda. Bunia cayó en manos de los invasores ugandeses el doce de agosto. Un grupo de militares, desertores del ejército de Kabila, a cuyo frente se encontraban los comandantes MUHINDO y KASEREKA ocuparon Mambasa el 20 de agosto y allí se establecieron. Malpagados y descontrolados ya no participaron en ninguna acción de guerra, dedicándose a sobrevivir con el robo, el pillaje y la extorsión. Saquearon la misión protestante y el hospital de NYANKUNDE, cerca de Bunia, quedándose con los coches. Luego le tocó el turno a la misión católica de TETURI: los dos misioneros italianos que allí trabajaban en favor de los pigmeos tuvieron que abandonarla. A continuación saquearon la estación del EPULU, puesto de seguimiento y control de la reserva de okapis, dirigida por una organización norteamericana. La misión protestante de AKOKORA, a trece kilómetros de Nduye, sufrió la misma suerte: Solo quedaron las paredes y el tejado. La misión católica de Mambasa no ha sido saqueada pero la han ido despojando de todo pues los Padres de la misión les han ido dando a los militares todo lo que les exigían si estaba en sus manos proporcionárselo.

Finalmente le toco el turno también a NDUYE. Yo aguanté cinco asaltos y después de mi marcha hubo todavía dos más.

Primer asalto los días 10 al 12 de septiembre. Vinieron 130 militares pero a las veinticuatro horas iniciaron el regreso a Mambasa. Se llevaron de la misión una moto y pequeños objetos. En el camino de regreso saquearon las casas de la gente y el dispensario de Bukulani. El que se quedó con la moto decía llamarse comandante LUMUMBA.

El segundo asalto tuvo lugar el 16 de septiembre. Un comando de cuatro militares, aunque en la misión sólo aparecieron tres: MWADI NZEY, MBAYI KALOMBO y NDONGALA MUNZELENGWE. Me exigían que les entregara el aparato de radiofonía y el teléfono vía satélite. Les entregue la radiofonía pero, al no disponer de teléfono, registraron toda la casa, habitaciones, armarios, cajones... Lo del teléfono era solamente la excusa: Lo que querían de hecho era hacer inventario de todo lo que había en la casa. Se marcharon llevándose el aparato de radiofonía y algo de dinero que me vi obligado a proporcionarles.

El tercer asalto duró del 22 al 26 de septiembre, también un comando de cuatro militares entre los que había un mulato de nombre ALAIN. Venían decididos a llevarse el coche y el teléfono. Aparecieron a las seis de la mañana y esperaron que terminara la misa. Azotaron a los cristianos en la puerta de la capilla para que les dijeran dónde había un mecánico y dónde estaban escondidas las cosas de la misión. Me tuve que enfrentar con los verdugos para que dejaran en paz a los cristianos. Nuevo registro sistemático de la casa e intento de poner en marcha el coche sin conseguirlo. Pidieron refuerzos a Mambasa. El día 24 apareció el propio comandante Muhindo con el coche robado en Teturi y un grupo de militares. Hacía más de un año que no aparecía un coche por Nduye debido al mal estado del camino. Me obligaron a entregarles un barril (200 litros) de gasóleo y dos bidones de petróleo. Tuve que alojarlos en casa. Se quedaron con el utillaje de mecánica y todo lo que se les ponía al alcance de la mano. En la casa de las religiosas robaron una placa solar, forzaron una puerta y robaron bastantes cosas. Al día siguiente volvieron a la casa de las monjas, rompieron una puerta y se llevaron un barril que contenía unos cincuenta litros de gasóleo, varios bidones de plástico y todo el utillaje de carpintería. En el camino de vuelta a Mambasa saquearon la misión protestante de Akokora, pasaron la noche en un hoyo y volcaron con el coche a cuarenta kilómetros de Nduye.

El cuarto asalto fue el 18 de octubre cuando ya creía que se habían olvidado de nosotros. Se presentó en la misión a las once de la noche un grupo de una docena de militares. Habían venido con un camión dispuestos a todo. Me sacaron de la cama y se instalaron en el salón de la casa. Querían que les diera de cenar. Así que registraron la cocina, la despensa y el comedor. Se apoderaron de los fideos, las latas de sardinas y la carne que tenía en el congelador. Me insistieron en que, por la mañana, me tenía que ir con ellos a Mambasa. Era la misma cantinela de las visitas anteriores pero esta vez con mayor insistencia. Me trajeron una carta de los Padres de Mambasa en la que me comunicaban la voluntad del comandante en este sentido. Me negué en redondo. Entonces me dijeron que me llevarían por las buenas o por las malas. Les contesté que, si me llevaban, lo haría por la fuerza... Con la excusa de vestirme me retiré a mi habitación y preparé algunas cosas para la marcha. Por la mañana del 19 se inició el registro y saqueo sistemáticos de todas las habitaciones y dependencias de la casa. Yo les iba abriendo para que no destrozaran las puertas. Acabada la casa de los curas hicieron los mismo con la casa de las religiosas: Se llevaron otro barril de 200 litros de gasóleo, varios bidones con gasolina y petróleo, otro barril con 50 litros de aceite de motor, piezas de tela y todo lo que les vino en gana. La gente del poblado se fue acercando y fueron testigos del saqueo. Se despidieron saludándome con sorna: "Mpe, bakia mzuri" (Padre, queda bien).

El quinto asalto no tardó en llegar. Tuvo lugar el 21 de octubre. Esta vez vinieron decididos a llevarse el coche. Trajeron el mismo mecánico que en el tercer asalto. Trabajaron todo el día y, sobre las cuatro de la tarde, consiguieron poner el coche en marcha. Descendieron de la colina al poblado y entraron en una casa. Volvieron inmediatamente dirigiéndose a los edificios de los antiguos talleres. Alguien les había indicado el escondite: Hicieron saltar todos los candados y se encontraron con el otro coche y las reservas de carburante, jabón y sal. Cargaron todo lo que pudieron y se marcharon. Ya no había nada que esconder u ocultar: Me quedé tranquilo. Sabíamos que volverían de nuevo. Habían descubierto 20 planchas de zinc galvanizado así que lo primero que hicimos al día siguiente fue clavarlas en el tejado. Acabada la tarea tuve consejo con los obreros. Uno de ellos me aconsejó que me marchara. En esas estábamos cuando recibí una carta de los Padres de Mambasa. Los tres y cada uno de ellos de su puño y letra me aconsejaban, me pedían y conjuraban por el amor de Dios que me marchara de Nduye, que mi vida corría serio peligro. Así que me decidí. Tomadas las disposiciones más indispensables, el 23, a las nueve de la mañana, en una moto que habíamos salvado del saqueo, abandoné Nduye. Las gentes del poblado se habían enterado y vinieron un poco más numerosas a la misa de despedida. Coincidió el pasaje del evangelio de Lucas 12, 54-56 "¿Cómo es que no sabéis interpretar el momento presente?". Les hice una pequeña reflexión y las preguntas: ¿Qué nos quiere decir Dios con esta nueva guerra y con lo que nos está sucediendo en la misión?. A la salida de la misa algunas mujeres se echaron a llorar. Recorrí el poblado a pie despidéndome de todos sus habitantes y dándoles ánimos.

Tomamos el camino (es un decir ) hacia el Norte, hacia la misión de Mungbere. Exhaustos, el chofer y yo, llegamos a las nueve de la noche, habiendo empleado 12 horas para recorrer 140 kilómetros.

Allí me quedé a la espera de noticias. Estas se materializaron en una carta en la que se me narraba el sexto asalto. Los militares habían vuelto el dos de noviembre, cogieron el segundo coche y se llevaron todas las cosas que habíamos depositado en la sacristía pensando que respetarían la iglesia: Megafonía, tocadiscos, televisor, motosierra, organillo, maletas, ropa y enseres personales, baúles con libros, dos docenas de biblias y documentación, baterías, placas solares, cuadernos, bolígrafos, sábanas, colchones etc. etc. Alguien les había señalado de nuevo el escondite.

Al leer la carta quise llorar sin conseguirlo. Decidí que lo mejor era venirme a España para serenar el espíritu y tratar de conseguir algunas ayudas de cara a la reconstrucción. Calculo que el valor de todo lo robado puede oscilar entre 15 y 20 millones de pesetas.

Para salir del país tuve que mendigar la ayuda de los militares ugandeses: El 16 de noviembre despegamos de Isiro en un avión, en apariencia civil, en realidad militar, rumbo a Entebe, el aeropuerto de Kampala. Y el 19 volaba de Entebe a Madrid.

Ya en España, vía radio, he tenido noticias de un séptimo asalto: Volvieron los militares, amenazaron de muerte y maltrataron al muchacho Pierre Katembo, el chofer que me ayudo a salir de Nduye. No tengo datos precisos sobre la fecha y el botín.

Esta ha sido a grandes rasgos la aventura o desventura histórica. No conviene generalizar. Afortunadamente no todas las misiones han sufrido la misma suerte. Otro fue el drama vivido interiormente y que algún día intentaré poner por escrito.

Oremos para que vuelva la paz al Congo y a todo el continente africano: Que los mensajeros de paz puedan proclamarla sobre los montes y colinas del mundo y que pronto sea una realidad.

Recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano

Julián Azcona.

Anexo y Carta que me enviaron los PP. de Mambasa y a la que aludo en el texto. El original está en Frances

Mambasa, 21 de octubre de 1998

Muy querido Julián:

Hemos recibido tu carta el 18 del corriente. Nos dices que estás bien. Pero ahora ya sabemos que las cosas no marchan en absoluto. Has tenido visitas muy desagradables. Estamos seguros que las cosas irán cada vez peor. Con nosotros fingen ser educados porque podemos ayudarles con muchas cosas y hemos tomado la resolución por principio de darles todo lo que tenemos sin discutir. Pero tú no les sirves de nada y tu presencia les molesta. Tememos que te puedan hacer mal pues se trata de gentes acostumbradas a la violencia, a la arrogancia etc. Así pues, te rogamos que te marches de Nduye. Esto es también lo que piensa el obispo pues nos lo ha dicho claramente.

Tal vez nosotros nos veamos también obligados a marcharnos. Seguimos la evolución de los acontecimientos. Los de Teturi (los hermanos Mazucato) hace ya un mes y medio que se marcharon. Es necesario que tú hagas los mismo. Evidentemente tú eres quien tiene que decidir pero estamos seguros que corres peligro donde estás.

Yo, Nerio, he expresado también lo que piensan Janni y Jean Marie. Les dejo espacio para que ellos añadan algo.

Un fuerte abrazo y que Dios te proteja. Nerio.

Querido Julián: Añado solamente esto: Los jefes militares son musulmanes que se complacen en molestarnos con diversas excusas. Por ejemplo: Dicen que eres un espía y no un sacerdote, no uno de nuestros Padres. Si yo estuviera en tu lugar me marcharía. Habíamos pensado en la posibilidad de que uno de nosotros fuera a estar contigo pero esto sería solamente una ayuda psicológica para ti y no mejoraría objetivamente la situación. Te ruego que vayas a Mungbere pues venir aquí sería caer en sus manos. Hemos pedido también a Silvano que no vuelva y felizmente nos ha hecho caso.

Ánimo y compréndelo. Janni.

Las ideas manifestadas arriba las comparto. Por amor del cielo, te suplico que te marches. Esperando que nos veamos de nuevo te saludo fraternalmente. Jean Marie Vianney.

Anexo II. Carta del joven Matamambou. El original está en Kiswahili.

Nduye, 3 de noviembre de 1998

Carta al P. Julián Azcona.

Ante todo te deseo la Paz. Yo me encuentro inmerso en graves dificultades. Muchas dificultades, porque los soldados vinieron el domingo por la noche a las siete.

Todos nosotros estábamos allí esperándolos, pero no se presentaron por la noche, se presentaron por la mañana; llegaron a las siete de la mañana.

Por favor, Padre, no pienses mal. Por todas las cosas saqueadas por los soldados, Padre, Dios no quiso que yo muriera. Así pues, Padre, todas aquellas cosas que depositamos en la Iglesia, todas fueron robadas por los soldados. Solo dejaron la maleta-capilla. Entonces, Padre, me humillaron mucho. Ahora, Padre, si vuelven ¿qué me harán?

Padre Julián, todo aquello sucedió porque me traicionaron. Sucedió que las gentes del poblado revelaron todos nuestros secretos.

Así pues, Padre, no hagas malos pensamientos; todo fue obra de Dios. Si existe, las obtendremos de nuevo.

Todo fue muy complicado, Padre. Los soldados vinieron con mucha astucia; ahuyentaron a todos los que estaban allí conmigo: Eran papá Katsuva, papá Gaston, papá Ngaduma, papá Zaki, papá Kapitangani y papá el jefe también. Me quedé yo solo con ellos; eran cuatro los solados. Aquellos militares tenían intenciones de hacerme mal y no sabemos, Padre, si volverán pues dijeron que volverían el sábado. Ahora, Padre, rezamos entre nosotros. No sabemos qué es lo que pasará.

Todos nosotros te saludamos mucho, mucho. La familia de Katembo están todos bien. Pero nosotros no tenemos noticias vuestras. ¿Estáis todos bien?

Pero yo, Padre, me encuentro en graves dificultades. También los cristianos empiezan a despreciarme: empezaron a decir a la gente que dejaste las maletas en mis manos. Eso es todo, Padre. Estamos en duelo. Duelo por todas nuestras cosas que se perdieron.

Muchos saludos para ti y para Katembo.

Firmado: Matamambou.

P.D: Si Dios quiere nos volveremos a ver. No te desanimes. En todo, solo Dios.

También Padre, los obreros se atormentan mucho pues desaparecieron todas las cosas.

Te saludan mucho, mucho, pero siguen viniendo al trabajo.

Muchísimos saludos.


Madrid, 25 de marzo de 2001

A mis familiares, bienhechores y amigos:

Queridos todos: Estoy de nuevo en España desde hace tres días y mi primer pensamiento es el de ponerme en contacto con todos vosotros para saludaros y agradeceros por vuestro afecto y simpatía que sé que anida en vuestros corazones y que si no ha podido manifestarse ha sido debido a las circunstancias del país y de la región en la que habito. Por desgracia para todos allí no es posible el correo y sabéis que el único medio de que dispongo para mantenerme en contacto con vosotros es el de la radio. Os agradezco también por las incesantes oraciones que habéis elevado al Señor en mi favor y en el del apostolado misionero. Bien lo he experimentado en las continuas dificultades y trabajos en favor del Reino.

Estos dos últimos años han sido intensos de trabajo y tensiones. Por fin hemos tomado en serio el trabajo de promoción y evangelización de los pigmeos. Todo a lo largo y ancho de la parroquia hemos abierto 17 aulas para niños pigmeos aunque sin excluir a los niños negros. Unos 550 niños, de los cuales 450 pigmeos, han sido escolarizados. Pero el trabajo no se limita solo a la escolarización. Al mismo tiempo intentamos agruparlos en campamentos, mejorar la vivienda, abrir campos, sedentarizar en lo posible a los pigmeos pues de lo contrario la labor resulta imposible. No todo ha sido "coser y cantar". Hemos tenido dificultades con los padres, con los maestros, con el director de la escuela, con los militares y autoridades locales...

Los padres pigmeos se creen con derecho a recibir regalos pues ellos nos "dan" a sus hijos. No valoran la escuela y en consecuencia tampoco valoran todo el trabajo que supone su creación y funcionamiento. Los militares en Africa son la peste y, cuando algún grupo llega o pasa se sigue el desorden más absoluto: Saqueos, huida de la gente, desbarajuste general. Los maestros no tienen la calificación suficiente ni la conciencia profesional necesaria. El Director nos ha hecho algunas malas jugadas preocupándose más de sus intereses que de los de la escuela. Pero todos los principios son difíciles. Las autoridades locales más interesadas en su supervivencia y obtención de recursos que del bien de la población sin importarles la honestidad de los medios: Abusos, extorsión etc. Y si lo denuncias, entonces el enfrentamiento resulta inevitable.

Os transcribo algunas páginas de mi diario, concernientes a:

Viaje Kampala – Isiro

23/06/99 Miércoles. Sobre las nueve de la mañana aparecen Ariel y Luis para llevarme al aeropuerto. Entramos en la zona militar y allí hay un gran avión cargo. Sol de fuego; nos cobijamos a la sombra del único arbolito que hay en las instalaciones militares. Edificios viejos, medio en ruinas, aparentemente desafectados, pero que sirven de deposito de vituallas y municiones para los soldados que luchan en el Congo. Me acuerdo de la película "Raid sobre Entebbe" en la que los decorados reproducían estos edificios. En cualquier momento, por alguna de esas puertas puede aparecer el dictador Idi Amín... Empiezan a cargar el avión: ¡Son niños soldados!... Tan pequeños, que la camisa del uniforme les llega a media pierna por debajo de las rodillas. Uno de ellos, de unos doce años, se sube al arbolito bajo el que estamos para poder observarnos de cerca. Soy el único de los viajeros que habla Swahili así que entablo conversación con él. "Jambo!". "Jambo!". "Habari gani?" "Mzuri !". "Pero ¿tú eres soldado?"... "Si, claro". "Y, ¿ya has luchado en la guerra?". "Todavía no, pero iré pronto...". ¡Qué pena!. Y ¡Qué barbarie!. ¿No hay nadie que denuncie e impida esto?... Llega algún camión con más mercancías. Siguen cargando, pero esto va para largo. Un militar controla nuestros pasaportes: ¿Volaremos hoy? Aparece un blanco de paisano. Dice ser libanés y que tienen negocios de tráfico de diamantes en el Congo... ¡Esta es otra!... otra de las causas de esta guerra. Dice que si solo fuéramos uno o dos los viajeros conseguiría exonerarnos del pago del impuesto sobre uso del aeropuerto. En una camioneta nos llevan a la terminal civil para pagar dicho impuesto: 20 $ por persona y sellar nuestros pasaportes. Ya estamos en regla para volar. Recogen nuestras maletas... pero es demasiado tarde para que el avión haga el vuelo de ida y vuelta de día hasta Isiro. Será para mañana a las seis... Tenemos que pasar la noche en Entebbe para poder estar puntuales al despegue. Madrapile, el vicario general de la Diócesis de Isiro, nos lleva a un hotel. Solo hay una habitación disponible de dos camas y somos tres. Luis dice que si ponen un colchón en el suelo nos podemos arreglar. Consultas en el hotel, y aceptan. Estamos hambrientos y sedientos. Tomamos unas cervezas frescas en el patio recoleto antes de pasar a cenar. Por fin podemos sentarnos y relajar los nervios. Ha sido una agradable "soirée".

Los militares:

27/07/00. Jueves. San Pantaleón. "Matata !" (problemas)... Esta mañana han pasado tres militares fugitivos sobre una moto. Inmediatamente la gente ha empezado a desalojar el lugar. Los rumores han empezado a circular. Yo no he hecho mucho caso pues estaba muy ocupado en reclavar el techo del presbiterio en la iglesia. Sobre las cinco de la tarde ha llegado una moto con chofer y un militar. Me ha dicho que era el comandante de Mambasa y que quería mi moto. Le he dicho que no, que después de todo lo que robaron los militares ya no quedaba nada y que no contara conmigo... Se ha marchado. Pero al poco rato ha venido el Jefe con otros dos civiles y dos policías de los que se instalaron el domingo, venían de paisano y sin armas. De nuevo a pedirme la moto para los militares : "Que los fugitivos estaban molestando a los kumbakumba y que necesitaban mi moto para perseguirles". Lo que no me ha dicho es que ya disponían de otras dos motos. Nueva negativa. Por si acaso, ya de noche, hemos llevado la moto a la antigua casa de las religiosas. Los rumores hablan de un ataque de los May-may y una gran batalla entre Komanda y Nyankunde. Habría habido bastantes militares muertos y kumbakumba cogidos entre dos fuegos. Veremos a ver mañana si se confirman las noticias. También el aparato de radiofonía lo he escondido en un rincón.

28/07/00. Viernes. Se precisan algunas noticias: En la escaramuza de que hablaba ayer no intervinieron los May-may sino los Wahema contra los soldado de Wamba-dya-Wamba.

Los militares que pasaron por aquí ayer, encontraron a los fugitivos en Koufao. Les dejaron festejar y dormir y solamente esta mañana les han atacado. Resultado: un fugitivo muerto, otro herido y otro en fuga con sus armas. No le han dado caza. Recuperaron el botín: La moto y una notable cantidad de oro, fruto del desvalijo a los kumbakumba. ¿Es qué se lo habrán devuelto?...

Hemos terminado de clavar el techo del presbiterio. Ahora queda el trabajo de albañilería. Otras partes del techo se están también desclavando... Las cosas mal hechas desde un principio no dan más que complicaciones.

Las Autoridades locales:

19.11.00 Domingo. Después de misa el Jefe acompañado del director Akyemane ha venido con mucho misterio ha hablarme en secreto: Que le han informado que yo dije en una homilía que él era "mpumbafu", cobarde. Creo que no dije que era cobarde pero creo que si dije que hacer venir a los gendarmes e instalarlos en Nduye (que no hacen más que abusar de la gente), era una idiotez. Le he contestado que no tengo costumbre de escribir mis homilías y que lo mejor sería preguntar a quienes me oyeron. El director ha negado rotundamente que yo insultara o atacara al jefe, que lo que si hice fue denunciar los abusos de los gendarmes. El jefe no se ha dado por satisfecho y después de insistirme que no se volviera a repetir se ha ido con cara de pocos amigos.

20.11.00 Lunes. Laurent me ha dicho que uno de los profesores del Instituto ha presentado una querella contra él, primero ante el jefe, que la ha rechazado, y luego ante el policía de "la seguridad" (agente de la D.G.I, no hay más que uno) y que éste le ha dicho que le enviaría una citación para comparecer ante él. Por los indicios se trata del profesor Pimuobo, de la familia del jefe. He ido a buscar al Prefecto del Instituto para hablar del asunto pero no le he encontrado.

21.11.00 Martes. A las 8 he bajado al Instituto para la clase de Religión. No encuentro a Pimuobo pero si al Prefecto. Le cuento lo que ha pasado y le encargo de comunicar a Pimuobo que retire la denuncia pues de lo contrario será suspendido como profesor del Instituto. A la salida de clase veo a Pimuobo y al Prefecto. Le pregunto a éste si le ha comunicado ya mi mensaje; me responde que sí. Entonces le digo a Pimuobo: "Ya sabes lo que tienes que hacer", y me he marchado sin más palabras. Éste, en vez de ir a retirar la denuncia, ha ido al Jefe, "su papá". Luego el Jefe ha venido al Instituto. Al cabo de un rato me ha mandado un mensajero para que bajara al Instituto pues quería hablar conmigo. Por el mismo mensajero le he contestado que si quería hablar conmigo no tenía más que venir a la Misión, que las puertas estaban abiertas. Ha pasado bastante rato. El director Akyemane a venido a avisarme que el Jefe iba a subir a la Misión, que me tranquilizara antes de recibirlo. En efecto, a las dos de la tarde el Jefe se ha presentado, pero no solo, acompañado de los tres profesores del Instituto, los dos directores de las escuelas, un gendarme, un secretario con cuaderno y bolígrafo y el jefe de puesto en funciones. (Hay tantos jefes en esta Colectividad que ya me pierdo). Decido recibirlos en la sala de juntas pero antes de entrar cambio de idea y le digo: "pero, Jefe, si quieres hablar conmigo ¿a qué viene tanta gente?". El Jefe ha estallado y me ha empezado a chillar, que ya estaba bien, que dejara de insultar a los Walese. Entre que es tartamudo y la cólera , no podía articular palabra. Parecía que le iban a estallar las venas de la frente y el cuello. Creo que ha sido Albert el que ha dicho: "Será mejor que entremos en la sala". Éramos un buen grupo pues además de los ya citados estabamos Laurent, Albert y yo. El acusado era Laurent pero, por lo visto, el culpable era yo. El Secretario estaba con su cuaderno y bolígrafo dispuesto a levantar acta. Así que me he levantado y he dicho: "Antes de comenzar quiero saber quién es quién". Me dirijo a uno y le pregunto. ¿quien es Vd.?; me contesta: el Jefe de Puesto. A otro: ¿y Vd.?: un gendarme (vestía de paisano). Al tercero: ¿y Vd.?: el Secretario. Exclamo: "Pero, bueno, ¿se trata de un juicio, de un proceso verbal o de qué se trata?". "No, no, simplemente venimos a hablar". "¡Ah, bueno!". (El Secretario ha recogido discretamente su cuaderno y su bolígrafo).

En la discusión han salido algunas cosas. Pimuobo acusa a Laurent de haber insultado a los Walese llamándolos "pigmeos". (Por lo oído, debieron tener una discusión entre Laurent, Albert y Pimuobo, a la que yo no asistí). Laurent niega rotundamente haber pronunciado tal cosa. El jefe insiste que ya está bien de insultar y de llamarles "pigmeos", que retire esa palabra. Laurent responde que no puede retirar lo que no ha dicho; "me podéis encerrar, me podéis azotar pero nunca aceptaré haber dicho lo que no he dicho". "Si os duele que os llamen "pigmeos" es porque vosotros los despreciáis" -le digo-. "Nosotros somos bantúes, no pigmeos", dice el Jefe. "No, Jefe, -le respondo-, los Walese no sois bantues, sois sudaneses". (Pimuobo confirma mis palabras diciendo que sus antepasados vinieron "del Sahara"). "Lo que pasa es que después de varios siglos de convivencia con los pigmeos, las dos razas están mezcladas, genética y culturalmente. Vuestros antepasados eran altos, medían casi dos metros, ahora sois de talla mediana, alguna vez aparece alguno alto por razón del juego genético, pero también los hay muy bajitos por el mismo motivo ; algunos tenéis la piel clara... Por su parte los pigmeos han adoptado el Kilese como lengua propia (y su talla media ha aumentado de 20 cm. -esto no lo dije, pero es así- y de vez en cuando aparece algún pigmeo de talla alta como los Walese). Además es un hecho que los Walese se casan con mujeres pigmeas, porque las pigmeas son más fecundas...". "Los verdaderos Walese no se casan con pigmeas" me responde el jefe. "¿Ah, no?, y los que lo hacen ¿Qué son?", replico yo. "Los verdaderos Walese no se casan con pigmeas, al menos en los alrededores de Nduye", insiste el jefe. "Los europeos sois también bajos, ¿es que os habéis mezclado con pigmeos?" La discusión continua un buen rato sobre la cuestión del edificio del Instituto que deben compartir con los niños pigmeos. Pimuobo quiere a toda costa echar a los pigmeos de allí. Yo me opongo. Alguien pregunta por el motivo del encuentro para no perderse en disquisiciones. Me levanto. "Todo este asunto tiene su origen en que Pimuobo ha presentado una denuncia contra Laurent; yo le he dicho que retire la denuncia so pena de quedar suspendido de sus funciones de profesor y él ha ido a contárselo al Jefe". "El Jefe es mi papá, le tengo que defender" -dice Pimuobo-. El jefe de puesto interviene: "Pero ¿pusiste la denuncia o no?". "Yo no he puesto ninguna denuncia", responde Pimuobo. "¿Cómo qué no?, ¡si me lo comunicó el jefe de antena!" dice Laurent. "¡Además habías alertado a todo el poblado para que fueran testigos de mi detención!". Pimuobo insiste en que él no ha puesto ninguna denuncia. Me levanto de nuevo: "El jefe de antena ha dicho que un profesor del Instituto ha presentado una denuncia contra Laurent: no ha sido Pimuobo, ¿has sido tú?", le pregunto al prefecto: "No", responde. "Has sido tú", pregunto al tercero. "Yo no", contesta. "Entonces, ¿Hay un cuarto profesor?...".

El jefe de puesto pregunta si el jefe de antena se encuentra en Nduye para preguntarle si existe tal denuncia o no; "Se ha ido a Mambasa", le responden. Se dirige a mí y me pregunta si voy a suspender al profesor. "Si existe la denuncia y no es retirada, quedará suspendido; no tengo autoridad para expulsarlo pero sí para suspenderlo y lo haré. He leído y tengo experiencia de dos cosas: que los Walese se enfadan fácilmente y soportan a disgusto la presencia de los no-Walese. Los dictadores no soportan las críticas... Esta mañana, en el encerado de la clase he leído esta frase: ‘el hombre valioso será criticado’. Jefe, si te critican, alégrate; están pregonando que vales" -concluyo-. Queremos levantar la sesión pero el jefe vuelve a la carga: Que los blancos somos los tribalistas, la prueba es que las religiosas, italianas, se fueron de Nduye porque no querían convivir conmigo "mexicano"(?!), que no quiere oír que llamamos "pigmeos" a los Walese y que deje de insultarle en las homilías... Que fueron los blancos quienes colonizaron y explotaron a los negros. "Sí, tienes razón, -le digo-, y por desgracia continúan haciéndolo con la complicidad de los dirigentes negros, como está sucediendo ahora con los ugandeses y rwandeses que explotan el Congo con la complicidad de vuestros dirigentes. Pero vosotros, los Walese colonizasteis y seguís explotando a los pigmeos..." (Los no-Walese se sonríen...). Bueno, pues a esperar que vuelva el jefe de antena. Levantamos la sesión.

Os podría seguir transcribiendo otros párrafos per esto se alargaría en exceso. Pero no puedo pasar por alto algunos acontecimientos acaecidos durante el año pasado.

En mayo celebramos en una sola fecha tres acontecimientos : fue el 24 de mayo : 25º aniversario de mi ordenación sacerdotal. Vino el Sr. Obispo para la visita pastoral y confirmaciones; y celebramos también el cincuentenario de la fundación de la parroquia que se cumplió el 15 de mayo.

En Noviembre-diciembre celebramos la « semana jubilar » con días dedicados especialmente a los ancianos y enfermos, a los jóvenes, a los matrimonios. Y construimos con restos de chasis de camiones un campanario « jubilar » que inauguramos el 30 de Diciembre. Fueron días de gracia y renovación para la parroquia.

Las tensiones con las autoridades locales se fueron acentuando y culminaron el 4 de febrero cuando invité al Jefe a abandonar la iglesia pues había presentado unas acusaciones calumniosas contra mi.

Para que podáis haceros una idea más precisa de la situación os la sintetizo en estos doce puntos :

1º- En la base está la Rebelión. Estamos en guerra y esto justifica todos los abusos e injusticias. No hay leyes ni derechos exceptuada la ley del fusil y el derecho del más fuerte.

2º- Está también el Pueblo: empobrecido, explotado, domado en la sumisión durante más de treinta años de dictaduras nacional y local, incapaz de afrontar la situación, aniquilado por su propio miedo y que procura ahogar sus problemas en el alcohol.

3º- Está la selva que, a pesar de todo, sigue llena de animales salvajes, de marfil e incluso de « colta » (colombita y titanio).

4º- Están los militares : Militares cazadores furtivos, militares desertores, militares policías y militares a secas. Cuando llegan han de comer, vivir y fornicar, y cuando se marchan no se pueden ir con las manos vacías. El resultado para la población y los ‘kumba-kumba’ (transportistas en bici) es siempre el mismo : Pillajes, abusos, extorsiones.

5º- Está la Policía Nacional y los funcionarios del Estado, « Que siguen impagados desde hace tres años », y que para sobrevivir se ven obligados a dedicarse a trabajos no siempre honrados, o bien lo hacen a costa de la gente y de los kumba-kumba.

6º- Está la Colectividad (Ayuntamiento), sus funcionarios y policías, sin ingresos fijos, impagados también y obligados a arreglárselas como puedan.

7º- Está el Jefe (Alcalde-cacique), en teoría al servicio del pueblo, pero en realidad más preocupado en conservar su puesto, su autoridad y su dignidad ; enemigo de intelectuales y preocupado sobre todo por encontrar los medios de vida.

8º- Está el agente de la D.G.I. (Dirección General de Información o Policía Política) siempre en búsqueda de la bebida y de recursos.

9º- Hay cuatro ‘jurisdicciones’ : La Colectividad (el Jefe), la Policía Nacional (el comandante), el Agente D.G.I. y el Jefe de Puesto de Control Administrativo, todos con derecho a detener, juzgar y multar. Y a fe que lo hacen con razón o sin ella, ‘provocando’ incluso las infracciones. Y la población, culpable o inocente, no sabe a qué santo encomendarse.

10º- Hay tres barreras en el camino : La de la Colectividad, la de la Policía Nacional y la del agente de la D.G.I. Fijas las dos primeras y móvil la tercera. Y es raro el viajero o kumbakumba que logra atravesar las tres barreras sin problemas.

11º- Está el Párroco, un sacerdote de la diócesis de Wamba, de 60 años, español de nacionalidad, lo bastante loco para permanecer en Nduye y para decir de vez en cuando en voz alta lo que todo el mudo dice al oído de su vecino.

12º-Y están los ‘chivatos’ , interesados en sembrar la cizaña, en adular a las Autoridades para procurarse su amistad o sus favores, y que a menudo informan mal, por error, ignorancia o malicia. No hace falta citar sus nombres pues son bien conocidos.

Tenía previsto venir de vacaciones en mayo pero al Obispo le ha parecido mejor que las adelantara. Esa ha sido la razón por la que he abandonado la parroquia en plena cuaresma. La parroquia se ha quedado sin sacerdote pero Dios y el obispo proveerán.

Un viejo amigo, José María Llopart, ha abierto una página Web en internet con imágenes de la misión del Congo y algunas de mis cartas y artículos a lo largo de estos 30 años. Podéis consultarla en la siguiente dirección : www.rmsl.es/zaire o bien buscando por mi nombre y apellido en los principales buscadores

Recibid un fuerte abrazo de vuestro hermano y amigo Julian Azcona     


Julián Azcona, C/ Jalón, 1 - 28220 MAJADAHONDA  Telf. (+ 34) 91 638 95 26                                                                     

Madrid, 20 de julio de 2003   

A mis familiares y amigos

 Queridos todos:  

Al inicio de esta carta os deseo a todos la paz y la alegría en Jesús resucitado. Doy gracias al Señor por la misericordia que nos ha manifestado a lo largo de estos dos últimos años pues hemos sido probados, como por el fuego, con toda suerte de dificultades sobre todo a causa de la guerra que no cesa y de la penuria consecuente en todos los órdenes. Que Él nos mantenga incólumes en la esperanza y en su santo servicio.

Como ya es habitual desde hace unos años, os escribo desde Madrid, con ocasión de mis destierros y/o vacaciones. Esta vez se trata de lo segundo, afortunadamente. Acabo de llegar a España y mis primeros pensamientos son para todos vosotros.

El Congo está dividido en dos grandes zonas casi al 50%: La zona gubernamental, al oeste y sur, y la zona rebelde, al norte y este. Pero ésta segunda no es uniforme; está subdividida en múltiples sub-zonas controladas de cerca o de lejos por Uganda, Rwanda y Burundi, que, aplicando el axioma de “divide, domina y aprovéchate”, son quienes crean, imponen, manejan, destituyen y reemplazan a los rebeldes “señores de la guerra”; se inventan nuevos partidos; atizan el tribalismo, las rencillas étnicas, la codicia, las guerras intestinas. Por encima y detrás de Uganda, Rwanda, e incluso del gobierno central, están las multinacionales, encarnación del capitalismo internacional en esta época de globalización, manejando los hilos de este macabro teatrillo de marionetas. Han metido sus zarpas y fauces en la suculenta pero débil presa del Congo y no se retirarán fácilmente. Por debajo están los señores de la guerra y los politicastros, interesados en pasearse gratis por toda la geografía africana, hospedarse en hoteles de lujo, y hacer turismo sexual con la excusa de reuniones y encuentros para firmar acuerdos incumplibles y así crearse buena conciencia, sin preocuparse por la tragedia del país ni por los sufrimientos del pueblo. Están las bandas de militares, poco menos que hordas salvajes incontroladas e impagadas, y cuya soldada se cobran con el saqueo, los abusos, las violaciones y la extorsión; sus oficiales que firman con apodos tan pintorescos pero significativos como “Judas Iscariote” o “Ramses VIII, el rey de los tontos”, armonizarían perfectamente en una misma galería con personajes como Atila, Tamerlán u otros más recientes. En la base está el pueblo que es a quien le toca siempre pagar los platos rotos: alimentando con sus jóvenes desencantados o ilusos los efectivos de esas hordas; proporcionando mujeres y concubinas, resignadas u ofuscadas, a los militares a quienes acompañan incluso al frente; sufriendo los abusos, violaciones y extorsiones de la parte de esos mismos militares, hijos del pueblo, pero que se creen dioses por el hecho de vestirse de camuflaje o empuñar un kalachnikov; teniendo que abandonar sus lugares de residencia y huir en condiciones apocalípticas; y, finalmente, teniendo también que proporcionar los muertos.                   

Este es el telón de fondo de nuestras vidas en este país desde hace ya siete años y más en concreto en lo que va de siglo. A raíz de la rebelión contra Kabila, el territorio de la diócesis de Wamba había quedado en manos de Nyamwisi, excepto Bafwasende, feudo diamantífero de la Provincia Oriental, del que se apoderó Lumbala y que éste transformó en una pequeña república para uso privado. Pronto fue desalojado por las tropas de Nyamwisi pero luego vino la revancha: Lumbala se alió con Bemba y en enero de 2002 las hordas de Bemba-Lumbala conquistaron la estratégica ciudad de Isiro con las secuelas de robos y saqueos a partir del 8 de enero. Las repercusiones no se hicieron esperar aquí, en Wamba: Los soldados de Nyamwisi, sorprendidos en Isiro, unos depusieron las armas pero otros se dieron a la fuga y a su paso por aquí se resarcieron con tracas, saqueos y violaciones. Tuvimos unas semanas bastante ajetreadas. Lumbala se instaló en Isiro y reconquistó Bafwasende y sus preciosos diamantes, pero no logró desalojar del todo a los soldados de Nyamwisi bien asentados -en las zonas auríferas entre Wamba y Nya-Nya. Así estuvo la cosa durante unos meses hasta que en agosto las tropas de Nyamwisi, con el apoyo del Gobierno de Kinshasa, iniciaron una ofensiva para reconquistar Wamba e Isiro. Víctimas inesperadas de esta situación fueron unos cooperantes italianos que, llegados a Bayenga (25 Km. al oeste de Wamba) el 6 de agosto para echar una mano a los Misioneros de la Consolata, se vieron atrapados en los acontecimientos. Bayenga cayó en manos de las tropas de Nyamwisi el 7, al día siguiente de su llegada, y quedaron aislados de nosotros: el frente nos separaba. Os transcribo lo que escribí por aquellos días:

07.08.02 miércoles. Los recién llegados a Bayenga se han visto sorprendidos por un tiroteo. Los militares de Nyamwisi han desalojado a los de Lumbala y han ocupado la localidad.

10. 08. 02 Sábado. Hoy gran “batalla “. Han llegado a Wamba los militares de Nyamisi y han desalojado a los militares de Lumbala & Bemba. La “batalla" ha comenzado a medio día y terminado a las cuatro de la tarde con, la fuga de los soldados de Lumbala. Yo estaba en la casa parroquial cuando hemos comenzado a oír un fragor, algo así como una fortísima lluvia que empieza a caer de repente. Hemos Salido al exterior para intentar adivinar que era lo que sucedía. El ruido de los disparos no estaba lejano; parecía venir del centro de la ciudad, del camino de Bayenga... Yo he vuelto inmediatamente al obispado. El obispo se había encerrado a cal y canto en su despacho y los empleados se habían refugiado en el comedor, incluso en el armario. He rezado sexta y, como la comida estaba en la mesa, me he sentado a comer sin inmutarme por el ruido de los disparos. La mamá Regina se había refugiado en mi habitación, debajo de la cama. El tiroteo parecía aproximarse y las detonaciones de los morteros menudeaban. El cocinero se ha metido de nuevo en el armario del comedor y un muchacho que cortaba la hierba se ha alejado hacia los servicios de los propedeutas; yo le he seguido pero, sin esperarme, ha saltado por la ventana ‘y se ha perdido en el campo. Por primera vez en mi vida he oído las balas silbar por encima de mi cabeza y golpear los bambúes que sirven de cerca a la casa. He sentido una explosión y temblar el suelo bajo mis pies. Luego he salido hacia el campo, a la búsqueda del muchacho que se había escapado. Una vez encontrado nos hemos topado con cuatro militares que huían. Uno de ellos estaba descalzo y le ha exigido al muchacho sus chancletas y que les acompañara para enseñarles un sendero por donde huir. He salido a dar ánimos a las religiosas del noviciado, al Centro de Pastoral y a los curas. No todos estaban de acuerdo en que les hiciera salir tan pronto de sus escondrijos. Luego he encontrado al P. Roberto y juntos hemos ido a ver a las otras dos comunidades de religiosas que viven cerca.

Los italianos que estaban en Bayenga han podido llegar a Wamba. El obispo en persona fue a buscarlos.

11. 08. 02 Domingo. Fiesta de la Asunción. . Cuatro novicias PSE emiten los votos temporales. Ceremonia muy larga, tres horas. Día aparentemente tranquilo, pero los militares de Nyamwisi roban por las casas y a los viandantes.

12.08.02 Lunes. Han vuelto los militares de Lumbala. La refriega ha comenzado de par de mañana, al acabar la misa. Ha durado menos que la del sábado y los disparos no se han aproximado tanto. He salido a ver qué pasaba. Los curas de la Procura están nerviosos. Voy hacia el centro de la ciudad y me encuentro con uno de los militares recién llegados. Uno de los habitantes le ofrece un vaso de agua. El militar me invita a ver al comandante (Wénde). Me acerco hasta el cruce central de caminos. Allí estaban el comandante y algunos pocos militares. Todos están muy cansados, sin camisa y tirados por tierra. Pregunto al comandante que cuándo van a ponerse de acuerdo y acabar con esta guerra. Hay un par de heridos por explosiones de mortero. Quieren un vehículo para evacuarlos... Quieren una batería (eléctrica)... Les digo que lleven los heridos al hospital pero se niegan; temen que los enemigos estén por los alrededores. . Inicio la retirada y veo a otros militares tirados por el suelo; uno de ellos me aborda preguntándome dónde voy y si hay otros militares escondidos en mi casa... Me toman por un espía al servicio del enemigo. No se si lo dice en serio o solo por intimidarme. Sigo mi camino. Me vuelvo a encontrar con el hombre que había dado agua al primer militar que he visto. Me cuenta que ese mismo militar había entrado en su casa, registrándolo todo y cogido una batería de seis voltios. ¡Mal empieza esto! Llegan y lo primero que hacen es saquear. -Los ejércitos se han quedado frente a frente. Los de Lumbala-Bemba en el cruce central y los de Nyamwisi en el aeropuerto (sector de los protestantes). Los de Lumbala han venido a la misión a pedir vehículos y carburante. (¿Cómo no?). Se han llevado una moto Yamaha y un ciclomotor. Por la tarde ha llovido.

13.08. 02 Martes. Los militares de Nyamwisi iniciaron ayer la retirada hacia Bayenga con la lluvia, y durante la noche han desaparecido todos. Han quedado los de Lumbala. Estos han aprovechado la noche para saquear completamente todos los pequeños comercios del mercado. ... He ido a visitar a las Oblatas y en el camino me he encontrado con algunos militares completamente borrachos y drogados que celebraban la “victoria” y el saqueo. Al verlos acercarse me he unido a un grupo de gente delante de una casa: los borrachos se han detenido frente a nosotros y nos han dado el espectáculo: Con una de las radiocasetes robadas tenían música africana y todos bailaban clavando las bayonetas fusiles en el suelo con movimientos que no llegaban a ser obscenos pues casi no se tenían de pie.

14.08.02 Miércoles. He ido a ver el mercado. El espectáculo es deprimente: todas las puertas violentadas y las estanterías totalmente vacías, papeles por el suelo... desolación. Todos vamos a sufrir las consecuencias. Me acerco de nuevo a la casa de las Oblatas; nos sentamos en los porches y mientras estamos allí llegan dos individuos de paisano; llevan el rosario colgando al cuello... Se nota una cierta tensión. Les pregunto a las religiosas si han sufrido saqueo y me dicen que no. Hago algún comentario pero la conversación no da para más. Me despido. Sor Juliana me acompaña a la puerta y me señala que los dos recién llegados son militares... Allí estaba el ciclomotor de Jerónimo ya con señales de caídas... Luego me entero que los militares utilizan el rosario como talismán para entrar en batalla.- Con la protección de la Virgen se creen invulnerables. ¡Qué veremos y oiremos todavía! El frente progresó hacia Nia-Nia y Mambasa pero los acontecimientos en primera línea repercutían inevitablemente sobre nosotros: Trasiego constante de militares en ambos sentidos; visitas de Jefes y oficiales con exigencias perentorias: Vehículos, carburante, el aparato de radiofonía... El mismo Lumbala se nos presentó un día y hubo que alojarlo en la misión. Para evitar encuentros desagradables, el 6 de noviembre el obispo (que es mnande como Nyamwisi) se refugió en una de las parroquias del otro lado del río. Diez días más tarde dos militares entraron en una casa y violaron a una niña de doce años, quien falleció dos días después. La gente, impotente, sufre en silencio todos estos atropellos. De vez en cuando se produce alguna reyerta entre soldados con consecuencias fatales. Luego entierran al muerto con honores militares.

Por estos días, el 18 de noviembre exactamente, recibo la noticia y el documento por el que Su Majestad el Rey don Juan Carlos I me otorga la Cruz de Isabel la Católica. Está firmado el 10 de julio del 2001 pero ha tardado año y medio en llegar. Los PP. de la Consolata nos invitaron a cenar al obispo y a mí y, durante la cena, me dieron la sorpresa de leerme y entregarme el documento.       Los que no lo sabíais os habréis sorprendido al deducir que vivo con el obispo. En efecto, cuando volví de España hace dos años estuve primero un par de meses en una parroquia remplazando a Jerónimo que estaba de vacaciones. Luego el obispo me dijo de quedarme con él y ocuparnos de un pequeño grupo de propedeutas. Así el curso 01-02 tuvimos cinco propedeutas. Di clases también en la escuela de catequistas. Pero el curso 02-03 no ha habido propedeutas. Los catequistas llegaron en agosto pero antes de empezar las clases se dispersaron a causa de la guerra y de los militares. Me he dedicado a escribir cuando el ordenador no me causa problemas. Terminé la historia de la parroquia de Nduye y he empezado la de la parroquia de Legu. También para los catequistas he empezado en kiswahili una pequeña historia de la Diócesis de Wamba.

Durante estos dos años nuestra diócesis ha perdido cuatro sacerdotes: El primero fue Juan Luis Batubaya que falleció el 8 de febrero a los 38 años de edad siete y medio-de sacerdocio. Llevaba postrado seis años con ejemplar entereza. Su periodo de ministerio activo fue muy breve. El segundo en dejarnos, y éste por sorpresa, fue Elías Anataneane, que falleció el 27 de julio, tres días antes de que cumpliera dos años de sacerdocio. Había tenido un accidente no muy grave con la moto el16, pero la herida se contaminó de tétanos del que falleció 11 días más tarde. Su último acto ministerial, ya herido de muerte, fue la imposición de manos a su amigo y compañero Felipe Agbenya -ordenado sacerdote el 18 de julio. El tercero en abandonarnos fue el más anciano de los sacerdotes seculares de la diócesis, Felipe Odío. La Virgen Inmaculada, de quien era muy devoto, se lo llevó el día de su fiesta, el 8 de diciembre. Debía tener unos ochenta años y 49 de sacerdocio. El cuarto, Gabriel Ufinimonga, también joven, lo hemos perdido el 24 de mayo de este año. Se había ordenado en julio del 2000 y era Rector del Seminario Menor. Los cuatro reposan a pocos metros del obispado. Ahora en la diócesis quedo yo, por este juego de la hermana muerte, como sacerdote secular más antiguo por edad y por ordenación.

También en mi familia hemos tenido dos pérdidas dolorosas. Primero se nos fue mi hermano Hilario y también escogió un bonito día para hacerlo: Se fue a celebrar la Nochebuena en el cielo falleciendo el 24 de diciembre de 2001. Le faltaba menos de un mes para cumplir los 77. Padecía de alzeimer y llevaba más de tres años inconsciente en la cama. Así que la muerte fue para él una verdadera liberación. Felisa, la hermana mayor, se nos fue el 22 de septiembre de 2002, con 79 años ya cumplidos, después de una corta enfermedad. Cuando yo nací ella tenía 18 años y en mi primera infancia se ocupó de mí tanto como mi propia madre. Los lazos afectivos que nos unieron a lo largo de toda la vida no solo fueron fraternales sino también materno-filiales. Por eso su perdida ha sido para mí doblemente dolorosa. Os pido una oración por el eterno -descanso de todos estos seres queridos. Como habéis visto en la primera página, esta vez os incluyo algunos artículos de otras personas para que os hagáis una idea más completa de la situación de toda esta zona, de nosotros y, por extensión, de todo el país.

¡Que el Señor bendiga al Congo y a la tierra entera con la PAZ!                                                               

Recibid un fuerte abrazo de vuestro amigo Julián Azcona 

INFORME SOBRE LO SUCEDIDO EN MAMBASA EL DÍA 12 DE OCTUBRE DE 2002 

P. Nerio Brocardo SCJ - Traducción.- Julián Azcona 

            El 11 de octubre 2002 parecía transcurrir en calma. Las noticias provenientes del frente eran que el APC (Ejército Popular Congoleño) controlaba la situación. Pero hacia las dos de la tarde se presentan en la Misión las autoridades civiles y militares para anunciarnos que el enemigo avanza y que los militares de Nyamwisi se ven obligados a abandonar Mambasa. La gente de Mambasa ha empezado ya a dirigirse hacia la selva. Hacia las cuatro, el camión del APC abandona Mambasa. El sábado por la mañana todo el mundo espera la entrada de los vencedores. Mambasa está vacía. Los últimos elementos del APC abandonan tranquilamente Mambasa. Hacia las ocho y media los atacantes se anuncian con disparos de armas pesadas. Los habitantes de Mambasa están todos o bien en la selva o bien en sus domicilios. Sobre las nueve es cuando el ALC (Ejército de Liberación del Congo) de J.P. Bemba hace su entrada en Mambasa; no encuentra ninguna resistencia. Su entrada se acompaña con un ruido infernal: durante ocho horas se dispara sin descanso. Sobre las cuatro de la tarde- habrá un ligero respiro, pero las armas continuarán su cantinela hasta las 10 de la noche.

 El saqueo.

Todo el- mundo se preguntaba el por qué de ese derroche de municiones. En efecto, los soldados del APC habían todos abandonado Mambasa. La respuesta a esta cuestión la hemos tenido cuando la población ha vuelto a sus casas: Con el estruendo de las armas se pretendía ahuyentar a la población para que los militares recién llegados pudieran saquear tranquilamente y sin testigos. Todas las casas se encuentran con las puertas destrozadas. Bicicletas, colchones, vestidos y aparatos de radio habían desaparecido. Cuando los militares encontraban a alguien le pedían dinero. Quien no llevaba dinero encima era azotado y se le hacían disparos a su alrededor. Esto es lo que le ha sucedido a nuestro Hermano Serge. Algunas mujeres han sido secuestradas a la vista de todo el mundo. La gente de Mambasa se ve afectada de lleno por este saqueo: se ha quedado sin nada. Todos lo han perdido todo y hay que volver a empezar de cero. ¿Por qué este saqueo? No hay ninguna-duda: Los militares del ALC han obtenido de sus superiores permiso para saquear, violar, extorsionar, sin peligro de ser sancionados, y esto durante cuatro días. Incluso hablando con el Coronel y Un cierto “ministro de minas” venidos de Isiro, tenemos la clara impresión de que se trata de la manera normal de actuar de estos personajes. Es la forma habitual de pagar su sueldo a los soldados. 

La reacción de los misioneros.  

Esta vez también la misión ha sido saqueada. Los Padres han sido humillados e intimidados. Se han hecho disparos en sus habitaciones, en el salón, en la cocina, en los almacenes, en la farmacia del dispensario Binase y un poco en el IBL (Instituto Bernardo Longo). Los Padres que han visto a estos militares están convencidos que habían sido drogados pues tenían un comportamiento inhumano. Pasada la tormenta, las autoridades de estos malvados muchachos han comprendido que el hecho de haber permitido el saqueo de la misión católica constituía un error grave, pues la misión goza de gran prestigio a los ojos de la gente, sobre todo en este momento en que ella tiene a su cargo 2500 refugiados a los que alimenta, aloja y cura. Así pues, el mismo domingo por la tarde el párroco ha sido llamado por el Coronel: éste ha presentado sus excusas a la comunidad de religiosas y de Padres por lo que los militares habían hecho. Ha dicho que él no había deseado tal cosa. El Padre párroco le ha respondido que en primer lugar habría que presentar disculpas a la población e indemnizarla. Los Padres y Hermanas podrían arreglárselas, pero la gente, sin restitución de lo robado, estaría completamente desalentada. El Coronel, a guisa de conclusión, ha prometido venir al día siguiente, lunes, a la misión para presentar oficialmente sus excusas.

Las promesas.   

Efectivamente, el Teniente Coronel ha llegado a la misión al final de la mañana del lunes 14 de octubre. Ha presentado sus excusas diciendo que el saqueo había sido causado por un grupo de militares que habían desobedecido las órdenes y que serían castigados. Ha añadido que haría lo posible para que los bienes de la misión fueran recuperados y devueltos. El P. Silvano ha intentado hacerle comprender que nosotros, los misioneros, lo que queremos es que se pidan disculpas primero a la gente y que sus bienes le sean restituidos al menos en cantidad significativa. Más importante todavía-para nosotros es que las muchachas que están en manos de los militares sean devueltas inmediatamente a sus familias. Finalmente le hemos pedido que prohíba a los militares subalternos y al comandante de venir a la misión, pues constatamos que vienen para burlarse de nosotros. El Coronel ha aceptado y ha pedido 48 horas para realizar todo esto.

 El mitin.     

El jueves, 17 de octubre, las autoridades militares han organizado un mitin. Era para explicar en primer lugar su acción y sus fines y en segundo lugar para que la gente pudiese recuperar sus bienes que estaban expuestos en los lugares del mitin. Pero las cosas que habían sido recuperadas eran tan insignificantes que toda la gente ha considerado aquello como una burla y se ha negado incluso a acercarse a ver. Los misioneros, por solidaridad con el pueblo, se han negado a recuperar las tres motos y el aparato de televisión. 

¿Y, ahora qué?

La vida reemprenderá en Mambasa pero al precio de grandes sufrimientos: Al primer saqueo seguirá el “saqueo” de cada día-(los militares vendrán continuamente a la misión para pedir toda clase de historias, la gente deberá contribuir a su      sustento - de los militares - , y habrá extorsiones en las barreras, otras violaciones...). Ya, el “ministro de minas” ha pedido aceite para su moto... ¿Y los refugiados?... ¿Cómo proporcionarles ayuda pues la única vía que quedaba libre, la que va hacia Beni, se ha convertido en campo de batalla ... ? ¿Quien vendrá en socorro de mi pueblo?

 

P. Nerio Brocardo SCJ (Reparador). 

NAVIDAD 2002 EN MAMBASA: 14 DÍAS SECUESTRADOS EN EL FRENTE CON EL EJÉRCITO REBELDE MLC EN EL CONGO.

 Autor: P. Francesco Laudani (P. Franko). Traductor: Julián Azcona

Queridos amigos: ¡He aquí nuestra pequeña historia! Reflexionad sobre ella y, sobre todo, imaginad lo que hemos vivido. Hapana maneno, Mungu yuko (nada importa, hay un Dios). Gracias por esta experiencia, dolorosa, eso sí, pero que nos ha permitido compartir las vejaciones padecidas por los pobres congoleños, militares o no. Lamentamos las culpas de cada cual; la misericordia de Dios es grande. Sin rencor para nadie. Un saludo para vosotros. P. Franko.

Una guerra sin fin desde agosto del 98: acuerdos firmados y nunca cumplidos, abusos, violencias y vejaciones de todo tipo; la población congoleña y el país devastados por los propios jefes congoleños “en desacuerdo” y por los “maniobreros” extranjeros de la guerra: Uganda, Rwanda, USA, Europa, y por militares bandidos. Sin tratarse de una guerra “contra la Iglesia Católica en cuanto tal, tiene sin embargo sus contornos “anticlericales” y “antiblancos”, así como una “tonalidad tribal”, en particular entre los Hema y Lendu de Bunia, y en el conjunto de la guerra: MLC contra APC, el uno de Bemba – Equateur -, el otro de Nyamwisi (apoyado por Kabila) en el Nord-Kivu (los Wanande). Esto salta a la vista en particular en todo lo que han sufrido Mungbere y Mambasa y en nuestra aventura.

El domingo 5 de enero de 2003, fiesta aquí de la Epifanía del Señor, a las 14,30, tiene lugar nuestra liberación en el poblado de Some, a 26 Km. de Mambasa. La MONUC, que estaba en Mambasa desde el 3 de enero de 2003, viene a nuestro encuentro por el camino de Beni que hemos recorrido a pie (unos 110 Km. en total), para controlar la “.retirada” de las fuerzas armadas MI-C, después de los acuerdos firmados en Gbadolite el 31.12.02.

Para discernir mejor entre los equívocos y sospechas de nuestra “aventura” he aquí ciertas fechas que conviene recordar:

* 10. 08. 02 Ocupación de Wamba por las tropas A PC de Nyamwisi.

* 12.08.02 Reconquista de Wamba por el MLC (de Bemba) y su progreso hacia Nia-Nia.

* 12.08.02 Toma de Mungbere por el MI-C y progreso hacia Nduye y Mambasa.

* 20.08.02 Comienzan a llegar a Mambasa los “desplazados” de Bunia siempre en aumento (de 2.500 a 3.000 personas).   

 * 12.10.02 Primera ocupación de Mambasa por el MLC. ¡Desconcierto total...! Horrores en Mambasa estando presentes los Padres de la Misión. (Ver “informe" del P. Nerio).   

* 30 y 31.10.02 Reconquista de Mambasa por el APC.

* 8-13 nov.: Mi viaje a Dingbo y Malembi por asuntos de las escuelas.     

* 27 nov. al atardecer: 15.000 personas abandonan Mambasa (incluidos los Padres) en dirección de Teturi, Mangina y Beni.  

 * 28.11.02 Segunda ocupación de Mambasa por el MLC: la ciudad está desierta.

* 19.12.02 Nuestro viaje hacia Mambasa para celebrar Navidad y Año Nuevo. Otro equipo parte hacia Nia-Nia.  

* 23.12.02 Prisioneros en Butiaba (5 Km. al sur de Mambasa), en el campamento militar. 

* 31.12.02 Acuerdos de Gbadolite (fin de la guerra).

* 03.01.03 Llegada de la MONUC a Mambasa (a la-Misión).

* 05.01.03 Nuestra liberación en Some.

Nuestra actividad pastoral entre los Pigmeos se inicia cada curso con las sesiones de formación para los maestros al servicio de nuestras escuelas para niños pigmeos, bien como evaluación, bien como programación para el nuevo curso: esto se hace durante el mes de agosto.

Después de la apertura de la primera sesión, en Wamba el 1º de agosto, al día siguiente inicio el viaje hacia Nduye y Mambasa con dos familias de sendos Directores para las escuelas de Lolwa y Epulu. Después de un alto en Dingbo continuamos a pie, los equipajes en bicicleta, por la hermosa” ruta de Nduye. El domingo al atardecer llegamos a Nduye. Al día siguiente abrimos la sesión para los maestros de esta localidad y alrededores que se prolonga hasta el 10. De nuevo en camino, a pie y con la moto, hasta Mambasa: Nueva sesión del 12 al 17. Oímos aquí las primeras noticias sobre la guerra en Wamba (del 9 al 12.08) y el progreso de las tropas hacia Nia-Nia.- Entre tanto, el 12 es ocupado también Mungbere y, por este camino, las tropas avanzan hacia Nduye. Terminada la sesión en Mambasa, el 18 partimos hacia Epulu para instalar allí al nuevo director. Entre tanto, del 18 al 22, comienzan a llegar a Mambasa los “desplazados” de Bunia: 20, 50, 500, miles de personas, supervivientes de las matanzas, sin alojamiento, sin comida, traumatizados..., niños sin padres... La Misión se ocupa de acogerlos y proporcionarles lo más indispensable. Imposible de completar nuestro programa hacia Lo1wa; imposible incluso de volver hacia Mungbere y Wamba (nos vemos obligados a dar marcha atrás cuando estábamos a 16 Km. de Nduye). Sostenidos por la esperanza de posibles cambios aprovechamos de un viaje a Beni-Butembo para hacer compras, en vistas al internado que queremos empezar en Nduye para los alumnos pigmeos y para el nuevo curso escolar (otras cosas las compraríamos en Kampala): en total, gastos de unos 2.000 Euros. De todo esto no queda nada: todo ha sido saqueado por los militares de Bemba en varias ocasiones. De vuelta a Mambasa, no viendo otra salida, dejando la moto en la misión nos dirigimos hacia Beni para volver a Wamba en avión (5 y 6 sep. 02).

         Aquí, al oeste, abrimos las escuelas entre el 9 y el 15 de septiembre, para 2400 alumnos pigmeos. Nuestra preocupación procede del este: Nduye, Mambasa y Nia-Nia con más de 2000 alumnos pigmeos abandonados. ¿Cuando podremos volver a empezar?

El 12 de octubre Mambasa es ocupada por el MI-C (operación “Effacez”) (”borrad”), vía Epulu: Es el desastre para la población y para la misión. Más grave todavía es la situación de los aproximadamente 3.000 “desplazados” sostenidos por la Misión.

En Isiro el 18 de octubre visitamos al General NDIMA Constant (”Effacez le tableau”) (borrad el encerado) para obtener la autorización de hacer una visita a Mambasa y alrededores afín de animar a la gente y a los Padres. Habiéndola obtenido buscamos la forma de viajar con la moto. Un helicóptero partirá de Kisangani para Mambasa, pero no de Isiro. Entre tanto el APC (Ejercito Popular Congoleño) de Nyamwisi en un contraataque recupera la ciudad de Mambasa (30 y 31 de octubre). ¡La calma es momentánea! En efecto las fuerzas del MI-C (Movimiento de Liberación del Congo) a partir de Epulu y Mungbere progresan (de nuevo) hacia Mambasa. Confiando en la carta del General (18 de octubre) me pongo en camino hacia Dingbo y Malembi, para visitar la escuela que parece haber empezado bien: Habiendo concluido los trabajos de construcción del edificio quiero controlar el trabajo realizado, pagar a los albañiles y terminar otros trabajos. Teníamos también una sesión de formación para los Directores en Mungbere del 4 al 7 de noviembre. El viernes 8 de noviembre, en el cruce de caminos de Apodo encontramos a los militares de Bemba que avanzan hacia Nduye (por el mismo camino que nosotros). Habiendo presentado el salvoconducto del General nos permiten pasar y así completamos nuestras actividades en Dingbo y Malembi, bendiciendo los nuevos locales de la escuela, hasta el 11 de noviembre en que volvemos a Mungbere. Pero para proporcionar cuadernos a los niños y, sobre todo, asegurar el salario de los maestros nos vemos obligados a hacer un nuevo viaje de ida y vuelta a Dingbo el 13 de noviembre con permiso de las autoridades militares. El avance de las fuerzas militares en los dos frentes y el miedo de la población a causa de la experiencia precedente en Mambasa empujarán a todos a huir en masa, al atardecer del 27 de noviembre, hacia Teturi, Mangina y Beni; van con ellos también los PP. de la Misión (Silvano y Nerio) y el cura Roger Bakesa, párroco de Nduye. Se trata de un movimiento de masas de Unas 15.000 personas, entre ellas muchos de los desplazados de Bunia. La segunda ocupación de Mambasa por el MLC tiene lugar el 28 de noviembre, bajo el mando de otro coronel, no ya Freddy, el anterior, sino el actual, Coronel Ramsés. La ciudad, ya vacía, es todavía “liberada” de todos quienes podían quedar aún allí. De está huida en masa son acusados los Padres de la Misión (en particular el P. Silvano Ruaro), quien es todavía hoy buscado como “faccioso-agitador” político y partidario del APC.

En Wamba pasan las semanas sin otras noticias. Se acercan las Fiestas de Navidad y Año Nuevo. Tenemos el problema de los pigmeos: si en enero, antes de que desaparezcan en la selva (para la caza), pudiéramos animarles, tal vez será todavía posible salvar el curso escolar, si hubiera un poco de paz sobre el terreno. Esta esperanza de una posible solución nos lleva de nuevo ante el General en Isiro para solicitar nuevos salvoconductos para Nia-Nia y Mambasa; permiso concedido el 12 de diciembre para tres, posibles equipos. Nos limitaremos a dos equipos: uno hacia Nia-Nia y otro, el P. Franko Laudani y el cura Justin Amboko, hacia Nduye y Mambasa.

Así pues, el 19 de diciembre de 2002, salimos de Wamba hacia Mungbere, y de aquí, el 20, para Dingbo. Algunos kumba-kumba (transportistas en bicicleta) que venía de Mambasa nos dicen que allí no hay nadie, excluidos los militares. Dudando sobre qué decisión tomar, el 21 dejamos nuestras cosas en Dingbo para visitar la escuela de Malembi y volver de nuevo a Mungbere. Solo encontramos desolación: ni un alma por el camino ni en los poblados.

En efecto, unos días antes, algunos desertores en fuga hacia Mungbere habían cometido barbaridades: ¡violación de niñas de la escuela! Y otros militares que encontramos que se dirigían a Mambasa habían puesto en fuga a la poca gente que aún quedaba visible. Pero en Malembi, otro grupo de kumba-kumba nos informó que la gente había vuelto a sus casas en los 10 últimos kilómetros antes de Mambasa. Animados por estas noticias tomamos la decisión de continuar nuestra misión. Recuperamos nuestros bagajes en Dingbo y nos ponemos de nuevo en ruta hacia Nduye. Eran las 12 y media. Esa tarde, después de 6 horas de marcha, habíamos avanzado ¡solamente 25 kilómetros! Nos detenemos fatigados y hambrientos en la primera casa (en Bungupanda): son ya las 6 y media. Árboles que hubo que cortar por el camino, bambúes caídos, hierbas que cortábamos con el casco sin alcanzar a ver a más de dos metros por delante... En esta casa abandonada encontramos dos camastros de bambú en los que, después de haber comido algo, nos acostamos.

Hoy, 22 de diciembre, es domingo. Levantados, sin lavarnos, dadas gracias al Señor y comido algo como desayuno, a las 7 y media partimos de nuevo. Bungupanda-Nduye, 50 Km.; alcanzamos la meta a las tres y media de la tarde después de ocho horas de extremo cansancio: ¡6 kilómetros y medio de media a la hora! Celebramos la santa Misa a las

5 de la tarde con 8 personas. En Nduye todos están en la selva. Programamos: Navidad y Sagrada Familia en Mambasa; tal vez Año Nuevo y Epifanía en Nduye.

Lunes 23. Salida para Mambasa a 60 Km. Llegamos allí a las 4 y media de la tarde, después de 6 horas y media de viaje en moto. En el centro de la ciudad nos presentamos al responsable militar para enseñar nuestro salvoconducto Los edificios de la administración están ocupados por las mujeres de los militares. Llegamos a la Misión, ocupada también por los militares. Estábamos henchidos de esperanza porque después de atravesar el puente del Epulu, (a 10 Km. de Mambasa), en efecto, la gente había salido de la selva y estaban en sus casas a lo largo de la ruta y, por consiguiente, lo mismo pasaría en Mambasa. Tres comandantes nos acogen escépticos; toman nota de nuestros datos. Con ellos hacemos el programa... Todo parece OK.

La Misión estaba peor que una cuadra: A la entrada dormían las 7 vacas supervivientes (los militares habían matado 9) y los asnos con sus deyecciones (¡mierda!); al interior los WC estaban llenos de la misma porquería porque los militares no sabían cómo encontrar agua una vez vaciado el depósito. Todas las habitaciones estaban con las puertas y ventanas destrozadas y abiertas; los libros y todos los demás objetos revueltos por el suelo hasta tal punto que no podíamos poner el pie en tierra. Quedaban todavía algunas cacerolas de los pigmeos... No las volveremos a encontrar más tarde. Recuperamos dos miserables colchones para preparar las dos habitaciones al lado del salón. Entre tanto es ya de noche. ¿Comeremos algo? Alguien enciende un fuego para prepararnos arroz hervido, pero no hay aceite. El cura Justin va a buscarlo. Entre tanto llega un mensaje radiado desde el campamento militar de Butiaba a 5 Km. (al sur) de Mambasa: “los Padres no pueden permanecer en la Misión por falta de seguridad”; otra versión: “El coronel quiere veros”. El cura Justin es conducido al campamento en vez de permitirle buscar el aceite. El arroz está ya en la mesa, yo le espero. Un comandante vuelve con nuestra moto para buscarme a mí también. Son ya las siete y media. Ida y vuelta de Butiaba a la Misión para recuperar nuestras cosas: Pasamos la noche en el campamento militar.

El 24 de diciembre, víspera de Navidad, caemos en la cuenta de que “estamos presos”. El Coronel que se encontraba 60 Km. más adelante, más allá de Teturi, no tiene ninguna intención de soltarnos. Los catequistas vienen a visitarnos; esperamos todavía confiados: “la respuesta llegará”; pero por el momento, nada, y ¡Nochebuena pasa!

25 de diciembre, es Navidad. Se nos comunica la respuesta a la 9 y media: “Haced las maletas, nos vamos” (¿a pie, en moto?). Por delante se ponen en camino las mujeres de los militares para avanzar a pie hacia el frente, hacia Beni. Todos están contentos porque van hacia “la abundancia”, donde podrán encontrar “todo lo que desean”. El entusiasmo decae un tanto cuando a cada uno/a se les distribuyen las bombas (25-30 Kg.) a cargar sobre la cabeza (material proveniente de Trípoli y Kampala). Este tercer día de prisión ha consistido en un largo viaje en moto de unos 60 Km. hasta Lwemba (15 Km. más allá de Teturi) donde se encontraba el Coronel Ramsés Masamba apodado ¡”el REY de los tontos”! Eran las cuatro y media de la tarde. Aquí encontramos, preso ya desde el 21 de diciembre, al cura Roger Bakesa, aprehendido en Teturi, donde asistía a los desplazados de Bunia y de Mambasa. Nos obligan a entrar en una habitación: Somos acusados por ciertos comandantes, consejeros del Coronel de “sacerdotes políticos”, de ser partidarios del APC y de haberles avisado del avance del MLC con ocasión de nuestro primer viaje a Dingbo (del 8 al 12 de noviembre) (!?). Dicen no haber visto los edificios de la escuela en Dingbo: en efecto, la escuela se encuentra 150 metros hacia el interior, junto a la capilla, y esto ha causado que apareciéramos como ¡mentirosos! A continuación nos registran a nosotros y todas nuestras cosas. Nos devuelven el dinero congoleño; (suerte que no han encontrado los dólares, que no habrían devuelto, como le había sucedido antes al cura Roger). Nos dan de comer. Para ir a las letrinas, nos acompaña un militar. Así pasa la primera noche: dos sobre un único colchón, el tercero sobre el duro suelo, en la misma cabaña de un comandante, Itiko, que nos ha manifestado sin tregua su antipatía ¡al mismo tiempo que su supina ignorancia! De hecho, no hemos visto al Coronel más que sobre la marcha, para un saludo rápido: “No hay seguridad en Mambasa” nos ha dicho; “esperamos la respuesta de Isiro”. Esta no llegará nunca y nuestra “seguridad” (!?) será palpable: ¡estamos a 50 metros del frente de combate!                                                                                                    4º día de prisión, jueves 26 de diciembre. Empiezan a llegar a Lwemba las mujeres con sus paquetes y las municiones. Entre ellas, algunas de Wamba, de Pawa, conocidas de los curas Roger y Justin... Unas se lamentan de que hayamos sido hechos prisioneros, tratándose de sacerdotes, y llevados al frente; otras nos preparan de comer.

El 5º día, 27 de diciembre, viernes, pasa en la espera. Pero, avanzada la mañana, un grupo de militares inicia un movimiento hacia adelante. Otro comandante nos recibe en consigna. Cambiamos de vivienda: vamos a una casa llena de chatarra y suciedad. Intentamos conseguir un punto de equilibrio para las camas y así pasamos la noche (siempre en presencia de guardianes).

El sábado 28 por la mañana (6’ día) los militares se preparan al ataque: alguien hará una “oración” contra los enemigos y por la victoria. Salen. Pero esta vez encuentran resistencia: A la entrada y en el poblado de Alima deben batirse con el APC. Tiros de todos los calibres, muy seguidos: ¡Parece un incendio inextinguible en la maleza! Con disparos de mortero y obuses de 70 cm. de largo y 30 Kg. de peso, lanzados no sobre el enemigo sino a 15 Km.: se trata solo de asustarles (pero ¡ay del sitio donde estallen!). Por suerte no emplean bombas de mano. Probablemente ha habido cinco muertos del MLC. No se sabe cuantos del otro bando el APC. ¡Nosotros veremos cinco cadáveres en el camino! Dormimos todavía en Lwemba bajo esta tensión. Entre tanto, el cura Justin sufre un ataque de malaria.

7º día, domingo 29 de diciembre: Fiesta de la Sagrada Familia. Sobre las 9 se nos comunica: “¡Equipajes!; y ¡en marcha a pie!”. Serán 18 Km. Lwemba, vía Alima, hasta Byakato. Por el camino encontramos los primeros cadáveres del enemigo, el APC, abandonados, sin enterrar desde la víspera: Todos estaban desfigurados por cuchilladas en el rostro y en las nalgas; privados de sus genitales llevados por los vencedores como trofeo ¡para apropiarse de sus “poderes” mágicos”! Llegados a Byakato encontramos un alojamiento preparado a medias para nosotros con un cerco de ramas de palmera para nuestro aislamiento. Al lado está la tienda de los heridos y una segunda para encerrar a once nuevos prisioneros, cogidos durante la batalla: entre otros, un comandante APC, Mafuta, él también con tres cuchilladas. (El tipo que se las hizo ¡le chupó la sangre de las heridas!). Un viejo teniente se acerca diciéndonos que todas las atenciones que tienen para con nosotros las hacen porque YO soy “un blanco”: Ellos respetan a las personas, no son bandidos; él ha estudiado un poco el Derecho y podrá ser nuestro juez (su nombre es Mabunda). ¡Estaba algo borracho!

Lunes 30 de diciembre, 8’ día. Salimos de Byakato por la mañana para llegar a Makumu (a 23 Km. de Mangina). Encontramos otros cadáveres por el camino, ¡que habían sufrido el mismo tratamiento que los anteriores! Tendremos una sola comida hacia las ocho de la tarde.

Martes, 31 de diciembre, T día. La Nochevieja la celebramos por la mañana: desde las 6 y media hasta las 9 tiene lugar un contraataque del APC. Se dispara sin ahorrar municiones ni obuses. La batalla comienza a 100 metros de nuestro alojamiento para alejarse progresivamente algunos kilómetros. Nunca sabremos cuantos han sido los muertos tanto de un lado como del otro. Los MLC vuelven cantando, con el Coronel a la cabeza, por haber rechazado al enemigo, y traen los genitales de los muertos como trofeo, ensartados en un palo izado como estandarte. Vienen a enseñárnoslo. Hay muchos heridos. El día va pasando en una tensión profunda y mohína. No funciona ningún radiocasete con música. Se insinúa también la preocupación por la disminución de las municiones (se comenta que solo quedan para cuatro horas de combate). ¡Los disparos de obuses habrán llegado ciertamente a Mangina! Así acaba el 2002. Lo habíamos comenzado en enero, bloqueados por la guerra en Mambasa. Yo había vuelto a Mungbere con la Toyota robada (en esa Misión) por los militares APC, por el camino de Nduye: era el 4 de febrero. Lo terminamos ahora, preso, también en Mambasa, ¡sin saber el “por qué”!

2003, miércoles V de enero. Año Nuevo, 10’ día: Por la mañana el APC reinicia el contraataque... No sabemos ya dónde escondernos. ¡Carreras de muchas mamás con bebés y de niños...! A nosotros, los presos, se nos agrupa en una sala de clase con los muros cayéndose, echados por tierra, las balas silban sobre nuestras cabezas. Una bomba cae de nuestro lado, por suerte un poco lejos. Ráfagas de todos los calibres, fuego graneado de mortero... Más de dos horas de esta música. Después los tiros se calman y un grupo de militares viene trayendo la cabeza cortada a un enemigo para mostrárnosla: otro hace la ¡foto-recuerdo! De vez en cuando se oyen tiros aislados en los alrededores: Probablemente se trata de los heridos graves (de ambos bandos) ¡que son rematados con el “tiro de gracia”! El resto de la jornada pasa, como ya es habitual, en tensión. Una sola comida a las ocho de la tarde. Sin duda que hay muchos muertos. Entre tanto, recibimos la noticia de que los jefes de la Rebelión se han reunido en Gbadolite y han firmado la PAZ el 31 de diciembre. Parece que los de arriba han criticado al Coronel “El Rey” por su furia en “avanzar”. Es la desilusión general: La gente no esperaba otra cosa que la ocupación de Beni para volver “ricos” de botín. Cuando ocupan un poblado “todo les pertenece” excepto la vida de la gente (¡y te citan la Biblia: Deuteronomio 20!). Algunos que se habían dedicado a negocios fútiles esperaban encontrar algo mejor. Ahora se lamentan.

2 de enero, jueves, 11º día. También esta mañana nuestros Laudes ¡se acompañan con música! Es el tercer contraataque que dura unas dos horas. Comienza nuestro regreso: Makumu-Byakato a pie. Muchos duermen a la intemperie. Un Toyota transporta los heridos más graves. ¡Qué pena, qué rabia! La alegría del final de la guerra no puede manifestarse por culpa de la desilusión en el corazón de cada uno.

3 de enero, viernes, 12º día. Apenas despertados nos preparamos para continuar... hasta Lwemba. Ocupamos las mismas casas, como antes. Una sola comida a las 8 de la tarde.

4 de enero, sábado, 13º día. Todavía una etapa: Lwemba-Teturi (cada día hacemos de 15 a 20 Km.). Los prisioneros transportan los bultos de los comandantes y las vituallas. Una mujer ya mayor con un niño de cinco años, sospechosa, que nos ha seguido en calidad de prisionera a partir de Makumu, ha tenido el valor de escaparse; lo mismo un viejo papá, también sospechoso. Llegados a Teturi es el turno de la huida de nuestro comandante APC... Las filas, en efecto, están más desorganizadas que antes. Comeremos algo, por casualidad, hacia las nueve y media de la noche. Los responsables de estas fugas se añaden a los presos; ¡la tensión aumenta!

5 de enero, domingo de la Epifanía, 14º día. Marcha desde Teturi a Some (20 Km.). Se nos comunica que la MONUC está en Mambasa (en efecto, desde el 3 de enero) y que vendrán a recogernos. Ayer la radió anunció ya nuestra liberación. En total entre ida y vuelta nuestro paseo a sumado 110 Km. a pie. Hacia las dos y media de la tarde, todavía en ayunas, vemos llegar a Some, donde pasaremos la noche, los dos vehículos de la MONUC. El Coronel Saleh, de Bangladesh, un militar de Burkina-Faso Sr. Zongo, otro del Paraguay Sr. González, y un sueco, Sr. Hans. Nos saludamos. ¡Con qué gran alivio embarcamos nuestros equipajes y nuestros “pies” en el coche!

Finalmente liberados en Mambasa.                                                                               En la Misión se ha hecho en parte un poco de orden (las habitaciones en uso). Pero por todas partes reina una amasijo de basuras, todo está abierto, roto; ¡los WC siguen inutilizables! Arreglamos alguna habitación ¡saltando por la ventana! Las cosas que habíamos visto antes ya no existen: y aún durante días, por la noche, la misión continúa siendo saqueada de todo lo que todavía se puede robar. Así desaparecerán las cuatro placas solares que quedaban en el Instituto (el 7 y 8 de enero). Conseguimos salvar tres placas del dispensario y una parte de la bobinas de cable eléctrico en el almacén del garaje. Continuamente vienen aquí a desmontar piezas de coche o de moto... Encontramos también el microscopio del dispensario. Conseguimos un candado y lo cerramos todo en un contenedor.

Por la tarde, la primera comunicación con Mungbere y, como conclusión del “buen viaje”: “iI colpo de la strega” (”el golpe de la bruja “, un fortísimo dolor lumbar. N. d. t.): ¡pasaré una noche insoportable! ¡Paciencia!

7 de enero, martes: primera misa en Mambasa. De Kinshasa, con el General de la MONUC, llega una delegación pro Derechos Humanos. La tensión aumenta; los militares nos rodean por todas partes para captar lo que contamos... El cura Justin parte para Kisangani. El cura Roger y yo nos quedamos en Mambasa. Nueva comunicación con Mungbere y con mi familia en Biancavilla (Sicilia).

Domingo 12 de enero. Las dos iglesias (la parroquial y el santuario) están abarrotadas. Pero la gente sufre todavía otras vejaciones de la parte de los que vuelven de Lo1wa y parten para Bafwasende.

Lunes 13 de enero: Mitin del Coronel Ramsés: Historias de la guerra; la culpa es de Nyamwisi, “nosotros queremos la paz; podéis volver a vuestras ocupaciones”... Palabras vanas. ¡Muchos sufrirán todavía pillajes y se verán obligados a transportar los bagajes de los soldados que se marchan!

Esperamos todavía hoy, 17 de enero, que los militares desalojen Butiaba y la liberación del puesto de Mambasa. ¡QUE LLEGUE A SER VERDADERAMENTE LIBRE!  ¡Que Dios nos devuelva la paz en el Congo!

Saludos a todos vosotros. P. Franko Laudani, comboniano. 

Nota del traductor:

El P. Francesco Laudani (P. Franko) es un misionero comboniano italiano con más de treinta años de labor apostólica en el Congo. Se sintió llamado a trabajar en favor de los Pigmeos, tarea a la que se dedicó primero en las parroquias de Mungbere y Maboma y, desde hace cinco años, como responsable diocesano de la pastoral para con ellos.

Su texto original en francés es poco más que una serie de apresuradas notas de viaje. En la traducción al español he intentado darle una cierta fluidez narrativa sin traicionar al autor. Tengo la ventaja de conocer el terreno y la situación pues yo también llevo más de treinta años en esta diócesis y he sido durante cuatro años párroco de Nduye. Las palabras o frases entre paréntesis y cursiva son añadidos míos en orden a una mayor claridad.

También de mi parte un saludo muy cordial para todos

Julián Azcona 

PIGMEOS: VÍCTIMAS DE CANIBALISMO DEL MLC DE JEAN-PIERRE BEMBA.

 Autor: Dr. Jackson Basikania  -  Traducción: Julián Azcona.

 1. Con gran pena ponemos en vuestro conocimiento el drama que viven nuestros hermanos pigmeos de la región del Ituri, víctimas de atrocidades cometidas por la tropa indisciplinada del ejército de liberación de Jean-Pierre Bemba que intenta saquear las ciudades de Beni y Butembo a guisa de pago de sus militares que llevan más de cuatro años sin primas ni salarios.

2. No es necesario recordaros las exacciones, las violaciones de los derechos humanos y las matanzas que comete este ejército tristemente célebre del futuro candidato Presidente de la RDC. Conservamos fresco el recuerdo en nuestras memorias la barbarie cometida por estas tropas entre nuestros vecinos de la RCA.

3. Hace ya algunos meses que los ejércitos del RDC-MI- (APC) y del MLC (ALC) se hacen la guerra por el leadership de esta región. El ALC avanzaba en dirección de Beni y de Butembo que es el “Head quater” del RCD-ML. La tropa de Bemba, la más miserable de todas las tropas de las rebeliones congoleñas, debería hacerse pagar por los frutos obtenidos del saqueo de las ciudades conquistadas. Estas son las consignas que le han sido dadas por su Amo Inspirador.

4. Sobre la marcha, esta es la consigna más respetada al pie de la letra entre tantas otras. A eso hay que añadir la violación de mujeres y jovencitas, las matanzas de civiles, las diferentes formas graves de violación de los derechos humanos, la colocación de minas antipersonas, etc.

Las mujeres son violadas ante sus maridos y sus hijos. En caso de resistencia, la mujer es simplemente abatida. Lo mismo pasa con las jóvenes.

Las matanzas conciernen sobre todo a las personas de la tribu Nande (tribu de origen de Mbusa Nyamwisi, Presidente del RCD-ML), los originarios del Kivu y, recientemente, los pigmeos.

La operación del ALC en Ituri se llama ‘Tacunación”; esto por semejanza con la técnica de la vacunación antipolio practicada con ocasión de la jornadas nacionales de vacunación (JNV) que se practica según la estrategia de puerta-en-puerta-. El saqueo se- hace así sistemáticamente casa por casa. Estos militares son también llamados los “effacés” (borrados) en relación con “effacer le tableau” (borrar el encerado), es decir: se lleva uno todo lo que encuentra a su paso y en las casas, incluso sábanas viejas y vieja ropa interior. Mientras dura el saqueo, un equipo de transportistas en bicicleta ‘KUMBAKUMBA” vuelve con el botín hacia Isiro. El gran helicóptero que abastece los frentes en municiones colabora también en la evacuación del resto del bagaje. Un saqueo muy bien montado y mejor organizado por el “famoso” ejército que se ha adjudicado la misión de liberar la RDC y de asegurar la protección de las personas y de sus bienes.                                                                                           Las minas antipersonas son colocadas delante de las iglesias, las escuelas, el terreno de juego de las escuelas, en los caminos...

Las etapas de Butembo y de Beni son muy decisivas para estos militares tenida cuenta de la riqueza de que desborda el lugar. Cada uno podrá servirse a su gusto y, con los ingresos de la aduana cada militar tendrá una prima en consecuencia. Esto explica la gran motivación de los militares para continuar el combate.

5. LOS PIGMEOS:                                                                                                                  Las informaciones sobre la matanza de pigmeos nos han llegado después de la conquista de Mambasa, de Epulu y de Nduye. Los pigmeos son un pueblo indígena, antiguamente caracterizado por el nomadismo, primeros ciudadanos de la RDC y que viven en el corazón de la selva. Es un pueblo residente en África Central y de los que los verdaderos serían los Mbuti, que viven en la selva del Ituri, teatro de combates estos últimos días. Los Mbuti son una minoría; una raza cuyos efectivos disminuye cada año y están así condenados a la desaparición si no se toma ninguna medida urgente para protegerlos.

6. La morbilidad y mortalidad son muy elevadas entre los pigmeos de la selva del Ituri. La mortalidad infantil y maternal son las más elevadas. Más del 50% de los niños mueren antes de alcanzar la edad de 5 años. Esta mortalidad se debe, sobre todo, a las infecciones respiratorias agudas, a las enfermedades diarréicas, a la malaria, a la malnutrición..., por falta de cuidados. La cobertura de vacunaciones es muy débil. Incluso con la estrategia de puerta a puerta no se llega a todos los niños pigmeos. Los pigmeos viven en la selva y muy pocos esfuerzos son proporcionados por los diferentes responsables para que un programa específico y adaptado a su modo de vida sea instaurado. Es raro encontrar familias pigmeas con más de tres niños sobre más de seis nacidos vivos. Añadamos a esto la muerte perinatal por partos distócicos en la selva sin asistencia de comadronas.

Los alumbramientos se hacen sin pañales y los neonatos se ven así expuestos a la intemperie (frío), causa de las enfermedades respiratorias.

La mortalidad maternal elevada provendría de la ausencia de un programa de maternidad sin riesgo (M.S.R.). Las mujeres mueren sobre todo por complicaciones ligadas al embarazo (hemorragias postaborto, hemorragias posparto, distocias mecánicas, eclampsias etc.

Otros pigmeos mueren de diferentes patologías, de picaduras de serpientes venenosas etc.

7. CANIBALISMO: Pigmeos matados y comidos por los militares del MLC.

Como si esta desaparición suave, progresiva y lenta de los pigmeos no bastase para acelerar la extinción de esta minoría humana, los “efacés” los consideran como una presa para aliviar su hambre y, tal vez, por razones supersticiosas, para reforzar sus poderes. Las declaraciones del obispo de Butembo son fundadas y, sobre todo, están confirmadas por varias fuentes contactadas sobre el terreno (incluidos los pigmeos). Los pigmeos han sido realmente matados, despedazados y comidos por las tropas de Bemba y por sus prisioneros sobre los dos ejes, a saber:

Entre KOKI y EPULU, a 50 y 70 Km. de Mambasa respectivamente sobre la ruta de Kisangani, en la Colectividad de Babila Babombi. Después de la reconquista de Mambasa por las tropas del RCD-ML y su progresión hacia Epulu, el ALC ha supuesto que este avance era favorecido por los pigmeos que les enseñarían lo senderos de la selva. Para intimidar a los pigmeos, han matado a cuatro de ellos y uno ha sido descuartizado y han obligado a los otros a comérselo crudo. Los militares han preferido servirse el sexo.

En Bandisende (40 Km. sobre el eje de Epulu), una mujer Nande habiendo huido con su marido lejos, a su campo, ha sido matada allí, luego troceada , y han obligado a su marido a probar un pequeño trozo antes de hacerlo huir a la selva.

Por otra parte, sobre le eje Nduye-Mungbere, en este mismo periodo y por las mismas razones, varios pigmeos han sido matados por el ALC. Los supervivientes pigmeos junto con otros prisioneros han sido obligados a comérselos. Los verdugos se han servido los genitales. Una parte ha sido ahumada para su mejor conservación.

8. BEMBA SANCIONA A SUS COMANDANTES. Los dos batallones del ALC (Rayo y Dragón) estaban dirigidos por el Coronel Freddy Ngalimo y su adjunto el Mayor Bugera, un interhamwe Rwandés. Consciente de las exacciones cometidas por estas tropas, el Presidente Bemba los ha cambiado a todos. El nuevo Comandante es un Coronel que se da el apodo de “REY DE LOS TONTOS”. Pienso que los calificativos están bien escogidos ya que los militares de su tropa realizan actos que solo los imbéciles pueden realizar. Podéis imaginaros que tipo de consejos “un rey de los tontos” podrá dar a imbéciles como él. Ha merecido este grado pues es más tonto que los demás.

9. DESPLAZAMIENTO DE PIGMEOS HACIA BENI Teniendo en cuenta lo que precede, varios miles de pigmeos han huido hacia Beni. Algunos son accesibles a los humanitarios como los de Mangina, Oicha, Eringeti,... Agradecemos sinceramente a todos los humanitarios por la atención especial que proporcionan a los pigmeos durante sus intervenciones. ¿Qué hacer de los otros que son inaccesibles, sobre todo teniendo en cuenta que los pigmeos no se han desplazado nunca desde siempre?

10. INTERPELACIÓN A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL Es inadmisible que en nuestros días, un grupo humano minoritario, ya amenazado de extinción, casi abandonado a sí mismo, pueda ser víctima del canibalismo de una facción de personas a la vista y conocimiento de la comunidad internacional. Es inadmisible que la comunidad internacional focalice su atención sobre la protección de animales como los Ocapis, los Gorilas de montaña, los rinocerontes, y se desinterese de seres humanos como nosotros, los pigmeos, que están sin embargo fuertemente amenazados de extinción.

En Beni, el 28 de diciembre de 2002.


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